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El Ayuntamiento de Barcelona y al Patronato de la Sagrada Família ha firmado un acuerdo por el cual el templo, después de 136 años de construcción, ya dispone de licencia de obras. El acuerdo establece una serie de cláusulas por las que ambas partes se comprometen a mejorar tanto los accesos al templo como el entorno del mismo.

El acuerdo establece que el Patronato abonará 36 millones de euros al Ayuntamiento en los próximos diez años, dinero que irá destinado a mejorar la movilidad en el entorno del templo, a construir un acceso directo desde el metro al templo, a la urbanización de las calles adyacentes y a mejorar los servicios de limpieza de la zona.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha calificado el acuerdo de “pionero”, y ha asegurado que “se ha subsanado una anomalía acumulada con el paso del tiempo, ya que se construía sin licencia y, además, por sus dimensiones tiene un fuerte impacto en la ciudad y específicamente en su entorno más cercano”.

Por su parte, el Consejero Delegado del Patronato, Esteve Camps, ha afirmado que este acuerdo “ha sido posible gracias al diálogo y las ganas de solucionar el problema. El templo hace una aportación económica a la ciudad para mejorar el transporte y otras en beneficio del vecindario”.

Camps también ha negado que el acuerdo supongo “algún privilegio para el templo, es un acuerdo para acabar a tiempo la Sagrada Famìlia, aunque queda el tema de las columnas y de la escalinata de la fachada de la Gloria”.

ENTRADA DESDE EL METRO

Una de las obras que se acometerá gracias a la aportación económica del templo es la de la construcción de un acceso directo desde la misma estación de Metro al recinto del templo, evitando que los visitantes tengan que hacerlo por la calle. Según ha confirmado la teniente de alcalde Janet Sanz, parte del dinero aportado por el Patronato servirá para “mejorar la llegada y la salida desde el subsuelo al interior del templo. Además, se estudiará la posibilidad de mejorar los andenes de la línea 5”.

Sanz ha confirmado que el dinero recaudado servirá para “mejorar la movilidad en la superficie y ofrecer un mejor servicios a los ciudadanos. Se podrán poner en marcha buses de barrio, instalar marquesina, mejorar la frecuencia de paso de los autobuses, etc”.

FACHADA DE LA GLORIA

Uno de los grandes asuntos que queda pendiente es el de la fachada de la Gloria, que será la entrada principal del templo por la calle Mallorca. La enorme fachada, que contará con una escalinata que invade la calzada de la calle, supone un serio problema urbanístico ya que si se lleva a efecto el diseño de Gaudí se deberán expropiar y derribar las viviendas de que se encuentran en las manzanas comprendidas entre las calles Mallorca, Aragó, Marina y Sardenya.

Sanz ha afirmado que “se puede hacer un plan especial sin contemplar la escalinata, aunque nosotros tenemos en cuenta el proyecto de Gaudí”. Por su parte, Camps ha asegurado que “solo queda pendiente el tema de la fachada de la Gloria y de lo que sale de la vertical de las columnas del templo”.