No importa que llueva, haya atascos o se pillen todos los semáforos en rojo. El usuario que pida un taxi metropolitano desde su móvil -mediante la novísima aplicación Outo- sabrá de antemano cuánto le va a costar la carrera, cuál va a ser el itinerario y el tiempo de la ruta y, lo mas importante y revolucionario, cerrar el precio antes de subirse coche. Estos privilegios eran coto privado hasta ahora de los servicios de Uber o de Cabify, los grandes enemigos de los taxistas..

La aparición de plataformas colaborativas como Uber o empresas de alquiler de vehículos con conductor (VTC) como Cabify han birlado muchos clientes al taxi convencional, al de toda la vida, el que se toma en las paradas o se para desde la acera levantado la mano. Las nuevas tecnologías de Uber o Cabify y las apps se han llevado al huerto sobre todo a los usuarios más desconfiados, a quienes pensaban que el taxista utilizaría el camino más largo (o el más caro) para llegar al destino, que sería maleducado o que, simplemente, le cobraría de más. Con la app Outo nada de eso es posible.

“Outo es la aplicación perfecta para que el taxi de Barcelona recupere parte de la clientela perdida con Uber o Cabify”, explica Alejandro Barrada Martin, Jefe de Producto y de Desarrollo de Outo. “Poder pedir un taxi sabiendo en todo momento lo que vas a pagar por él, sin ningún coste de más, de forma legal, segura y al mejor precio es algo revolucionario", ha reconocido Barrada. Y también es pionero en España. De hecho, acaba de ponerse en marcha en periodo de pruebas de forma simaltánea en Barcelona, Madrid y Valencia y el objetivo es que el servicio esté plenamente operativo el 5 de marzo.

COBRAR LO QUE MARQUE EL TAXÍMETRO

Podría pensarse que el uso de la aplicación Outo contraviene el reglamento metropolitano del taxi pero el jefe de Producto lo ha desmentido de forma categórica. “El reglamento dice que el taxista deber cobrar lo que marque el taxímetro”.  Pero el reglamento no dice nada respecto al que pague ese importe sea una entidad interpuesta (en este caso Outo de forma automática) y no el cliente. No es ilegal. En Madrid ya se paga "por tarifa" un precio cerrado en los trayectos con destino o salida del aeropuerto de Barajas para evitar la picaresca.

Así, el usuario de Outo abona la carrera desde su smartphone -en el que ha tenido que incluir la forma de pago (Visa, Mastercard, etc.) en el momento de darse de alta del servicio- por el importe acordado de inicio, y que viene indicado por “un algoritmo que calcula la mejor ruta posible, el tiempo del recorrido y le aplica la tarifa del servicio legalmente vigente”, ha precisado Alejandro Barrada. No importa lo que marque el taxímetro al final de recorrido, porque esa cantidad se la abonará Outo directamente al taxista que ha prestado el servicio a principios de cada mes, una vez supervisado.

El sistema para pedir un taxi desde Outo -ya sea desde la aplicación descargada en el smartphone o por ordenador desde www.outo.es- es muy sencilla. El usuario accede a la app selecciona su destino y el sistema le muestra un mapa con la mejor ruta, el tiempo estimado y el algoritmo de la aplicación le calcula el importe que le costará el servicio en base a las tarifas metropolitanas vigentes. Si al usuario le parece correcto, solo tiene que aceptarlo. Tras hacer click en "pedir taxi", el sistema mandará al taxista que se encuentre más cerca del punto de recogida el encargo de que realice el servicio. Y ya está. Todo el engranaje se pone automáticamente en marcha.

El cliente sabrá desde el primer momento qué taxi y que taxista le han sido asignados y dónde está el vehículo que le ha de recoger en cada momento solo con consultar la pantalla de su móvil. Mientras espera su taxi, el usuario “incluso podrá comunicarse telefónicamente con el taxista y darle alguna indicación”, ha asegurado el director de Desarrollo del aplicativo. Después la carrera se desarrollará según lo pactado y el taxista “nunca cobrará al cliente”, subraya Barrada Martín. Excepto peajes o un tiempo de espera, si procediera. La idea es atraer incluso a los clientes esporádicos “porque el servicio les generará confianza y perderán las reticencias a coger un taxi”, que todavía tienen algunos barceloneses algo desconfiados, ha indicado el jefe de Producto de Outo.

Alejandro Barrada, jefe de Producto de Outo, junto a un taxi metropolitano
Alejandro Barrada, jefe de Producto de Outo, junto a un taxi metropolitano

Pero hay más ventajas, si el taxista desiste de un servicio cuando ya le ha sido asignado y el procedimiento se ha puesto en marcha, el cliente recibirá en su cuenta un abono de cinco euros como compensación. Si sucede al revés, y es el cliente el que anula el servicio, deberá pagar los siete euros de carrera mínima, como ocurre siempre que se solicita un taxi a una emisora y se cancela después el servicio.

Hasta ahora se han apuntado a la red de Outo “varios centenares de taxistas” en las tres ciudades, ha corroborado el directivo de Outo. Y se espera que en los próximos días la cifra vaya a más, porque hay mucha inquietud en el sector por la competencia de Cabify y Uber. “El sistema de Outo es mucho más seguro que el de sus competidores”, ha asegurado Alejandro Barrada. “El taxi tiene que modernizarse sí o sí y Outo es una alternativa para poder quitarle mercado a Uber o a Cabify”, ha reiterado Barrada.

La irrupción de la app ha sacudido al sector del taxi y se ha granjeado tanto acérrimos defensores como detractores y profesionales que dudan de su viabilidad y desconfían de la aplicación, lo que ha empezado a generar intensos debates en las redes sociales. “Hay que ir olvidándose del cliente caminando hasta la parada más próxima cuando te pueden recoger en la puerta de tu casa. Es más, hay clientes que incluso estando la tarifa llena prefieren llamar a uno por teléfono para evitarse la mala cara del taxista si la carrera no es muy buena”, ha comentado con mucho tino el taxista C. R. en uno de los foros sectoriales de Internet. “Hay que renovarse. Moverse y actualizarse con los nuevos tiempos”, ha añadido otro conductor.

La aplicación Outo también quiere funcionar como un filtro que limpie la mala imagen que todavía arrastra el sector en algunos círculos. “A los profesionales que trabajen con Outo se les pedirá que traten bien a los clientes, que sean educados, que les pregunten si les gusta alguna emisora de radio en concreto, si prefieren escuchar música...”, ha adelantado Barrada. “Hay que motivar a los taxistas para que se vuelquen con el servicio y para que el sector recupere la clientela”, ha subrayado el directivo de Outo.