El Aeropuerto de Barcelona-El Prat ya tiene asegurado su crecimIento para la próxima década. El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna (PP), ha anunciado la inversión de 1.929 millones de euros hasta el año 2016 para garantizar a las instalaciones aéreas barcelonesas un techo de 70 millones de usuarios, cuando ahora el límite de capacidad de sus terminales está en 55 millones de viajeros. El plan de futuro se fundamenta en dos pilares básicos: la construcción de una nueva terminal satélite de la actual terminal T-1 y especializada en vuelos internacionales (algo con lo que ya se especuló hace una década cuando se estrenó la terminal diseñada por el arquitecto Ricard Bofill) y que el Aeropuerto de Girona-Costa Brava funcione en la práctica como la cuarta pista de aterrizaje de El Prat.

La futura terminal satélite de vuelos intercontinentales estará conectada directamente con la T-1 y dispondrá de 17 pasarelas especiales, diseñadas para acoger aeronaves de gran tamaño y mayor capacidad de pasaje, que son las que generalmente realizan los vuelos intercontinentales. Con la potenciación de las rutas transoceánicas, el aeródromo barcelonés podrá ver cumplida su vieja aspiración de funcionar como un hub (aeropuerto de enlace) entre vuelos regionales y rutas intercontinentales. 

Pero el gran objetivo de conseguir que el crecimientos de vuelos y de pasajeros en Barcelona-El Prat siga al alza sin que se colapsen las instalaciones (se está a menos de ocho millones de viajeros de alcanzarse el límite de operatividad) solo se puede conseguir incorporando al actual sistema de tres pistas del aeropuerto de Barcelona una cuarta pista. Medioambientalmente, resulta inviable construir la cuarta rampa de aterrizaje y despegue junto a las otras tres (porque afectaría a la intocable reserva natural del Delta del Llobregat y también al crecimiento urbanístico del municioio de El Prat), por lo que ha habido que buscar otra solución.

Avión despegando del Aeropuerto de Barcelona-El Prat / ÁLVARO VENTURA
Avión despegando del Aeropuerto de Barcelona-El Prat / ÁLVARO VENTURA

EL AEROPUERTO DE GIRONA, CON ESTACIÓN DE AVE

Y esta alternativa (con la que ya se había especulado hace unos años) será que todo el Aeropuerto de Girona-Costa Brava funcione como “un único sistema” junto con el de Barcelona, ha explicado De la Serna. La unión operativa de ambas instalaciones será posible gracias a la construcción en las instalaciones de Girona de una estación del AVE, que estará conectada directamente con la del aeropuerto de Barcelona, mediante un servicio de trenes lanzaderas de gran capacidad. Además, en el aeródromo gerundense también se ampliará la actual terminal y se habilitará una plataforma para estacionar aeronaves de mayores dimensiones que la existente. De rebote, las instalaciones gerundenses podrán salir de su actual crisis, ya que apenas son utiulizadas por 2 millones de viajeros anuales.

El plan presentado por el ministro de Fomento incluye las inversiones ya en marcha o las proyectadas para el periodo 2017-2021 (dotadas de un presupuesto global de 544 millones de euros: 521 millones para El Prat y otros 23 millones para Girona), a las que hay que sumar los 1.050 millones de euros adicionales que requerirán los nuevos compromisos adquiridos por el Estado para el periodo 2022-2026 y que contemplan la terminal satélite y la estación del AVE de Girona (690 millones de euros para El Prat y 360 para Girona). En total, durante el decenio comprendido entre 2017 y 2026, las dos instalaciones aéreas catalanes recibirán una inversión neta de 1.594 millones de euros (1.929 millones si se tiene en cuenta el IVA).

Los Mossos d'Esquadra en tareas de vigilancia en el aeropuerto de Barcelona-El Prat / EFE
Los Mossos d'Esquadra en tareas de vigilancia en las terminales del aeropuerto de Barcelona-El Prat / EFE

El anuncio del ministro De la Serna llega al aeropuerto de El Prat como un agua de mayo inesperada, que le garantiza la viabilidad operativa en un futuro a corto y medio plazo. La razón es que el programa de inversiones supone un alivio, porque la actividad aeronáutica en las terminales barcelonesas sigue creciendo a un ritmo frenético (un 9,9% el pasado mes de enero) y la temida cifra techo de crecimiento (55 millones de usuarios) podría alcanzarse en solo dos años, según los técnicos ,de continuarse con la actual tendencia alcista. Llegar al 'tope' de capacidad significaría, en pocas palabras, el colapso de las instalaciones.

56 MESES SEGUIDOS CRECIENDO

Las cifras dan la razón a las preocupaciones de los técnicos. El año pasado, el aeropuerto barcelonés batió su propio récord de número de viajeros recibidos (47,3 millones), lo que supuso un crecimiento del 7,1%. Los vuelos comerciales también aumentaron un 9,1% y el tráfico de mercancías se disparó en un 14,9% más de tráfico de mercancías. “La previsión es que el aeropuerto siga creciendo sin pausa” ha revelado el ministro, después de acumular 56 meses seguidos de crecimiento del tráfico aéreo.