Chaimaa Saoudi y Rachid El Orchi son dos jóvenes marroquíes, padres de dos niñas de uno y tres años. Hace un año que viven en una casa que han okupado en la Gran Via de les Corts Catalanes (Sants-Montjuïc) y subsisten con lo que Rachid saca vendiendo chatarra –unos 50 euros a la semana–, la ayuda que Chaimaa recibe de los servicios sociales –120 euros al mes– y el dinero que la madre de esta recibe como ayuda y les manda desde Valencia –entre 100 y 200 euros al mes, cuando puede–. En el mejor de los casos, en total no llegan ni a los 600 euros mensuales. Están en contacto con los servicios sociales del Ayuntamiento de Barcelona desde hace un tiempo y, aunque se muestran agradecidos con ellos, consideran que el apoyo que les prestan no es suficiente. “Solo queremos más ayudas”, reclama Rachid El Orchi en conversación con Metrópoli Abierta.


Rachid mostrando la habitación donde, entre otras cosas, guarda la chatarra que recopila para vender / ELISABET GONZALEZ
Rachid mostrando la habitación donde, entre otras cosas, guarda la chatarra que recopila para vender / ELISABET GONZALEZ

Preguntadas sobre qué tipo de ayudas económicas se otorgan a las familias vulnerables, fuentes de los servicios sociales del Ayuntamiento explican a este medio que el consistorio, al igual que el resto de administraciones locales, “no tiene competencia para otorgar rentas”. No obstante, especifican que “lo que sí que hace es dar ayudas extraordinarias y de urgencia, en función de cada caso”; unas ayudas que se han duplicado durante el último año.

NI PARA PAÑALES

Pero a esta familia no se lo parece. Según asegura Chaimaa, desde el Ayuntamiento no le facilitan más recursos económicos porque para ello le exigen haber vivido dos años ininterrumpidamente en Cataluña, y ella pasó una temporada corta en Valencia con su familia. “Estos dos últimos meses solo me han dado 30 euros en lugar de 120 porque dicen que no hay dinero, eso no da para nada. No tenía ni pañales ni leche para las niñas. Tuve que decírselo a Laura –la trabajadora municipal de servicios sociales que lleva su caso– y fuimos a comprarlos”, explica. Chaimaa tiene ganas de poder trabajar, pero los servicios municipales le han sugerido que se espere hasta que su hija menor vaya a la guardería para iniciar un curso de inserción laboral. 

Habitación donde duermen las niñas / ELISABET GONZALEZ
Habitación donde duermen las niñas / ELISABET GONZALEZ

Esta marroquí de 30 años llegó a España en 2008, lleva cuatro años viviendo en Barcelona y tiene los papeles en regla. Su pareja, en cambio, no tiene papeles y, tras haber pasado por otros países europeos, se instaló en España hace cinco años. Fue aquí donde se conocieron y, desde entonces, se las han arreglado como han podido para subsistir. Primero vivieron en un garaje de la avenida del Paral·lel. Luego, cuando Chaimaa ya estaba embarazada de su primera hija, residieron en unos locales ubicados en un parking de la calle de Bac de Roda. Tras un tiempo allí, la policía les obligó a marcharse porque las condiciones del lugar eran peligrosas. Los servicios sociales les ubicaron durante una temporada en un hostal. Finalmente, según relata la pareja, ella y la niña fueron derivadas a una casa de acogida, pero Rachid acabó malviviendo en el asentamiento cercano a la Torre Glòries que fue desalojado este mismo miércoles.

Salón del piso que okupa la familia / ELISABET GONZALEZ
Salón del piso que okupa la familia / ELISABET GONZALEZ

LE SUGIRIERON QUE ABORTARA

En esa época Chaimaa ya estaba embarazada de su segunda hija, y asegura que los servicios sociales le sugirieron que abortara. “No puedo. Dios no quiere y yo tampoco”, recuerda que les respondió. También relata que le dijeron que si se separaba de Rachid le ayudarían más, pero no lo hizo. “A mucha gente le dan ayudas. ¿Por qué a mí, que tengo dos niñas, no me dan más? No sé qué tienen en la cabeza. Me dicen 'Rachid te ayuda', pero Rachid depende del trabajo”, explica la joven marroquí a este medio.

La televisión que tienen en el salón, se la compraron con el dinero que les manda la madre de Chaimaa / ELISABET GONZALEZ
La televisión que tienen en la sala se la compraron con el dinero que les manda la madre de Chaimaa / ELISABET GONZALEZ

La pareja siguió unida y empezó a pensar en alternativas para su situación. Chaimaa no se encontraba a gusto en la casa de acogida y Rachid trató de buscar una casa donde vivir. A través de un amigo se puso en contacto con una persona de nacionalidad dominicana que le ofreció un piso a cambio de 5.000 euros. Reunieron el dinero pidiendo ayuda a amigos y familiares y el 15 de marzo, justo después de que entrara en vigor el estado de alarma, nació su segunda hija. A los pocos días se trasladaron al piso en el que viven.

MAFIA DOMINICANA

Las mafias de dominicanos que se dedican a okupar pisos en buenas condiciones son un problema enquistado en el distrito de Sants-Montjuïc. Durante los primeros meses instalan en las viviendas a familias como esta para evitar las represalias policiales o legislativas, y cuando ha pasado un tiempo sacan al conjunto familiar y entra un narcotraficante que se encarga de cultivar y vender todo tipo de estupefacientes.

Fachada de la finca donde viven Chaimaa, Rachid y sus dos niñas / ELISABET GONZALEZ
Fachada de la finca donde viven Chaimaa, Rachid y sus dos niñas / ELISABET GONZALEZ

Por ahora la familia lleva ya un año en la vivienda y sigue haciendo malabares para tirar adelante. Justo después de la visita de Metrópoli Abierta al piso que okupan, Rachid –que está en ayuno porque es época de Ramadán– irá en busca de chatarra para vender, y así sacarse algo de dinero para poder mantener a su familia.

Si quieres leer más noticias como esta y estar informado de la actualidad de Barcelona, descárgate nuestra app para iOS y Android.