La escultura de Jaume Plensa, Escullera, lleva más de 30 años instalada en las calles de Nou Barris, concretamente desde 1988. Sin embargo, la obra del importante escultor barcelonés, del que recientemente se ha podido ver una retrospectiva en el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA), se encuentra totalmente degradada y abandonada desde, al menos, hace más de una década. Tampoco parece que se haga mantenimiento alguno, ni siquiera que se limpie con asiduidad.  

Escullera la forman tres piezas de hierro fundido, que representan formas antropomórficas, con grandes agujeros que grupos de incívicos utilizan como contenedores de basura. Como se puede ver en las imágenes que acompañan esta información, la escultura está llena de botellas, latas, papeles y bolsas. Incluso en el interior de una de los fragmentos están los restos de un carro, mientras que en otro de ellos se puede ver  una alfombra. La situación no es nueva. Este cronista ya denunció el deterioro el 29 de septiembre de 2008 en un artículo en El Periódico de Catalunya.

SIN CARTELES NI PLACAS

La obra de Plensa se puede ver ahora en la plaza de Àngel Pestaña, junto a la Via Júlia, y el inicio de la calle de Conflent. Ni un solo cartel ni placa -al menos este periodista no la ha visto- anuncia que allí se pueden ver tres piezas de uno de los artistas barceloneses actuales más importantes. Las tres esculturas que forman Escullera están puestas sin ningún tipo de correlación, en tres niveles distintos, que impiden que el trabajo pueda ser contemplado y comprendido en toda su magnitud. Uno de los fragmentos está en la acera, al lado de una quiosco de flores, y los otros dos, en medio de dos parterrres, en los que habitualmente orinan los perros. Ninguno dispone de una peana ni está mínimamente protegido para evitar actos incívicos. 

Otro de las piezas de la escultura de Plensa con residuos / JORDI SUBIRANA
Otro de las piezas de la escultura de Plensa con residuos / JORDI SUBIRANA

En un primer momento, la escultura de Plensa, que también está oxidada y sucia, fue ubicada en la plaza de Francesc Layret, que se encuentra en el lado de montaña, por encima de la Via Júlia. Fue el 15 de febrero de 1988, tras la inauguración de la plaza. La idea había surgido dos años antes. El entonces delegado de Urbanismo del Ayuntamiento, Oriol Bohigas, quiso dotar la periferia de Barcelona de monumentos escultóricos y la plaza de Francesc Layret fue uno de los espacios elegidos.

El tercer fragmento de la escultura de Plensa, en la plaza de Àngel Pestaña / JORDI SUBIRANA
El tercer fragmento de la escultura de Plensa, en la plaza de Àngel Pestaña / JORDI SUBIRANA

SIN BASE DE AGUA

La web NouBarris.net recuerda que la idea de Plensa era situar las tres piezas de hierro sobre una base de agua con grandes piedras amontonadas como si fuera el rompeolas del puerto. Sin embargo, las intenciones del artista quedaron en eso. La base sobre la que se instaló la obra no incluyó finalmente la base de agua, "de manera que la pieza perdió el elemento que la relacionaba con su nombre, Escullera", se subraya en un artículo en la citada web. Las tres esculturas representaban inicialmente una familia, pero ahora, tal como están colocadas, están separadas sin ninguna conexión entre ellas. La más grande mide tres metros y pesa tres toneladas, y representa una figura masculina.

Basura en el interior de la escultura de Plensa, en Nou Barris / JORDI SUBIRANA
Basura en el interior de la escultura de Plensa, en Nou Barris / JORDI SUBIRANA

En 1999, 11 años después, la escultura de Plensa fue trasladada al otro lado de la Via Júlia coincidiendo con la urbanización de la calle de Conflent y el inicio de la construcción del aparcamiento de la plaza de Francesc Layret. Las tres piezas se colocaron en tres niveles distintos, como están ahora, en la plaza de Àngel Pestaña, donde permanecen olvidadas por el Ayuntantamiento. Ningún gobierno ha sido capaz de diginificar la Escullera de Plensa.