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Los ladrones se las ingenian de mil formas distintas para robar con el mayor disimulo posible. Ataviadas con una toalla playa, unas gafas de sol y un mapa, varias carteristas se camuflan entre la multitud extranjera para robar al mínimo despiste. Así lo denuncian testigos tras advertir su presencia en zonas concurridas de Barcelona como es el caso de plaza Catalunya.

El método del “disfraz de turista” es uno de los más frecuentes y efectivos entre los carteristas que apuestan también por actuar en el Metro de esta forma. Con una vestimenta casual y cómoda pasean por el centro de la ciudad durante la época veraniega fingiendo que están de visita. Mientras, controlan las escenas que se producen cerca y, cuando ven la oportunidad, atacan. Tal como apuntan fuentes policiales, en muchos de los casos los turistas ni siquiera se percatan de que han sido robados. Horas más tarde, cuando buscan algo en sus bolsillos o bolsas se dan cuenta de que han sufrido un robo.

DENUNCIAS MASIVAS EN LAS REDES SOCIALES

Los ciudadanos, hartos de hurtos, se empeñan en alertar a través de las redes sociales a otros residentes en Barcelona para que no terminen siendo víctimas de un asalto. Tal como detallaba este medio, hace unos días informaban a través de Helpers Barcelona del método de la encuesta: los ladrones hacen firmar a los viandantes un documento de apariencia burocrática en relación con la Unión Europea y Cataluña. Es entonces cuando aprovechan para robar a los turistas que están concentrados en la lectura del papel.

Otro método más agresivo que prolifera en barrios como el Gòtic es el de la estribada: básicamente, consiste en dar un tirón para cometer el robo. Residentes y visitantes que vagan por el centro conviven con el miedo de ser robados, sobre todo de noche. Cabe recordar que la inseguridad se ha enquistado como el gran problema de Barcelona registrando a diario –durante el primer trimestre– unos 550 delitos, un 12 % más que en 2018.