La gran escalada de desahucios en Barcelona ha puesto en estado de alerta a muchas plataformas ciudadanas que tratan de defender a los inquilinos y familias en situación de vulnerabilidad al mismo tiempo que inician campañas en contra de los fondos buitres, que son los principales promotores de los desalojos. El boom que hubo durante esta semana se tradujo no sólo en grandes movilizaciones ciudadanas, sino en un aumento de la actividad de las plataformas vecinales. Nada extraño en una ciudad en la que el 30% de los vecinos viven el alquiler, un porcentaje muy superior al del resto de España pero muy por debajo de otras ciudades europeas, en las que el alquiler llega al 60% de los hogares.

Una de las iniciativas llevadas a cabo es hacer circular manuales y consejos para hacer frente a situaciones drásticas de mobbing inmobilario. El Sindicat de Llogateres es una de las organizaciones que lo tiene más claro y su manual es la herramienta de referencia entre los activistas antidesahucio. Son ocho capítulos con pautas muy claras, documentación variada, direcciones y teléfonos, consejos e incluso cuestionarios que arrojan luz sobre las leyes y las normas legales.

Se parte de la base de que los vecinos que hasta ahora tenían un piso y un contrato, se encuentran de repente con que el edificio ha sido comprado por un fondo buitre que quiere desalojarlos para rehabilitarlo y construir pisos de lujo o dedicarlo a pisos turísticos. Ésa es una de las situaciones más comunes con que se encuentran las familias desalojadas.

CÓMO ORGANIZAR UN BLOQUE

Uno de los capítulos más esclarecedores es el de “Cómo organizar un bloque”. En él, se explica que es preciso contactar con todos los pisos para relatar la situación, o sea, “ir puerta a puerta para conocer todos los tipos de contratos que hay en la finca y saber las fechas de vencimiento de los mismos”. A partir de ahí, recomienda contactar con la Xarxa de Bloques en Lucha y otras organizaciones similares, siempre buscando la manera más fluida de intercambiar información.

Según el manual del Sindicat de Llogaters, los pisos que no tienen contrato “tienen que ir a Incasol para conseguir un duplicado y asegurarse de que los contratos están registrados”. Luego, ir a la oficina de Vivienda del barrio, llevando el contrato, las prórrogas y el burofax (en su caso) de no renovación, así como la carta con el nombre de la nueva propiedad y el DNI. Si ya hay fecha de desalojo prevista, se ha de solicitar al personal jurídico de la oficina un asesoramiento urgente. Paralelamente, si hay menores afectados, se ha de contactar con los servicios sociales.

BÚSQUEDA DE ALIADOS

En una segunda fase, se ha de buscar el apoyo de los colectivos del barrio, desde grupos de vivienda hasta asociaciones de vecinos, asambleas o plataformas diversas. Luego, “hacer una pequeña investigación sobre la nueva propiedad y el intermediario: qué tipo de propietario es, dónde se asienta, a qué se dedica, si son fondos buitre…”. No ha de olvidarse en esta fase crear una cuenta de correo y otra en Twitter para denunciar la situación, además de “hacer pancartas y carteles denunciando la situación y colgarlas de los balcones. A menudo, los grupos de barrio, la Xarxa de Bloques o el Sindicat tienen material y os pueden echar una mano”. La última acción de esta fase es la comunicación a los ciudadanos, con rueda de prensa incluida.

Colectivo protestando en contra de los desahucios en Barcelona
Colectivo protestando en contra de los desahucios en Barcelona

La tercera fase es “dirigirse a la sede del distrito en las reuniones de barrios o reuniones del plenario para exponer el caso a los concejales de los distritos: darse a conocer y evidenciar que cada vez son más casos los que aparecen en la ciudad pidiendo mediación con el fondo de inversión y soluciones habitacionales para el barrio”.

Durante este proceso, hay pequeños consejos que se han de seguir al pie de la letra. En primer lugar, recoger siempre los burofax que lleguen para conocer exactamente la situación. Luego, “no dejar de pagar nunca el alquiler. Si viene devuelto, hay que hacer una transferencia. Si ésta también es devuelta, hay que hacer un giro postal hasta llegar a la consignación judicial”. No hay que olvidar que si se rechaza el alquiler y no se hace nada, la propiedad puede alegar luego el impago.

Este paso es tan importante, que se explica con detalle en otro capítulo aparte bajo el título “Qué hacer si no nos cobran el alquiler”. El último paso es enviar un documento (telegrama, fax, carta con acuse de recibo, burofax…) a la propietaria advirtiendo de que “se va a proceder a la consignación de alquileres”. Dicha consignación se hace en los juzgados, donde deben entregarse dos copias más el original del comprobante de envío del giro postal; dos fotocopias más el original del comprobante de retorno o rehúso del pago del giro; dos fotocopias más el original del resguardo de recibo de la carta enviada para informar de la consignación del alquiler; y dos fotocopias más el original del formulario para consignar”. La funcionaria judicial facilitará una hoja con un número de cuenta donde se ha de depositar el alquiler. A partir de ahí, se debe entregar en el juzgado el justificante de ingreso de la cantidad correspondiente cada mes.

SACAR INFORMACIÓN DEL PROPIETARIO

Hay más consejos: “Tomar las decisiones de la forma más democrática posible. En reunión y, si hace falta, bajo votación. Hacer acciones sin consultar o informar puede ir en contra y dividir”, dice el manual. Y asegura también que “hay que mantener la calma y proteger a los vecinos mayores de problemáticas y hechos sin importancia. No habéis hecho nada malo y no estáis solos”.

Explica también el manual “Cómo organizarnos frente a la propiedad. Recogiendo datos”. En este capítulo, el libreto explica que “la relación vertical, entre nosotros y la propiedad, está totalmente bloqueada. Mientras ellos nos piden si estamos casados o no, si tenemos perro o gato, contratos, nóminas… nosotros no solemos saber nada de la propiedad (…) La relación horizontal entre nosotros y el resto de inquilinos también está totalmente capada. Y esta relación es esencial para nosotros. Nos permitiría organizarnos colectivamente (…) Si conseguimos desbloquear esta relación horizontal, organizar a los vecinos de la misma propietaria, es donde potencialmente tenemos más poder”.

Así, se hace necesario conocer si el edifico es de una sola propietaria, si ésta tiene más bloques y si hay relaciones con otras empresas. Para ello, se utilizarán tres herramientas: “la web del catastro, las oficinas del registro de la propiedad y diferentes webs de elaboraciones de informes de empresas”. En este capítulo de explican con todo detalle lo que pedir en cada registro e incluso se adjuntan webs a las que recurrir y lo que cuestan las copias de las inscripciones registrales a pedir.