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“Casi cada tarde se instalan unas 30 personas en la plaza. A las siete u ocho de la mañana pueden seguir por aquí totalmente drogados”, así es como Lluis González, portavoz de la Asociación de Vecinos del Raval, describe a Metrópoli Abierta una de las escenas que se pueden ver regularmente en la plaza Folch i Torres, que cuenta con un parque infantil y tiene dos centros educativos y un casal de niños a su alrededor. 

Se trata del mismo espacio donde a finales de julio un vecino del barrio falleció tras ser apuñalado en una pelea y donde un menor de edad tutelado por la Generalitat de Catalunya resultó herido este jueves en un tiroteo. González asegura que los vecinos del Raval llevan más de dos años reivindicando que la inseguridad y el incivismo se han instalado en esta plaza situada cerca del centro de Barcelona. A principios de 2019, se reunieron con el entonces consejero técnico del distrito de Ciutat Vella y actual regidor del distrito, Jordi Rabasa, que apuntó que la intención era incrementar la presencia policial en la zona. Pero por el momento, no se han visto más agentes ni tampoco se han efectuado más encuentros para abordar esta problemática.

INSEGURIDAD E INCIVISMO

Tráfico y consumo de drogas, gritos y música por la noche que no dejan dormir a los vecinos y la presencia de personas que, según la Asociación de Vecinos del Raval, “están metidas en la burbuja delictiva”, es parte de todo lo que acontece en este lugar. “Sabemos que son carteristas o que se dedican a robar al despiste porque después les vemos con por las calles de Ciutat Vella con esa actitud de ‘a ver qué cojo’”, dice González, que al mismo tiempo apunta que aunque el espacio no es un punto caliente de hurtos y robos, puntualmente se ha producido alguno. 

El incivismo también se materializa en esta plaza a través del olor a orina que impregna el suelo y algunas paredes y a través de papeles, cartones, botellas y latas que quedan a diario repartidos por el espacio. “En época escolar se avivan las quejas en el Instituto Milà i Fontanals porque muchas de sus paredes son los urinales de estas personas. Y aunque los servicios de limpieza barren cada día, por la noche se vuelve a ensuciar todo de una forma brutal”, sostiene González.

Coincidiendo con la publicación de la noticia de Metrópoli Abierta, este domingo por la tarde el perfil de Twitter de BCN Helpers se ha hecho eco del testimonio de un trabajador que relata que todos los días, de lunes a viernes, se encuentra la plaza de Folch i Torres a drogadictos y alcohólicos. El hombre reclama más ayuda social para estas personas dependientes y una mayor presencia policial.

REACCIONES

El ambiente que se respira actualmente en esta plaza ha despertado distintas reacciones. González lamenta que los alumnos del Institut Milà i Fontanals han dejado salir a la hora del recreo por “el incivismo” y “la gente que pueden encontrarse pinchándose”. Por su parte, a los vecinos no solo les resulta casi imposible descansar por las noches, sino que, en general, también han dejado de frecuentar la plaza porque "ya no invita a tomar el aire”. 

González asegura que los educadores sociales del barrio intentan hacer su trabajo, pero no dan abasto. Es por ello que reclama que se hagan cumplir las ordenanzas municipales y, al mismo tiempo, que se continúe trabajando el tejido social del barrio. De lo contrario, los vecinos no recuperarán un espacio que nunca deberían haber perdido.