El veto del gobierno municipal que lideran Ada Colau y Jaume Collboni a que el museo Hermitage se instale en la nueva bocana del Port de Barcelona ha llegado este viernes al pleno municipal. Lo ha hecho a través de dos proposiciones presentadas por Barcelona pel Canvi, el partido que lidera Manuel Valls, y PP. La propuesta del PP se ha aprobado por unanimidad, con los votos favorables de ERC, Ciutadans, PP, Junts per Catalunya y Barcelona pel Canvi, y el propio gobierno de Barcelona en Comú y PSC. Por su parte, la iniciativa de Valls se ha rechazado.

Mientras que el exprimer ministro francés reclamaba al ejecutivo local que diera "conformidad" al proyecto en la nueva bocana del puerto, los populares han exigido a Colau que se posicione, de manera "clara y definitiva" en dos meses sobre la implantación del Hermitage en Barcelona. De esta manera, el proyecto queda este tiempo en stand by y habrá qué ver si el ejecutivo de Colau y Collboni reconsidera su veto al museo o se abren nuevas posibilidades reales donde ubicar el edificio. La propuesta del PP insta también al gobierno a adoptar las "medidas adecuadas", si es necesario, para que el museo se quede en Barcelona.

El concejal del PP, Óscar Ramírez opina que el gobierno municipal dice que "no por sistema" a proyectos de calado para Barcelona. "El Hermitage lleva siete años esperando por motivos ideológicos. La situación es la misma que en otros temas, desidia y desinterés. El edificio de Toyo Ito se convertiría en un nuevo icono arquitectónico de la ciudad. Tener una sede del Hermitage es una buena oportunidad y Barcelona no debería dejarla escapar", ha argumentado el edil popular.

LIDERAZGO INTERNACIONAL

Desde las filas de Barcelona pel Canvi, Manuel Valls ha considerado que la decisión de vetar el plan ya estaba tomada de antemano y ha dicho que el gobierno tiene una visión "pequeña y provinciana" de Barcelona. "El Hermitage es una buena oportunidad para que Barcelona siga manteniendo el liderazgo internacional a nivel cultural". El concejal ha puesto en duda las aportaciones del filósofo Josep Ramoneda, autor del informe cultural. Para Valls, la visión de Ramoneda es la misma que la de los comunes. Tras ser rechazada su propuesta, Valls ha pedido que se retirara.  

La regidora de ERC, Gemma Sendra, sostiene que el proyecto del Hermitage ya nació contaminado y así ha seguido. "Es un proyecto que puede ser importante para la ciudad, pero no es directamente el Hermitage. El Hermitage cedirá las obras, pero no programará. Es un proyecto privado que se quiere instalar en Barcelona. No es público". Según Sendra, en toda esta iniciativa el Ayuntamiento ha sido "muy negligente". "Las bases que tienen que regular el proyecto todavía no existen". ERC ha subrayado que se aprovechen los dos meses que pide el PP para aclarar la situación y el posicionamiento del gobierno.

UNA RUEDA DE PRENSA SIN LA RESOLUCIÓN ADMINISTRATIVA

Desde Ciutadans, la edil Marilén Barceló, dice que Barcelona no se puede permitir el lujo de perder el Hermitage. La regidora ha recriminado al gobierno que montara una rueda de prensa sin haber enviado a los impulsores del Hermitage "la resolución administrativa". Al igual que Valls, Barceló ha criticado el informe de Ramoneda. "Una única persona no puede dedicir sobre el Hermitage". 

Para el concejal de JuntsXCat y exconseller de Cultura, Ferran Mascarell, el mensaje que Barcelona está lanzando al mundo es que no quiere un museo privado que no tiene costes para las arcas públicas. Según Mascarell, el gobierno de la ciudad ha tenido una actitud indecisa durante años y no ha gestionado bien el tema. Para el concejal es un caso claro de "mal gobierno" y de "prejuicio" hacia el sector privado. Mascarell ha emplazado al gobierno a sentarse y a dar una respuesta correcta. "Si Barcelona dice que no al Hermitage tiene que ser porque el proyecto es malo". 

CALLEJÓN DE SALIDA

El pasado lunes, la teniente de alcaldía de Urbanismo, Janet Sanz, amparándose en cuatro informes, formalizó la negativa municipal al proyecto junto al Hotel Vela. A grandes rasgos, Sanz sostuvo que la zona "es un callejón sin salida" que plantea muchos riesgos a nivel de seguridad y movilidad. La regidora dijo que la zona se puede inundar, como se ha visto durante el último temporal, y expresó sus dudas sobre la evacuación en caso de emergencia. El Ayuntamiento también cree que la movilidad del paseo de Joan de Borbó se vería muy afectada con el museo porque el metro más cercano está a dos kilómetros.

En el pleno, Sanz se ha mantenido en la mísma línea. "Con la parada de metro a dos kilómetros, si el museo tiene acoger 1,5 millones de visitantes al año, cómo nos lo haremos. Este emplazamiento no es idóneo para el Hermitage", ha dicho sobre el solar del puerto. Sanz ha recordado que el Hermitage tiene otros emplazamientos sobre la mesa si se quiere quedar a Barcelona. Concretamente, se trata de cuatro espacios. Uno de ellos está en la Rambla de Prim, junto al Fòrum, otro es el edificio de les Tres Xemeneies, otro es el parque de la Barceloneta y, por último, el muelle de Sant Bertran, cerca del World Trade Center.

SOLO EN LOS TERRENOS PORTUARIOS

Los responsables del Hermitage ya se han pronunciado y han dicho que si el equipamiento cultural no se puede ubicar en los terrenos portuarios se irán a otra ciudad. Madrid ya se ha mostrado dispuesto a acoger el museo. Los impulsores creen "firmemente" que el proyecto aportará un impulso económico en la ciudad, "ejerciendo de polo dinamizador de su entorno". También indican que "creará sinergias con el ecosistema museístico, cultural y educativo de la ciudad". Todo ello, con el objetivo de "dejar un legado relevante y de valor para Barcelona". El 80% de las acciones del museo pertenece a un fondo de inversión, Varia, mientras que el 20% restante es de Cultural Development Barcelona.    

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