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Bloquear el Ayuntamiento el sábado por la tarde. Ésa es la intención del independentismo. La excusa es protestar contra la candidatura de Ada Colau, que se ha resistido al abrazo del oso del republicano Ernest Maragall. “No es por postularse como candidata, sino por mentir. Por haber dicho por activa y por pasiva que jamás utilizaría los votos de la derecha rancia para llegar a la alcaldía y ahora está dispuesta a aceptar los votos de Manuel Valls para seguir siendo alcaldesa”, explica a Metrópoli Abierta una fuente soberanista.

Esa protesta está bendecida por el Gobierno de la Generalitat y por los principales partidos independentistas. El propio Joaquim Torra justificó en el Parlament este jueves una respuesta contundente ante lo que considera una Operación de Estado: evitar que Maragall (por tanto, el independentismo) se haga con la alcaldía de la capital de Cataluña. Evitó el mandatario hablar de legitimidades (si lo hiciera, se estaría deslegitimando a sí mismo, porque gobierna sin ser la lista más votada en las últimas elecciones autonómicas), aunque cargó con toda crudeza contra Colau.

Desde Crides per la República, se ha hecho un llamamiento a través de las redes sociales. “Este sábado acompañaremos a Quim Forn y reclamaremos la alcaldía para Ernest Maragall. Colau no puede ser alcaldesa con los votos de Manuel Valls”, alertan por los canales internos de comunicación. Esta plataforma fue una de las más activas en las concentraciones en 55 localidades de Cataluña este miércoles, con motivo del final del juicio por el 1-O en el tribunal Supremo. Para este sábado, también convocan las Assemblees en Defensa de les Institucions Catalanes (ADIC), Bombers per la República y Mossos per la Democràcia. También la Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha hecho el mismo llamamiento. “Reivindicaremos su libertad y volveremos a dejar claro que este juicio ha sido una farsa”, advierten desde la ANC.

UNA ACCIÓN SONADA

La respuesta contundente se traducirá, en primer término, en una concentración de protesta en la plaza de Sant Jaume el sábado, justamente cuando se constituyen los Ayuntamientos. A la sesión, acudirá Quim Forn, el cabeza de lista de Junts per Catalunya (JxCat), a quien los jueces dieron permiso para desplazarse a Barcelona y tomar posesión de su acta de concejal. Esa circunstancia ha dado alas al independentismo para tratar de hacer una acción sonada. O sea, “de portada”: convocar a tanta gente que se bloquee la salida del consistorio y se retrase su vuelta a prisión.

El propio Albano-Dante Fachín, en su cuenta de Twitter, admitía este jueves esa posibilidad. “Parece que el Supremo no sabe que el Ayuntamiento está en medio de muchas callejuelas, hay mucho tráfico y que los sábados aquello está lleno de gente paseando… y que mucha de esta gente tiene las gónadas llenas. En fin…”.

La reflexión venía a cuento de una noticia que señalaba que el Supremo permite que Forn se quede en Lledoners y mantiene “que una vez haya tomado posesión como concejal, deberá volver sin dilación a Soto del Real”. La intención no es realizar ninguna acción similar a la del 20 de septiembre del 2017, cuando miles de personas bloquearon a una delegación judicial dentro de la consejería de Economía cuando realizaban un registro. Pero sí esperan dificultar la salida y dilatar en lo posible el regreso del munícipe a la cárcel. Y es que una imagen vale más que mil palabras y un gentío protestando en la plaza de Sant Jaume a favor de que gobierne “quien ha ganado las elecciones” es un caramelo, informativamente hablando.

LOS AVISOS DE MARAGALL

El candidato de ERC esperará hasta última hora por si Colau cambia de opinión de rechaza presentar candidatura. O, dicho en otras palabras, si renuncia a ser alcaldesa con los votos de Manuel Valls. “Han caído todas las caretas”, advirtió Maragall en la tarde de este jueves. Apeló también a los militantes de Podemos, que hasta las 17 horas de este viernes pueden votar telepáticamente si prefieren un alianza con la ERC de Ernest Maragall o con el PSC de Jaume Collboni.

De hecho, el candidato socialista se había mostrado contrario siempre a volver a pactar con la candidata de los comunes tras su abrupta salida del gobierno municipal en 2017. Pero tanto desde la cúpula del partido como desde otras instancias ya le habían advertido que, llegado el momento, pactaría con quien hiciese falta. Y las circunstancias para el pacto no son del todo adversas, dados los buenos resultados cosechados por el PSC en las municipales, en las que dobló su representación en el consistorio.

De momento, los socialistas contemplan un bipartito que bloquee el acceso de ERC al gobierno municipal. Los comunes suavizan así los posicionamientos de su formación en Lleida y Tarragona, donde dieron sus votos a los candidatos republicanos desalojando a los veteranos gobiernos socialistas que habían regido estas ciudades las últimas décadas. Un nuevo revés en Barcelona implicaría, además, problemas para formalizar un gobierno “de cooperación” en Madrid y Podemos podría olvidarse de estar cerca de los estamentos de poder en el Ejecutivo central.