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No es una novedad que los baños públicos del Raval son, habitualmente, un nido de jeringuillas y restos de instrumentos usados por los toxicómanos. Lejos de cumplir con el objetivo por el que fueron instalados, evitar la suciedad de los orines que los incivicos esparcen en la calle y conseguir una ciudad más limpia, las cabinas apenas son usadas por los vecinos.

El WC público de la plaza Folch i Torres es el reflejo de esta situación. En esa cabina, decenas de consumidores se refugian durante largos ratos, a veces en grupos, para tomar sus dosis. La mayoría salen de la Sala Baluard, el centro de reducción de daños ubicado en la avenida Drassanes, y acuden directamente a este baño. También se consume droga en los lavabos de la plaza Salvador Seguí y en la Rambla del Raval.

COLAPSO

En las últimas semanas, la cantidad de toxicómanos que han tomado estas cabinas es aun mayor. Las medidas frente a la Covid-19 colapsan el centro de Drassanes, donde se puede consumir con una mayor seguridad. 

Este sábado, Ravalnet, entidad vecinal que denuncia la delincuencia surgida a raíz del tráfico de drogas, así como su consumo en espacios públicos, publica una nueva foto que muestra el estado patético del baño en la plaza Folch i Torres. Papeles, jeringuillas, botellas y restos de todo tipo de suciedad hacen impracticable el espacio.

ACUSACIONES AL AYUNTAMIENTO

"No es seguro ni higiénico para nadie", reprochan los vecinos a través de Ravalnet. El barrio acusa al Ayuntamiento de incumplir su promesa de velar por el correcto estado del WC, según los residentes, "un peligro en potencia para la gente grande que vive encima". "Pedimos cerrarlo de manera urgente", reclaman.

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