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Al hablar de Ámsterdam nos vienen a la mente los canales, las bicicletas y los tulipanes. Estos últimos tienen los días contados, y no por su extinción o por cualquier otro factor de la naturaleza, el principal motivo por el cual dejaremos de verlos por las calles de la capital de los Países Bajos son los turistas.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Quién haya viajado a esta ciudad recordará que una de las visitas obligadas, a parte de la del barrio rojo, era el Mercado de las Flores, el mítico Bloemenmarkt. En este fantástico market podíamos ver todo tipo de tulipanes, de todos los colores y tamaños imaginables. La calle estaba plagada de floristerías situadas sobre barcazas atracadas a las orillas del canal Singel, pero hoy en día, de todo ese bullicio y esa colorida estampa solo ha quedado una última tienda de flores que cerrará pronto por culpa de los turistas. 

TODO POR EL 'POSTUREO'

Según aseguró Michael Saarloos, dueño de la floristería, a ABC, decidió cerrar su tienda y trasladarla a una zona más tranquila donde se respeten sus productos. Según aseguran varios medios holandeses, los turistas no compraban flores, tan solo las utilizaban de atrezzo o fondo para sus fotos llenas de 'postureo', dejaban los tulipanes mustios e incluso los pisaban. 

 

 

Como resultado de esta falta de civismo y educación, el Mercado de las Flores de Ámsterdam, a mediados del mes de mayo, solo venderá semillas, bulbos o recuerdos a los turistas. Un resultado que lleva a la reflexión del horrible rastro que deja el turismo en algunas de las metrópolis más visitadas del mundo.