El Sindicat de Treballadors de Seguretat de Catalunya (STS-C) denuncia hasta siete casos de acoso sexual en Enerpro S.L, una empresa subcontratada por la Generalitat para encargarse de la seguridad del Centre de Telecomunicacions i Tecnologies de la Informació (CTTI). El acoso sexual habría sido ejercido por parte del jefe de equipo del servicio de seguridad, L.G., mientras que “muchos más” trabajadores también habrían sufrido “insultos, vejaciones y prácticas coactivas” por parte de él y un vigilante de seguridad, J.G.

Según asegura en conversación con Metrópoli Abierta Antonio Maraña, secretario general de STS-C, el sindicato se puso en contacto con la secretaría del director gerente del CTTI, el Sr. Xavier Milà i Vidal, informando de la situación, sin llegar a obtener respuesta en relación a las acusaciones de acoso sexual. Además, según Maraña, tras darse a conocer esta problemática mediante un artículo publicado por el digital Elllobregat, el periódico habría recibido presiones por parte del CTTI para que borrase la publicación.

PASIVIDAD

En la misma tónica, el secretario del sindicato afirma que, a pesar de ser conocedora de la situación, Enerpro tampoco ha tomado ningún tipo de medida al respecto. Metrópoli Abierta ha tratado de ponerse en contacto tanto con la gerencia del Centre de Telecomunicacions i Tecnologies de la Informació (CTTI) como con la de Enerpro. Fuentes del CTTI niegan que hayan solicitado la despublicación del citado artículo y derivan las responsabilidades a Enerpro. Fuentes de la empresa de seguridad, por su parte, aseguran que después de que dos empleadas denunciaran internamente a dos compañeros del servicio, "una de ellas por acoso laboral y la otra por acoso sexual", se siguió el protocolo de posible caso de acoso. Durante este proceso, según las mismas fuentes, una empresa externa determinó que "no existen pruebas de acoso laboral o sexual", pero "aun así, se decidió reforzar la formación sobre buenas prácticas, igualdad y dignidad de los trabajadores, con el ánimo de mejorar la relación laboral con el equipo de trabajo". 

Para probar la pasividad de la compañía frente los hechos, el sindicato aporta a este medio el citado Informe sobre protocolo de acoso iniciado a petición de dos de las afectadas, llevado a cabo por la entidad externa Risk 21 y emitido el 16 de octubre de 2020.

Instalaciones del CTTI,  empresa pública con base en L’Hospitalet de Llobregat/ GENERALITAT
Instalaciones del CTTI,  empresa pública con base en L’Hospitalet de Llobregat/ GENERALITAT

En referencia al acoso sexual, el informe alega que “sólo se fundamenta en comentarios y nunca se habla de actos físicos”. No obstante, no se requieren actos físicos para que un comportamiento sea considerado acoso sexual, ya que según el Art. 7.1 de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad efectiva de mujeres y hombres: “El acoso sexual es cualquier comportamiento, verbal o físico, de naturaleza sexual que tenga el propósito o produzca el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo”. En cuanto al acoso laboral, el documento especifica que da por probados los “comentarios despectivos y faltas de respeto” por parte del vigilante J.G., así como las “conductas” del jefe de equipo L.G., instando a Enerpro a que dé una charla informativa sobre el acoso en el trabajo y “valore las sanciones a aplicar solicitando asesoramiento jurídico”. A 22 de febrero de 2021 no se ha sancionado a los responsables. 

“BROMAS” SEXUALES

En conversación con este medio y en relación al comportamiento del jefe de equipo, una de las afectadas --que prefiere mantener el anonimato--, asegura: “Me hizo un chiste sobre violarme dando a entender que me gustaría”. Según relata, este solía acosarla de forma sutil, disfrazando sus comentarios con bromas recurrentemente. En ese sentido, afirma que en repetidas ocasiones le hizo comentarios referentes a sus pechos, llegando incluso a insinuar a un compañero que para conseguir lo que quisiera debía “cogerle las tetas”. “Eso es fomentar que un compañero le haga una agresión sexual a una compañera”, afirma contundente. 

Ante esta situación, la víctima denunció los comportamientos a la empresa para que se activara el protocolo de acoso. Pero de poco le ha servido. No solo no ha logrado que se tomaran medidas para parar los pies al presunto acosador, sino que este, al saber que ella había tomado cartas en el asunto, habría tomado represalias contra ella. Según señala, como "solución", la empresa solo le habría ofrecido cambiarse de servicio, algo a lo que no accedió. “Una compañera pidió un cambio de servicio porque se puso mala de los nervios de aguantar todo esto, pero yo se lo he puesto difícil porque no me da la gana que sigan haciendo daño a más compañeras ni compañeros”, explica a este medio. Tras negarse a aceptar el cambio Enerpro no le ha renovado el contrato, que finalizaba este mes de febrero, por lo que actualmente se encuentra sin trabajo. Por su parte, fuentes de la empresa de seguridad han asegurado a este medio que "no estaba prevista su renovación". 

POR LA VÍA JUDICIAL

A raíz de este acontecimiento y dada la pasividad de Enerpro y la Generalitat en el asunto, el STS-C tiene previsto denunciar por vía judicial a ambos organismos, y desde finales de noviembre el sindicato y varios trabajadores del centro han empezado a manifestarse todos los lunes frente a las puertas del CTTI.  Asimismo, el sindicato ha recogido los testimonios de diferentes afectadas que relatan situaciones y actitudes similares.

TESTIMONIOS

Entre estos relatos, se recoge el testimonio de dos mujeres que aseguran que L.G. hostigaba constantemente a una de ellas “con incómodas bromas de carácter sexual” y que le "enviaba fotos pornográficas (con la excusa de que era broma) por WhatsApp”. Las mismas mujeres aseguran haberlo sorprendido haciéndoles disimuladamente fotografías con su móvil. Se queja de una situación similar otra de las presumiblemente acosadas, que asegura haberlo sorprendido habiendo puesto una cámara que la enfocaba a pantalla completa. También denuncia que el presunto acosador se interesó por lo que ella opinaba acerca de las parejas liberales y, tras responderle con evasivas, le insistió diciendo que “si dos personas tenían ganas de liarse ¿por qué no lo iban a hacer si, al fin y al cabo, lo importante era que no se enterara la pareja?”.

Las versiones de las acosadas se respaldan con testimonios de algunos testigos, así como con algunas conversaciones de WhatsApp. Entre esta documentación también se recogen casos de acoso por razón de sexo y testimonios de trabajadores —también hombres— que dicen haber sufrido insultos, vejaciones y prácticas coactivas. Entre estas prácticas abusivas, el sindicato denuncia tener constancia de la existencia de una base de datos interna denominada “El Valle de los Caídos”, en la que aparecen las fotografías, nombres e incluso apodos de más de 70 exempleados que han pasado por el servicio. Según fuentes sindicales ninguna de las personas que aparecen en la lista ha dado su consentimiento para ello.

“El Valle de los Caídos”, en la que aparecen las fotografías, nombres e incluso apodos de más de 70 exempleados que han pasado por el servicio/ STS-C
“El Valle de los Caídos”, en la que aparecen las fotografías, nombres y apodos de exempleados que han pasado por el servicio/ STS-C

Varios de los trabajadores y trabajadoras que relatan estas situaciones afirman haber sufrido fuertes consecuencias emocionales como pérdidas de peso, incapacidad para conciliar el sueño y crisis de ansiedad. Según fuentes sindicales, a raíz de los acontecimientos uno de estos trabajadores se encuentra actualmente de baja, y otro de ellos, al finalizar su contrato ha decidido no seguir en la empresa.

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