“Asaltan con violencia y en grupo”. Cada vez más Menores Extranjeros No Acompañados (menas) optan por la delincuencia como vía de escape en Barcelona, según desvelan a Metrópoli Abierta fuentes de la Guardia Urbana. El auge de la inseguridad y la impunidad judicial han sido factores determinantes para que se produzca el “efecto llamada” entre los jóvenes en una situación vulnerable, sobre todo de origen magrebí. No obstante, lo que un día empezó con “pequeños hurtos” sin gran trascendencia, a día de hoy constituye un auténtico problema tanto para los agentes de la ciudad como para sus residentes y turistas. “No se conforman con atacar, se ensañan con la violencia”, resopla el miembro policial.

Tal como detalla la fuente del cuerpo municipal, en el último año ha habido un repunte de asaltos con agresión y el particular modus vivendi de los menas se ha consolidado. “Se escapan de los centros y deambulan por las calles hasta que se les asigna otro espacio de acogida”, explican a este medio desde Mossos d’Esquadra. Es justamente en este periodo cuando comienzan a tontear con los hurtos y, en muchos de los casos, también con la droga. “Lo más grave es que estos jóvenes no tienen miedo en tirar a alguien y asaltan con mucha violencia”, especifican.

FALTA DE MEDIOS DESTINADOS A LA PREVENCIÓN

Tanto Guardia Urbana como Mossos d’Esquadra coinciden en la falta de medios y herramientas destinadas a la prevención. Lo achacan, en parte, a la “insuficiente” implicación de las administraciones para hacer frente al problema. “Estamos asumiendo tantos dispositivos a la vez que ni podemos hacer un abordaje integral en Barcelona”, lamenta el cuerpo de la policía autonómica.

El asunto es complejo. Según ellos, es un pez que se muerde la cola. La Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA) no puede afrontar la llegada masiva de jóvenes inmigrantes que huyen buscando una vida mejor. Además, durante los fines de semana, los centros “no reciben a nuevos menores”. Así, en muchos casos, los niños acaban durmiendo en las comisarías o en las calles de Barcelona.

ATACAN A PERSONAS QUE VAN SOLAS 

Actualmente la Guardia Urbana no dispone de un protocolo para atender a los menas, por lo que la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) denunció, en un escrito dirigido a Ada Colau, la falta de un espacio en los cuarteles donde permanecen muchos de ellos y preguntó quién se hacía responsable de su custodia.

Un grupo de menas en un parque de Barcelona / EUROPA PRESS
Un grupo de menas en un parque de Barcelona / EUROPA PRESS

A través de la experiencia tras multitud de detenciones, la Guardia Urbana ha llegado a la conclusión de que buscan a víctimas débiles, que se desplazan solas, y actúan en las franjas horarias de relevo policial, cuando menos agentes hay. Los agresores suelen ser jóvenes de entre 16 y 17 años que atacan en grupo para acorralar a la víctima. Por eso, se mueven, sobre todo, en zonas turísticas de ocio –como Ciutat Vella o el Front Marítim– y se centran en callejuelas o tramos deshabitados.

UN TESTIMONIO: AGREDIDO POR 15 MENAS

A. F. fue agredido por un grupo de unos 15 menas. No se imaginaba que le podía pasar algo así. Salió de fiesta por la zona de plaza Espanya y, al volver a casa, sufrió un asalto y terminó herido en el hospital. “Tuve la mala suerte de tropezarme con uno y me acusó de haberle empujado”, narra en una conversación con este medio. Fue entonces cuando el resto del grupo empezó a rodearlo. “Me pegaron un puñetazo por detrás, me dieron un botellazo y me dejaron inconsciente”, relata.

Después de salir del hospital, puso una denuncia en una comisaría de Mossos d’Esquadra. Pero ahí se zanjó el tema.

–Desde que ocurrió, ¿ha aumentado el miedo a volver solo a casa de noche?

–No, pero voy más atento que antes porque existe un peligro real.

No es un caso aislado. El temor de ser agredido se extiende entre los ciudadanos. Otro barcelonés explica que en los últimos siete meses se ha enfrentado cinco veces con menas que querían robarle. Otro, un turista, denuncia una reciente agresión nocturna en en las inmediaciones del hospital de Sant Pau. Y suma y sigue.

CASOS FRUSTRADOS... Y FRUSTRANTES

Según Guardia Urbana, “en algunas ocasiones, las agresiones no se consuman porque los ven venir”. Es el caso, por ejemplo, de un maestro de artes marciales, Arthur Sánchez, que se ha encarado numerosas veces con delincuentes. Sin ir más lejos, hace pocos días le intentaron robar el móvil en la calle Arc del Teatre con navajas. Para sorpresa de los ladrones, él también llevaba un cuchillo consigo y, gracias a eso, se salvó de una pelea.

Imagen de una violenta pelea en el Metro de Barcelona
Imagen de una violenta pelea en el Metro de Barcelona

“No puedo esconder la frustración policial y la impotencia que me genera la inacción del actual consistorio”, remacha la fuente de la Guardia Urbana consultada. Más allá de las agresiones por robos, también se ha producido un aumento en las agresiones sexuales en las calles barcelonesas. “Ellos saben que son intocables”, incide el agente.

SE DISPARA LA LLEGADA DE MENAS

Tal como publicaba este medio, la llegada de menas se ha disparado en Cataluña en los últimos nueve años, la gran mayoría en Barcelona y su área metropolitana. Entre los años 2010 y 2019, han llegado más de 8.785 menores. De los 362 adolescentes aterrizados en 2010 se ha pasado a 3.659 en 2018, según los datos facilitados por el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia.

Recientemente, algunos menas han alardeado en su canal de Youtube sobre la facilidad e impunidad que hay en la ciudad para robar. Tras el caso de un vigilante de seguridad apuñalado, entidades barcelonesas han exigido “acabar urgentemente con la situación de inseguridad”. El Gremi d'Hotels de BarcelonaAmics de La Rambla, Gremi de Restauració de Barcelona, ComertiaBarcelona Oberta y la Asociación Corporativa de Agencias de Viaje Especializadas (Acave) han unido fuerzas para expresar su “impotencia por la nula respuesta municipal”. De hecho, los mismos vigilantes –especialmente los que trabajan de noche en el Metro– han manifestado su indefensión laboral ante el aumento de inseguridad

EXMENAS PIDEN INTEGRARSE 

Por su parte, consultados por este medio, desde la asociación de ExMenas piden “no generalizar” y dejar de alimentar el discurso “lleno de racismo, odio e irresponsabilidad”. Para ellos, habría que facilitar la integración de los chicos extranjeros que llevan tiempo trabajando en Catalunya, que han demostrado no ser problemáticos, y que tienen buena voluntad.

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