ARCHIVADO EN:

Marcelo Fernández, dependiente de una tienda de ropa del Gaixample, ha visto como se ha producido “una caída en picado” en la zona. Cuenta a Metrópoli Abierta que en una ciudad como Barcelona, “donde se tiene una mentalidad muy abierta”, ya no se ve atractiva la existencia de una zona LGTBI. “Los jóvenes de 20 años no quieren un ghetto gay. Prefieren locales donde convivan personas de todas las sexualidades”, sostiene al hablar de un punto del Eixample al que la ciudad vio nacer a finales del siglo XX.

Pilar Sala, de 66 años, ha sido testigo de su evolución. Después de vivir toda su vida en este distrito barcelonés, recuerda a este diario que el “barrio gay de Barcelona” empezó a crecer con fuerza a partir de la inauguración del Axel Hotel. “A muchos vecinos no les gustaba al principio porque tenían miedo a lo que desconocían. Tuvo que pasar un tiempo para que la gente viese que no pasaba nada. Ahora se ve como una particularidad más de la ciudad”, dice Pilar al hablar de un lugar que, como indica otro vecino, Xavier De Balaguer, concentra ahora una oferta más centrada en la gastronomía. “Esto está bien, pero antes los establecimientos gays eran más visibles y de más calidad, sobre todo en el ocio nocturno”.

DECLIVE ECONÓMICO

Joseph Romero, dependiente de Egea Sex Shop, indica a este medio que lo que más vende son lubricantes y juguetes sexuales, especialmente el Satisfacer. La zona también cuenta con todo tipo de comercios para el colectivo LGTBI y no LGTBI, como bares, restaurantes, hoteles, peluquerías o tiendas de ropa, entre otras. Sin embargo, por su parte, Fernández insiste que se está viviendo un declive.

Joseph Romero en Egea Sex Shop / A.L.
Joseph Romero en Egea Sex Shop / A.L.

“De verano a diciembre han cerrado tres tiendas de ropa, dos bares, la discoteca Metro está en decadencia y hay otros comercios que se han traspasado”, apunta al hablar de una bajada que empezó a percibir dos años y medio atrás. Aunque señala que desde los disturbios del pasado octubre el número de turistas ha caído. “El turismo está jodido. Se nos fueron a Valencia dos cruceros con muchos pasajeros gays. Y el 85% de nuestros clientes son turistas”, comenta sobre una realidad que comparte Mauro Carbone, encargado de la tienda de ropa ES Addicted.

BAJADA DEL TURISMO

Asegura que antes los clientes eran tanto locales como extranjeros, LGTBI y no LGTBI, pero desde hace unos tres años el panorama se ha complicado. “Los números son fatales en comparación al 2018. Tuvimos que cerrar otra tienda que teníamos cerca del Hotel Axel”, lamenta y, acto seguido añade que sus beneficios no pueden depender únicamente de la gran afluencia de personas que atraen el festival gay Circuit o del Orgullo Gay, que tampoco son una garantía. ¿La razón? Subraya que ahora la gente se va directamente de los acontecimiento al Airbnb o de estos a su barrio de residencia.

Toda esta batería de infortunios llevan a Carbone a proponer una serie de medidas que, en su opinión, podrían revertir la situación. “El Ayuntamiento de Barcelona podría invertir en dar visibilidad al Gaixample, realizar actividades en la zona para que vengan más personas y atraer al turista”, dice y agrega: “En 2008 había muchos comercios LGTBI que convivían con los tradicionales y había mucha más gente. En Noche Vieja estaba petado. Ahora mejor quédate en casa”.

 Mauro Carbone en la tienda de ropa ES Addicted / A.L.
 Mauro Carbone en la tienda de ropa ES Addicted / A.L.

CLIENTES

Romero detalla que en el Egea Sex Shop tienen todo tipo de clientes: “amigos, parejas, chicos, chicas…”. Fernández insiste que la mayoría de su tienda son turistas. Y Carbone también asegura que sus clientes son hombres y mujeres y matrimonios, “clientes de toda la vida". “En el Gaixample en general, el perfil del cliente ha sido hombre, gay y clase media alta. Un elitismo que puede provocar que parte del colectivo LGTBI rechace este punto de Barcelona”, agrega Carbone.

Para Rodrigo Araneda, presidente de Asociación Catalana para la Integración de Homosexuales, Bisexuales y Transexuales Inmigrantes (ACATHI), se debe tener en cuenta que toda Barcelona es ahora elitista a la hora de hablar del "elitismo" del Gaixample. “Se critica este lugar sin dar una alternativa a este. ¿Por qué no se critica en paseo de Gràcia?”, se pregunta Araneda.

Mural situado en la fachada del Axel Hotel / A.L.
Mural situado en la fachada del Axel Hotel / A.L.

Por su parte, el presidente del Observatori Contra l’Homofobia (OCH) de Cataluña, Eugeni Roríguez, sostiene que la poca presencia de comercios destinados a mujeres en este punto de la ciudad se debe a que se “reproduce el sistema patriarcal”. Por otra parte, recuerda que  “el Gaixample es una mentira, no necesitamos un barrio LGTBI, sino poder ir a cualquier sitio de Cataluña sin que nadie nos moleste y que la ropa que compremos la compremos porque nos gusta, no porque sea LGTBI”.

LA INTOLERANCIA

De vuelta al Sex Shop Egea, Romero asegura que, aunque la ciudadanía es ahora más tolerante, aún se pueden vivir ciertos comportamientos discriminatorios. Prueba de ello es que cuando el establecimiento colgó una bandera LGTBI durante el Orgullo Gay, un vecino les pidió que la sacaran. “Primero le hicimos caso, después la volvimos a poner. Estuvo reclamándonos que la retiráramos durante días”, recuerda Romero al hablar de un momento en el que, afortunadamente, omitieron la opinión de un hombre que no entiende que todos las formas de amar y sentir son igual de válidas. 

Si quieres leer más noticias como esta y estar informado de la actualidad de Barcelona, descárgate nuestra app para iOS y Android.