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Los relojes seducen cada vez más. Ya sean de alta gama o de precio estándar. Gustan. No solamente a los propietarios, sino también a los que los roban. Los números disipan cualquier tipo de duda. En 2017 se sustrajeron un total de 888 relojes en Barcelona. En 2018, sin embargo, la cifra aumentó casi un 50%.

Según han desvelado fuentes de los Mossos d'Esquadra a Metrópoli Abierta, se robaron un total de 1.277 unidades en la ciudad: 389 más que en el año anterior. Eso supone una media de más de tres relojes al día. Es decir, un reloj más al día que en 2017.

MÁS DENUNCIAS REGISTRADAS

Esta cifra se desprende de la cantidad de denuncias que ha registrado el cuerpo de la policía autonómica a lo largo del último año. “Eso no significa que los hayamos recuperado todos, ni tampoco sabemos si se corresponde al número exacto de robos de este tipo”, especifican. Además, inciden: “No son solo de gama alta, sino que hay de otras marcas más asequibles”. De hecho, contra todo pronóstico, el número de robos de relojes de lujo “se mantiene estable” respecto al año 2017.

Normalmente es en verano y durante los fines de semana cuando más se producen los robos de este tipo, porque los accesorios “saltan a la vista” y es más fácil arramplarlos. No obstante, durante estos últimos meses –en pleno invierno– se está registrando un repunte, tal como adelantó este medio, aunque “todavía no hay un balance de 2019”.

LOS RELOJES, UNA PRENDA ATRACTIVA

Los ladrones profesionales hacen ojitos a los turistas para robarles sus relojes de lujo al más mínimo descuido. Esperan y atacan a la que ven oportunidad. Al parecer, este accesorio se ha vuelto más atractivo que nunca por dos motivos principalmente. Por su fácil salida en el mercado negro (ya sea a particulares como a tiendas de relojes) y por su “floja” condena en caso de ser pillados. Se enfrentan a penas de entre seis meses y dos años de prisión.

Relojes confiscados por los Mossos en una operación, imagen de archivo / MOSSOS
Relojes confiscados por los Mossos en una operación, imagen de archivo / MOSSOS

Los Mossos son conscientes de la situación que desde 2012 ha ido in crescendo, sobre todo en los dos últimos años. Es por eso que están atentos en las calles patrullado con (o sin) uniforme, pese a no tener activo un dispositivo específico. El gran handicap, según han indicado fuentes del cuerpo, es que les falta personal. Cada año pierden unos 150 efectivos y los sindicatos mayoritarios han advertido en reiteradas ocasiones de que “no pueden garantizar la seguridad”.

LOS DELITOS CRECEN EN 2018

En 2018, se cometieron 532 delitos diarios en Barcelona. Respecto a 2017, los robos con violencia aumentaron un 19,4 % (12.277 frente a 10.285), los hurtos un 16,8% (93.460 frente a 109.154) y los delitos sexuales un 18,4 %. De 645 en 2017 se pasó a 764 en 2018.

Un grupo dedicado a robar relojes de lujo a turistas, en acción / Achivo
Un grupo dedicado a robar relojes de lujo a turistas, en acción / Achivo

Tal como adelantó este medio, ha corrido la voz entre los grupos organizados hasta tal punto que ahora bajan desde ciudades como Marsella para robar relojes en Barcelona. El origen, según los Mossos, suele ser extranjero: de Algeria, Marruecos, Turquía, Arabia Saudí, entre otros países.

¿ALGUNOS MENORES TAMBIÉN?

Por otro lado, una fuente consultada ha indicado que algunos Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) ven grandes beneficios en las joyas. “A los cuatro días de llegar empiezan a delinquir y roban lo que pueden: relojes Casio, collares de oro”, explica. Aunque no son profesionales y, por eso, muchos de ellos han sido identificados.

En Barcelona hay dos zonas “calientes” donde más robos de relojes se producen, ambas en el distrito de Ciutat Vella. Una es el paseo Marítim y otra es el Born, al lado de la Catedral. Sin ir más lejos, esta misma semana los Mossos han notificado la recuperación de dos relojes de alta gama. Ambos –cómo no– en Ciutat Vella. Uno valorado en 18.000 euros y el otro (un Rolex) en unos 100.000 euros.

Y, hay más. El pasado 12 de febrero, un ladrón sustrajo con violencia un reloj a un turista, valorado entre los 170.000 y 200.000 euros. Los casos no dejan de perpetuarse. Por eso, el cuerpo recomienda que las personas que dispongan de un reloj de lujo lo “personalicen” para que, si lo roban, puedan localizarlo de un forma fácil. Y, además, insisten en que luzcan la prenda “con sentido común”. Sin alardes ni exhibicionismos.