El puente de Bac de Roda, situado entre los distritos de Sant Andreu y Sant Martí de Barcelona, ha contado durante la pandemia con unos 20 jóvenes. Bajo la obra de Santiago Calatrava, entre colchones, restos de chatarra e incluso un tendedero, varias personas malviven para tener un espacio donde dormir.

Según avanza Crónica Global, en la zona también se encuentra algún menor y de vez en cuando se acerca una patrulla de la Guardia Urbana porque encienden fuegos para calentarse y en ocasiones “se les va de las manos”, relata uno de los vecinos.

PELEAS, GRITOS Y ROBOS

Algunos testimonios de la Torre del Fang, una masía medieval del barrio de la Sagrera, aseguran que los sintecho tienen “como mucho entre 18 y 20 años” y que “tienen mucha agilidad para poder saltar y entrar y salir del espacio que han vallado”. Una mujer lamenta que son testigos de las constantes peleas y “follones” cuando cae la noche y otro hombre apunta que es habitual que los vidrios de los coches aparezcan reventados. “Para robar lo poco que pueda haber dentro”, señala.

La veintena de jóvenes duerme sobre colchones o en alguna tienda de campaña y, según indica la vecina, “una vez el fuego fue tan grande que tuvieron que venir los bomberos, después de eso, tapiaron la casa que hay al lado. Es una pena en lo que se ha convertido este barrio”, lamenta.

TORRE DEL FANG

La Torre del Fang, una construcción hecha con arcilla, albergó los servicios de normalización lingüística y el centro de recursos pedagógicos y los archivos de Sant Martí, precisa Narváez. Pero ahora lleva cerrada más de 10 años. La torre se salvó de ser derribada por la construcción del túnel de AVE, durante los tiempos del alcalde Jordi Hereu, por la fuerte oposición vecinal y la presión política -especialmente de CiU-. Vecinos y partidos lograron que se paralizara el derribo y que se llevaran a cabo los cambios necesarios en la obra para conservar la finca, lo que obligó a micropilotar la Torre del Fang.​

La masía tiene su origen a finales del siglo XIII o principios del siglo XIV, aunque algunas leyendas, como la del cor menjat de Joan Amades, sitúan en esta casa los amores de Dolça de Provença, mujer del conde Berenguer III, con un joven trovador en el siglo XII, explicó la periodista Cristina Palomar en Metrópoli Abierta.

MENORES EN LA ZONA

Desde el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias señalan que no tienen constancia de la presencia de menores de edad en el asentamiento, por ninguna de las vías que se comunica a la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (Dgaia), que son Mossos d’Esquadra y Servicios Sociales municipales.

La consejería se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Barcelona para comprobar si, “según la información que tienen”, habría algún menor en esta situación, y actuar como corresponde.

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