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Un polémico gitano rumano es el líder de los okupas de la Casa de Cádiz, en la calle Sardenya de Barcelona, al lado de la Sagrada Familia.

Se trata de Lagarder Danciu, un polémico activista que ha encendido una cruda polémica en la izquierda, ya que había sido militante de Podemos, el partido que gobierna tanto la ciudad de Barcelona como la ciudad de Cádiz, Ayuntamiento al cual pertenece el inmueble okupado. El movimiento okupa barcelonés se enriquece, así, con el mayor icono de los sintecho de la península Ibérica.

El reducido grupo que okupó el local de la calle Sardenya el pasado mes de noviembre lo hizo como un “proyecto autogestionado que apuesta por la solidaridad vecinal” y se muestra contrario al “negocio de las ONG que trafican a diario con la pobreza”. Comenzaron a vivir allí 12 personas y ahora ya hay el doble. A partir de ahí, ha ido convirtiendo el local en habitable, merced a donaciones de los propios vecinos.

ABANDONADA DESDE 2007

La Casa de Cádiz llevaba abandonada desde el año 2007 y es propiedad del Ayuntamiento de Cádiz. Esta semana, el alcalde de la capital gaditana, José María González, Kichi, intentó desalojar el edificio, pero no ha podido. Los okupas se han asesorado bien y afirman que el local pertenece a una entidad bancaria, por lo que tienen derecho a okuparlo. Pero, en realidad, la propiedad es compartida entre el banco y el Ayuntamiento gaditano, que ya se ha puesto en contacto con abogados del colectivo para tratar de llegar a un acuerdo.

El líder de esta ocupación no es un cualquiera: Danciu lleva década y media en España y tiene nada menos que 29.800 seguidores en Twitter. En su perfil de las redes sociales se define como “sin techo, gay, rumano, gitano, ateo, anarquista, okupa y vegano que viaja sin destino”.

LICENCIADO EN SOCIOLOGÍA

Hijo de una familia gitana, Danciu fue educado en orfanatos públicos y terminó emigrando a Portugal, desde donde pasó a España. Licenciado en Sociología, buscó trabajo en el campo portugués antes de pasar a España: aterrizó en Sevilla en 2005, donde encontró faena en un instituto y como traductor en los juzgados. Pero su espíritu rebelde le pierde: fue despedido del instituto tras presentar una queja por discriminación y segregación de alumnos extranjeros. Al acabársele el dinero, se unió a los sintecho sevillanos, entre los que había una importante colonia de rumanos.

Danciu y un compañero, saliendo de la casa ocupada / lagarder.blogspot
Danciu y un compañero, saliendo de la casa ocupada / lagarder.blogspot

Ahí comenzó una carrera imparable que le llevó a ser el líder de los vagabundos de la capital hispalense, donde montó una acampada frente al propio Ayuntamiento. Se llamaba Campamento Dignidad y resistió 127 días antes de ser desmantelada. Y comenzó así una carrera plagada de provocaciones y efectos de propaganda que inmediatamente eran subidos a las redes sociales: reventó un mitin del PP al grito de “Sois la mafia” en las mismísimas barbas de Mariano Rajoy. Que nadie se asuste: también se presentó ante el comité federal del PSOE que eligió líder a Pedro Sánchez con una pancarta: “Los barones del PSOE son la mafia”, rezaba. Pero también acudía a concentraciones de la ultraderecha para que le agredieran y poder subir los vídeos a la Red. Genio y figura.

Operó en mítines de Podemos y recibió aplausos de Pablo Iglesias y de Íñigo Errejón. Una de las fotos que publicó en Twitter le mostraba en plena discusión con Juan Carlos Monedero, en un acto de 2016 por el aniversario del movimiento 15-M. En 2017, asistió al acto de clausura de la universidad de verano organizada por Podemos en Móstoles. Megáfono en mano, se enfrentó a Irene Montero y Ramón Espinar. “¡Sois la casta! ¡Los anarquistas os van a vencer! ¡Fascistas es lo que sois!”, gritó a los podemitas.

PRESENTA UN LIBRO

Este viernes, anunciaba a través de su cuenta que Josep, un indigente de 44 años que dormía en las calles de Barcelona, “logra salir de la calle gracias a Sense Sostre BCN. Desde que okupamos el edificio, cuatro personas sin hogar han salido de la calle Las ONG quieren muchos pobres para que sigan sus negocios con la pobreza”. También lanzaba un SOS: “Eva, de 77 años y su hija fueron desahuciadas de su casa y el domingo, el Ayuntamiento de Barcelona las quiere expulsar del albergue y de nuevo en la calle. Me parece una salvajada, Ada Colau, que dejéis a esta familia en la calle. No lo vamos a permitir. Todos somos Eva”.

Danciu ha escrito libros y ya es conocido en BCN / lagarder.blogspot
Danciu ha escrito libros y ya es conocido en BCN / lagarder.blogspot

El pasado 1 de enero, ya lanzaba otro mensaje de socorro: “Enric tiene 85 años y fue el gran dibujante de la editorial catalana Bruguera. Tiene una pensión de 600 euros y la gasta para pagar el alquiler. Lleva 50 años en el piso de Barcelona y una inmobiliaria sin escrúpulos lo quiere desahuciar. En Sense Sostre BCN le alimentamos y cuidamos”.

Este sábado, Lagarder presenta en Can Batlló el libro Sin techo, en un acto en el que tomarán la palabra varios vagabundos que, eminentemente, hablarán sobre el proyecto de la ocupación de la Casa de Cádiz. Los beneficios de la obra irán destinados a la plataforma Sense Sostre BCN. El sello personal del activismo de Lagarder Danciu comienza a dejarse sentir en la capital catalana.