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El derribo de las llamadas casas baratas en el barrio de Bon Pastor, del distrito de Sant Andreu, y su sustitución por edificios de pisos ha contribuido a que muchas familias que vivían en las viejas casas dispongan de una vivienda en mejores condiciones. O eso es, por lo menos, lo que dice la teoría. La realidad, en algunos casos, va por otro lado.

La primera fase de este cambio permitió que en 2007 muchas familias cambiaran sus pequeñas casas por viviendas modernas y mejor acondicionadas. Sin embargo, algunas de ellas se llevaron una desagradable sorpresa cuando se instalaron en su nueva vivienda. Soñaban con un domicilio en perfectas condiciones que les evitara las angustias que vivían a diario en sus pequeñas viviendas adosadas.

La aparición de grietas, humedades y los defectos de funcionamiento de algunos electrodomésticos se han acabado convirtiendo, para muchos de ellos, en una pesadilla, que en algunos casos todavía perdura.

SIN CALEFACCIÓN

Este es el caso de Carmen, una anciana que padece problemas de oído y que fue de las primeras en acceder a estas nuevas viviendas. Lo hizo en un edificio de la calle Sèquia Madriguera, donde se llevó a cabo la construcción de la primera fase.

Desperfectos y grietas en los pisos municipales de Bon Pastor / CR
Desperfectos y grietas en los pisos municipales de Bon Pastor / CR

“Desde que entré a vivir”, cuenta Carmen, “la caldera no ha funcionado”. Afirma que se ha quejado en numerosas ocasiones al Institut Municipal de l’Habitatge, “pero me dicen que ya vendrán… y aún estoy esperando”, se queja. Eso significa que se ha pasado casi todos los inviernos en esa casa “con una simple estufa, ya que la calefacción no funciona”.

También tiene grietas, humedades y desconchados en las paredes, como la que separa el baño, justo donde está la bañera, de la cocina, agrietada en todo su perímetro. Pero nadie del patronato “se ha acercado a verlo, y yo ya no sé qué hacer”, se lamenta.

PUERTAS QUE NO AJUSTAN

El asunto de las grietas mantiene en vilo a muchas familias. Las hay en pisos de todas las fases construidas. Y lo peor es que siguen apareciendo. Se pueden ver tanto en las paredes como en el suelo. “No son muy grandes”, afirma Ramón, “pero de vez en cuando te encuentras alguna nueva”, reitera. Él también vive en un piso de los construidos en la primera fase. Está harto de que desde el Ayuntamiento hayan dejado “pudrir la situación hasta llegar a este desastre”.

Goteras y una notable grieta recién aparecida en un parking / CR
Goteras y una notable grieta recién aparecida en un parking / CR

También las puertas se ven afectadas. Algunas no ajustan bien y otras ya casi ni cierran. “Estos son pisos casi nuevos”, afirma Joaquín, que vive en uno de los edificios construidos en la tercera fase en la calle Biosca, “pero hay defectos evidentes que deberían arreglarlos”. Entró a vivir en el piso en 2017 “y hay cosas que nunca han funcionado correctamente”.

Afirma que se han quejado en numerosas ocasiones, de forma verbal y escrita, pero no han obtenido respuesta. "Suelen decirnos que se ha pasado la garantía y se quedan tan contentos", dice indignado. Ha recopilado en un papel todas las incidencias que están sufriendo los vecinos.

La caldera de su vivienda, como la de algún otro vecino, no calienta suficientemente el agua. Y por eso, en invierno, “los radiadores ni se calientan”, lamenta. Y alguno de ellos incluso tiene alguna fuga, "y eso que la instalación es casi nueva".

GRIETAS EN EL PARKING

En otro edificio de la misma calle, con apenas cuatro años de vida, los fallos van desde el tejado hasta el parking. José María, vecino de la finca, señala que las placas solares que se instalaron en el tejado “no funcionaban ya que pusieron elementos que se oxidaban y el circuito perdía agua, por lo que no servía para nada”.

Tras varios meses sin que nadie hiciera nada, optó por ejercer de ‘manitas’ y solucionar el problema ya que “yo no tengo gas en casa, y el agua caliente viene de las placas”.

Algunos vecinos han visto aparecer grietas en los últimos tiempos / CR
Algunos vecinos han visto aparecer grietas en los últimos tiempos / CR

En su mismo edificio, los problemas en el parking son serios. Las tuberías de desagüe del agua de lluvia son defectuosas y cuando llueve una parte del aparcamiento se llena de agua. Además, la puerta que da acceso a la sala en la que recogen las basuras “esta rota desde hace meses y nadie ha venido a solucionar el problema”.

Y por si fuera poco, “tenemos una grieta importante en el parking que ha aparecido hace poco” y que ha generado una cierta preocupación en los residentes.

De hecho, en el exterior de algunos de los bloques los técnicos han instalado algunas marcas para controlar el posible movimiento de los edificios.

EN SACO ROTO

Los vecinos son conscientes de que en algunas ocasiones las cosas pueden fallar. Pero lo que les molestas sobremanera es que desde el Institut Municipal de l’Habitatge, entidad propietaria de muchos de los pisos, “apenas han movido un dedo para solucionar los problemas que tenemos”, lamenta Ramón.

Han hecho reclamaciones por escrito, han presentado quejas y demandas, pero por el momento todas han caído en saco roto. Algunos tienen, además, una situación surrealista. En parte de los edificios, el Ayuntamiento es el propietario de la mayoría de los pisos, "así que se quedan la presidencia de la escalera y ponen como secretario al administrador de las fincas", asegura José María. "Es su manera de controlar la situación", añade. Él se ha ofrecido para ser presidente y recoger las reclamaciones de los vecinos, pero el Ayuntamiento "hasta ahora se ha negado, y así estamos".

“¿Hasta cuándo?”, se preguntan.