El Ayuntamiento de Barcelona ha equipado el barrio de Sarrià con un nuevo modelo de Punto Verde autosuficiente que permite el suministro de agua limpia y la recogida de aguas contaminadas. Además, está provisto de 12 placas solares que facilitan su autoabastecimiento eléctrico, así como de una instalación telefónica de 4G.

Esta medida llega días después de la accidentada audiencia pública del equipo del regidor Jaume Asens en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, donde los vecinos criticaron enérgicamente el sistema de recogida puerta a puerta actualmente implantado en el territorio.

PRUEBA FRACASADA

Este proyecto, que pretende liberar las calles de los grandes contenedores y la suciedad actual, ha causado molestias a los vecinos, tanto por su planificación como por su ejecución. Las limitaciones horarias y el establecimiento de unos determinados días de recogida de residuos según su tipología, han hecho de esta iniciativa todo un fracaso. El vecindario, además, ha cuestionado otras características de este nuevo sistema, como la implantación de chips en las bolsas de basura que el Ayuntamiento justifica como un “método de contabilización”.

Pese a que desde el consistorio se insiste en que el uso de los puntos verdes ha aumentado entre un 4% y un 5% en la ciudad y que el reciclaje selectivo de los vecinos del barrio es un 56% superior a la media de la ciudad, habrá que ver si este nuevo modelo de Punto Verde es una medida suficiente para poder acallar las criticas vecinales hacia el modelo de reciclaje impulsado por la administración de Colau.