El pasado 25 de febrero, frente al monumento a Rafael Casanova, en la Ronda de Sant Pere de Barcelona, un grupo de ciudadanos le rendía homenaje. Aquel día, había convocada una manifestación de Tabarnia en la capital catalana, pero la inauguración del Mobile World Congress (MWC) desaconsejaba el corte de calles. Más que nada, por la imagen que los visitantes se pudieran haber llevado de la ciudad. Desconvocada, pues, la protesta unionista, un grupo de irredentos fue a realizar su particular ofrenda al héroe del 11 de septiembre de 1714: Casanova, conseller en cap de la ciudad de Barcelona, un independentista para los independentistas; un españolista para los españolistas.

Pero la tranquilidad del día se vio rota por la irrupción de un grupo de radicales independentistas que agredieron a los homenajeadores. Se trataba de activistas del Moviment Identitari Català (MIC), una organización cuyo nombre lo dice todo. Sus principios, basados en una indisimulada identidad catalanista, incluyen la reivindicación de que las subvenciones han de ser para los catalanes, las ayudas públicas también y los beneficios otro tanto de lo mismo. De la trifulca salieron dos tabarneses lesionados que acabaron interponiendo denuncia. Consecuencia de ella fue la imputación de varios radicales del MIC. Y ahora el Movimiento contra la Intolerancia se ha personado como acusación popular en el procedimiento que lleva el juzgado de instrucción número 1 de Barcelona.

“Por el juzgado ya han pasado la mitad de los imputados. Lo curioso es que nadie parece saber nada y se niegan a declarar tanto al juez como al fiscal como a las acusaciones. O sea, dicen que no contestan a la justicia española”, explica a Metrópoli Abierta Esteban Ibarra, presidente de Movimiento por la Intolerancia. Esta asociación decidió personarse en la causa esta semana tras constatar los principios racistas y xenófobos del MIC. “Si nos hemos presentado contra grupos neonazis y de extrema derecha en varios lugares de España, no vemos porqué no nos podemos presentar también aquí como acusación. El MIC es un grupo que no difiere mucho de otros de corte de ultraderecha que hay en España, tanto por su estética como por las ideas que cultiva y difunde”, añade.

HERIDO CON UNA ESCALERA

Según Ibarra, los independentistas se acercaron hasta el monumento a Casanova a buscar follón al acto de los unionistas. “Comenzaron con gritos e insultos y se acabó con empujones y golpes”, explica. Uno de los indepes izó una escalera y le dio con ella a un joven tabarnés. En total, hubo dos heridos leves en la trifulca. El presidente del Movimiento contra la Intolerancia se queja de que “los Mossos no hicieron nada para impedir las agresiones. Y ni siquiera identificaron a los ultras que acudieron a reventar el acto”.

Desfile en Torregrossa
Desfile en Torregrossa

La denuncia se cruzó en el camino con otra por delitos de odio que había interpuesto la Fiscalía, por lo que las investigaciones se centraron en un solo procedimiento, que lleva el juzgado de instrucción número 1 de Barcelona. El número de investigados se eleva a 28, de los que una parte no participaron en la pelea, sino en actividades racistas de su organización.

DENUNCIA CONTA TORRA

El Movimiento contra la Intolerancia ya denunció al actual presidente de la Generalitat, Quim Torra, por participar en actos de homenaje a los hermanos Josep y Miquel Badia. Este último fue el responsable del orden público de la Generalitat hasta el año 1934, fecha en la que huyó a Francia, país del que luego fue expulsado y pasó por Colombia, Alemania, Bélgica y Andorra antes de volver a Cataluña tras la victoria del frente Popular en 1936.

Dos meses después, los dos hermanos eran abatidos a tiros por un comando de la FAI cuando salían de su domicilio en la calle Muntaner. Y es que en su peculiar trayectoria, Miquel Badia se creó la leyenda del peor enemigo de los anarquistas. En realidad, fue el creador de las cloacas de la Generalitat y el instigador de la guerra sucia y el asesinato de decenas de militantes de la CNT.

TODAVÍA DESFILAN CON CAMISA PARDA

Miquel Badia también había pertenecido a la organización terrorista Bandera Negra, que intentó asesinar a Alfonso XIII, motivo por el que estuvo cinco años encarcelado. Además, fue el creador de los Escamots, unas milicias urbanas a las que llegó a armar en Barcelona para hacer frente a la CNT en la revuelta de 1934. Los Escamots, de corte fascista e inspirados en los fascios italianos, vestían camisas pardas y desfilaban en Montjuïc de manera similar a las juventudes hitlerianas y mussolinianas. El noviembre de 1933, Badia utilizó a sus Escamots para reventar una huelga de transportes, sustituyendo a los trabajadores por milicianos armados. El protector de los hermanos Badia, Josep Dencàs, que era consejero de Gobernación, huyó a Italia, bajo la protección del mismísimo Duce.

A pesar de ello, Quim Torra ha puesto a los dos hermanos de ejemplo patriótico en varias ocasiones. En uno de los homenajes a los que acudió incluso los situó entre sus cuatro personajes históricos catalanes más importantes. Los otros dos eran Manuel Carrasco i Formiguera y Francesc Macià.

En la actualidad, los activistas del MIC todavía desfilan con el uniforme de los años 30 del siglo pasado, como quedó demostrado en Torregrossa el pasado 28 de abril, localidad natal de los hermanos Badia y donde realizaron desfiles y actos para homenajearlos.