Los informes que el gobierno de Ada Colau y Jaume Collboni encargaron para rechazar la instalación del museo Hermitage en terrenos de la autoridad portuaria, en el barrio de la Barceloneta, han costado 42.774 euros, IVA incluido. La información la ha facilitado este martes el teniente de alcaldía de Cultura, Joan Subirats, a preguntas de la regidora de Ciutadans, Marilén Barceló.

En opinión de Barceló, son 42.000 euros "tirados a la basura" porque la decisión de no permitir el Hermitage en la Barcelona ya estaba tomada de antemano. "Es una decisión política e ideológica", ha asegurado la edil en la comisión de Derechos Sociales, Cultura, Deportes. Subirats, por su parte, ha asegurado que los autores son personas de "solvencia contrastada" y que el rechazo al equipamiento se produjo por los problemas que generaba el emplazamiento.

PROBLEMAS DE MOVILIDAD

Entre las objeciones que los citados informes exponían es que la nueva bocana del Port de Barcelona es inseguria. La teniente de alcaldía de Urbanismo, Janet Sanz, dijo que la zona es "un callejón sin salida" y que en cualquier proyecto la seguridad tiene que ser algo prioritario. El Ayuntamiento también puso énfasis en las dificultades de movilidad que generaría un proyecto de este tipo en la Barceloneta, con la parada de metro más cercana a unos dos kilómetros. Otro de los informes tildaba al Hermitage de "franquicia" y ponía en duda el proyecto artístico del equipamiento.

Los cuatro informes encargados por el consistorio son el Estudio sobre la sostenibilidad económica del proyecto del Museo Hermitage de Barcelona, que realizó el Centre Tecnològic de Catalunya Eurecat (Xavier Cubeles); Barcelona no necesita el Hermitage: el proyecto Hermitage, en clave cultural, a cargo de Josep RamonedaConsideraciones y reflexión abierta sobre la idoneidad urbanística de un nuevo espacio cultural en la Nova Bocana del puerto de Barcelona y alternativas de ubicación, que elaboraron la arquitecta Maria Rubert de Ventós y Álex Giménez, y Conveniencia de la implantación de una sucursal del Museo Hermitage en la Nova Bocana de Barcelona desde la perspectiva de la movilidad (Ole Thorson), redactado por Intra.

De manera desglosada, el informe más caro fue el urbanístico, que costó 16.698 euros; por el de sostenibiliad económico, el Ayuntamiento pagó 11.253 euros; el de movilidad supuso un desembolso de 7.623 euros, y el cultural fue el más barato de los cuatro, con una factura final de 7.200 euros. La regidora de Ciutadans ha recordado que todos se han adjudicado "a dedo". El Ayuntamiento no ha incumplido ninguna irregularidad porque se trata de contratos menores, de 18.000 euros como máximo, y no es necesario hacer un concurso público.

DOS MESES MÁS 

Tras el rechazo municipal, el tema del Hermitage llegó al pleno municipal. Todos los grupos, incluido los dos del gobierno, Barcelona en Comú y PSC, apoyaron una proposición del PP que aplaza dos meses la decisión sobre el Hermitage. De esta manera, el proyecto queda este tiempo en stand by y habrá qué ver si el ejecutivo de Colau y Collboni reconsidera su veto al museo o se abren nuevas posibilidades reales donde ubicar el edificio. La proposición insta al ejecutivo local a posicionarse de forma "clara y definitiva" sobre el edificio.

En una entrevista en Catalunya Ràdio, la presidenta del Port de Barcelona, Mercè Conesa, ha puesto en dudas la decisión del Ayuntamiento de Barcelona. Conesa ha lamentado que sea ahora cuando se cuestione que la parcela no es apta para ubicar el Hermitage y no se hubiera hecho antes, los años 2017 y 2018, cuando se tomó la decisión. La presidenta del Port también ha discrepado de la opinión de Sanz, que dijo que esa zona se puede inundar. Conesa ha asegurado que las instalaciones portuarias aguantaron muy bien los efectos del temporal Glòria.   

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