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La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) llevará a la Fiscalía los mensajes con amenazas e insultos de internautas contra la Guàrdia Urbana y el agente que mató a una perra, Sota, la semana pasada junto la plaza de Espanya después de que le mordiera, según la versión policial. En concreto, el sindicato entiende que se podría estar produciendo "un delito de odio" y plantea hacer extensible la denuncia al partido animalista PACMA.

El secretario de Organización de CSIF y guardia urbano, Eugenio Zambrano, dice que están recopilando todo el material para llevarlo, los próximos días, al fiscal Miguel Ángel Aguilar. El sindicato pedirá al Ayuntamiento de Barcelona que se sume a la denuncia que se presentará o se persone también en el caso para defender la honorabilidad de la Guàrdia Urbana. La propia alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que mantiene importantes diferencias con la policía local, dijo que el guardia urbano "actuó en defensa propia y temiendo por su integridad física".

FINES ELECTORALES

Zambrano dice que la muerte del perro fue "un desafortunado incidente" y critica la sobredimensión del caso por parte de PACMA con "fines electorales". Según el representante de CSIF, el partido busca hacer ruido mediático y ganar adeptos de cara a las elecciones municipales del 26 de mayo. En los comicios de 2015, PACMA logró en Barcelona 5.755 votos y no consiguió representación en el Ayuntamiento. En la imagen que acompaña esta información, en el cártel pequeño de la izquierda se pide el voto para PACMA.

Algunas movilizaciones de grupos críticos con la actuación de la Guàrdia Urbana en este caso se han saldado con incidentes. El pasado miércoles, algunos manifestantes lanzaron vallas y otros objetos contra el consistorio y obligaron a los agentes que custodiaban la puerta a cerrarlas para evitar males mayores. También este sábado, una protesta en la plaza de Espanya, donde murió el animal, acabó con cinco detenidos.

VERSIONES CONTRADICTORIAS

Los Mossos d'Esquadra aseguraron que "hacia las 22 horas, la protesta degeneró, con quema de contenedores, lanzamiento de objetos a los agentes y alteraciones del orden público, por lo que tuvimos que actuar". Sin embargo, esta versión diferia de la que algunos concentrados dieron en TV3. "Sin ningún aviso previo, han cargado por detrás y por delante, a empujones y a porrazos", explicó Xavier Atance. Otro participante en la manifestación, Aarón Pérez, denunció que antes de las cargas le pegaron cuatro veces en la espalda.

El CSIF denuncia que se está azuzando a los manifestantes contra la policía. Zambrano asegura que en estas movilizaciones se han dado casos de agentes perseguidos por grupos de manifestantes, como el sábado en la plaza de Espanya, y concentraciones frente a las comisarías de la Guàrdia Urbana de Ciutat Vella y Sants-Montjuïc y la policía se vio obligada a cerrar las puertas. Las órdenes fueron que en ningún caso interviniera la Unidad de Soporte Policial (USP), los antidisturbios de la policía local.

QUERÍA DESHACERSE DEL ANIMAL

Zambrano afirma que el dueño del perro ya había actuado con violencia en anteriores ocasiones y que el animal "estaba entrenado para atacar". Según el miembro de CSIF, Tauri Ruusalu, acudió hace unas semanas -concretamente el 19 de septiembre- al distrito de Sants-Montjuïc para registrar al animal, pero como él vivía en la calle no pudo hacerlo. Ante la negativa, reaccionó con violencia y encaró al animal contra el agente de guardia, que amenazó con sacar la porra. CSIF denuncia también que Ruusalu quería deshacerse del animal y que acudió a la comisaría de la Guàrdia Urbana de Sants para saber cómo lo tenía que hacer. En aquella visita, los agentes dieron de comer y beber a Sota, dice Zambrano.

La muerte de Sota tuvo lugar el pasado martes. Las versiones de Ruusalu y los de la Guàrdia Urbana no coinciden ni por asomo. La versión oficial asegura que el animal mordió al agente en el brazo y que iba a por su cuello. El policía tuvo que defenderse y acabó disparando al animal. En cambio, Ruusalu describe lo vivido com un asesinato a sangre fría, relató a El País.

"NO LE MORDIÓ"

Segú el joven estonio, la policía le pidió que se identificara y que acabó recibiendo un manotazo del agente cuando se ofreció a escribir su nombre. "Debió pensar que le tomaba el pelo". En aquel momento, la perra se puso entre los dos. "Subió sus patas delanteras al brazo del policía, pero no le mordió. Movía la cola todo el rato. Pensaba que estábamos jugando". Ruusalu dice que ordenó al animal colocarse detrás de él. Pero el urbano le gritó para que entrara en el coche y Sota ladró y se dirigió hacia el policía. Acto seguido, el policía le apuntó en la cabeza y le mató, explicó Ruusalu al diario del grupo Prisa.