El 27 de mayo de 2020, las entidades y personas vinculadas a las personas sin hogar de Barcelona asistían atónitas a la detención del activista Lagarder Danciu. Los Mossos d'Esquadra lo arrestaban por un delito de abusos sexuales contra Brahim, un joven marroquí de 19 años que había sido acogido por Casa de Cádiz, la entidad que Danciu levantó cerca de la Sagrada Familia y que desde 2018 ha ayudado a centenares de indigentes. 

La detención fue el inicio del declive de esta entidad. Aunque se mantiene más o menos activa, el número de personas atendidas ha caído en picado. El caso del supuesto abuso sexual es el único judicializado. Sin embargo, el relato de aquellos que han vivido en la casa dibujan un personaje autoritario, controlador, violento y con actitudes intimidatorias. Una investigación del periodista Emili Puig revela que, tras su detención, Danciu denunció a seis personas por difamación. Les pidió 9.000 euros y que se retractaran de sus acusaciones. El caso se archivó, pero las presuntas víctimas siguen viviendo un calvario.

UNA VÍCTIMA: "NOS CONTINUA PERSIGUIENDO"

El activista, un defensor a ultranza de las personas sin hogar, muy activo contra el gobierno de Ada Colau, puso esta denuncia en junio de 2020. Las personas denunciadas, que no tienen casa, recibieron, supuestamente, coacciones, maltrato psicológico y agresiones sexuales. Danciu argumentó que sus denuncias contra él eran falsas.

El juez ha desestimado el caso al no apreciar pruebas suficientes, pero el fundador de Casa de Cádiz sigue reclamando que estas personas pidan perdón en las redes sociales. "Este sinvergüenza pide dinero para seguir maltratándonos. Nos continua persiguiendo; retuerza y manipula la verdad para librarse de lo que hizo", relataba una de las víctimas al investigador.

200 EUROS POR VIVIR EN CASA CÁDIZ

Danciu habría usado miles de euros de donaciones para hacer y deshacer a su gusto. Compró, al menos, cuatro cámaras de videovigilancia que instaló en habitaciones, comedor y cocina de la entidad. La comida que compraba la guardaba bajo llave y a una de las mujeres le cobraba 200 euros mensuales por vivir en el edificio, donde convivían decenas de personas de manera temporal. 

Un hombre sentado en la entrada de Casa Cádiz el 13 de mayo de 2020 / METRÓPOLI
Un hombre sentado en la entrada de Casa Cádiz el 13 de mayo de 2020 / METRÓPOLI

 

Esta mujer, de unos 50 años, lo llegó a denunciar por robo y maltrato, pero finalmente retiró la denuncia. Según Puig, el activista chantajeó a la mujer, que sufría problemas con la bebida. El exresponsable de Casa de Cádiz difundió informes médicos de ella para coaccionarla y la trataba de "loca". La mujer seguía un tratamiento psicológico a raíz del suicidio de su hijo.

Hace justo un año, Metrópoli pudo comprobar la existencia de las cámaras repartidas por espacios privados, lo que constituye un delito contra la intimidad de las personas, según fuentes policiales y juristas. Una de las personas vinculadas a la entidad explicó, entonces, que Danciu usaba donaciones para comprar regalos a los residentes más afines a él, para tenerlos contentos y que no se rebelaran, y que forzó a Brahim a mantener relaciones con él.

AGENCIA DE MODELOS

La investigación apunta que Brahim, el chico del que supuestamente abusó sexualmente, fue explotado por Danciu cuando éste lo llevó a una agencia de modelos para la que trabajó. Los dos viajaron en AVE a Madrid, donde habría tenido lugar el abuso. También se realizó una operación de ortodoncia que le costó 100 euros con el dinero de las donaciones. En su cuenta bancaria llegó a acumular más de 30.000 euros, según las pesquisas del periodista. ​

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