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La propagación del coronavirus ha hecho saltar todas las alarmas en Barcelona. Tras el comunicado de Gemma Tarafa, concejal de Salud, anunciado el cierre de todos los equipamientos públicos de la capital catalana y el AMB, ahora los gimnasios privados se preparan para bajar la persiana.

Los directivos de las compañías del sector tienen asumido que en un momento u otro tendrán que cerrar sus instalaciones para contribuir al control de la pandemia del coronavirus. “Estamos a la espera de que nos notifiquen que debemos cerrar", avisa uno de ellos a Palco23.

CERRAR 'POR FUERZA MAYOR'

La mayoría de operadores privados de la ciudad todavía no han clausurado sus instalaciones de forma unilateral porque prefieren que sea la Administración la que decrete el protocolo pero admiten que cerrar sería "lo correcto", cree el consejero delegado de Servicio-BeOne, Roberto Ramos. Su compañía opera 35 instalaciones y cuatro de ellas han cerrado en la Comunidad de Madrid por petición del consistorio.

Varios empresarios apuntan a la necesidad de que haya una fuerza mayor que obligue al cierre. Esta es una cuestión de mucha relevancia porque si el cierre es por “causa mayor” y lo ordena la administración pública, la devolución del importe de la cuota o abono no procede.

PRIMERAS BAJAS

Ello es algo que preocupa mucho a las cadenas pues algunos centros ya se han resentido y han tenido bajas por el temor de los clientes a entrenar, o porque creen que su club acabará cerrando sus puertas.

El sector de los gimnasios privados y en régimen de concesión cerró 2019 con unas ventas agregadas de 1.075 millones de euros en España, un 5% más, según una estimación del Observatorio Sectorial DBK de Informa. La previsión para 2020 era mejorar las ventas entre un 3% y un 4%, una previsión llevada a cabo antes de la crisis del coronavirus.

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