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La Guardia Urbana de Barcelona custodiará 50 colegios electorales este domingo durante las elecciones generales, según habían solicitado al Ayuntamiento de la capital catalana tanto los Mossos d’Esquadra como la Junta Electoral. En la ciudad habrá un total de 271 colegios para un censo de más de casi 1,1 millones de ciudadanos, por lo que la Policía local se hará cargo del 18,5% del total de colegios.

 

Fuentes municipales confirmaron a Metrópoli Abierta que el control de los colegios por parte de la Guardia Urbana no es nuevo. De hecho, hace años la Guardia Urbana era la responsable de mantener el orden en todos los centros de votación, pero desde hace tiempo redujo drásticamente esa tarea debido a la falta de personal. La responsabilidad de mantener el orden ha sido asumida, desde entonces, por los Mossos d’Esquadra, que es el cuerpo del que depende la seguridad ciudadana.

Ahora, la Guardia Urbana se hace cargo de una cincuentena de colegios. Pero en esta ocasión, las circunstancias son diferentes a las de otros comicios. Hasta este año, el consistorio mandaba una patrulla a 25 colegios y ponía patrullas itinerantes en otros 25 colegios. Es lo que se llamaba “vigilancia dinámica”, que consistía en que los agentes daban vueltas por la zona y pasaban ocasionalmente por los centros de votación para ver si todo estaba en orden.

PATRULLAS FIJAS EN TODOS LOS COLEGIOS

En esta ocasión, y ante la tensión social existente, la Junta Electoral y los Mossos pidieron patrullas fijas en todos los colegios, por lo que el Ayuntamiento enviará cincuenta patrullas que harán guardia permanente en los centros que están bajo su responsabilidad. Cada patrulla está compuesta de dos agentes. Con ello, se pretende transmitir a la población una mayor sensación de seguridad y prevenir eventuales altercados que puedan causar extremistas o agitadores.

La Policía autonómica, no obstante, continuará llevando la responsabilidad de que todo esté en orden. Fuentes internas de los Mossos d’Esquadra explican a este diario que sus órdenes fueron las de controlar todos los colegios electorales desde primera hora de la mañana del sábado, vigilancia que se debía intensificar por la noche, para evitar que alguien pudiera entrar en ellos y ocuparlos para dificultar la votación del domingo.

Papeletas de distintas candidaturas en un colegio electoral.
Papeletas de distintas candidaturas en un colegio electoral 

De hecho, colectivos de independentistas radicales habían planeado ocupar colegios para dificultar la jornada y provocar un escándalo internacional de tal manera que se tuviesen que repetir las elecciones. No obstante, impedir una votación es uno de los principales delitos electorales: comporta penas de prisión y severas multas, por lo que los planes de boicot activo fueron, finalmente aparcados.

TRANQUILIDAD EL DÍA 10

Incluso la plataforma Tsunami Democràtic, que convocó acciones políticas para la jornada de reflexión para visualizar la desobediencia a la Junta electoral Central, emitió un comunicado en la tarde de este viernes explicando que la jornada de protesta es solamente el sábado. “El día 10, Tsunami defiende el derecho a voto, como el resto de derechos fundamentales. Las urnas no dan miedo, todo lo contrario: es lo que reclama la mayoría de la población catalana”, subraya la plataforma.

Aun así, los Mossos d’Esquadra estarán alerta para evitar que círculos de extremistas se salten las consignas impartidas a última hora. Según las fuentes citadas, en la ciudad de Barcelona apenas habrá problemas para esa labor, aunque en algunas comarcas se encontrarán con la dificultad añadida de que hay muchos pequeños pueblos (y, por tanto, muchos colegios electorales) en grandes áreas y no habrá personal suficiente para cubrir todos los servicios.

Con el fin de cubrir los centros y para que la jornada de votación pueda desarrollarse con normalidad, el Govern ha convocado a servicios de urnas al máximo de efectivos. Aunque las bajas médicas para este día se han multiplicado, también se anularon fiestas y permisos de agentes durante estas jornadas. Así, están al 100% movilizadas las unidades de la Brigada Móvil (o sea, los antidisturbios), la Brigada de Información y los miembros de las Áreas Regionales de Recursos Operativos (ARRO). “Se han sacado a mossos de debajo de las piedras, porque la jornada es importante y no sólo tenemos encima la Operación Urnas, sino que no hay que olvidar que estamos en nivel 4 de alerta antiterrorista”.

A ello, hay que añadir casi 3.000 efectivos que se han desplazado a Cataluña de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, entre ellos varias compañías de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Benemérita y de las Unidades de Intervención de la Policía (UIP), que sólo actuarán a petición de los Mossos d’Esquadra. La Guardia Civil, no obstante, ya controla (como hizo discretamente hace dos semanas mientras se producían los graves disturbios en el centro de Barcelona) infraestructuras consideradas vitales, como el Puerto de Barcelona, el Aeropuerto y diversos edificios oficiales de la capital.

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