La tecnología avanza a pasos agigantados pero, ¿y las instituciones? En la última jornada de 4YFN –la sección dedicada a las startups del Mobile World Congress (MWC)– se ha abierto la polémica. Una de las conferenciantes, Berta Calders, trató de acceder a Fira Monjuïc con su bebé puesto que todavía está en el período de lactancia. Para su sorpresa, le prohibieron la entrada.

Indignada con el suceso, publicó una foto en las redes sociales en la que aparece con su correspondiente acreditación y el bebé. “Soy una madre, una madre trabajadora, y en 2019 todavía me obligan a elegir una de las dos cosas”, detalla. Cientos de usuarios han respondido y apoyado a la visitante. También la empresa con la que trabaja, Coworking Europe, ha saltado en defensa: “La innovación y la ruptura empiezan en el puesto de trabajo”, ha reivindicado.

AVISAR CON ANTELACIÓN

Por su parte, la empresa organizadora, GSMA, ha justificado su acción diciendo que “hay que avisar con antelación”, tal como ha podido saber Metrópoli Abierta. “Somos flexibles y por eso pedimos a los asistentes que nos informen antes de que empiece el acontecimiento al que necesitan acudir con su hijo”, especifican.

Paradójicamente, el polémico suceso ha coincidido con el “día de las mujeres” en el evento, que brindaba por la participación del talento femenino en el 4YFN y, de hecho, se vanagloriaba del “éxito” recalado. Dentro de la apuesta por la "feminización" del Mobile, este año se ha celebrado por tercera vez el Women4Tech, una sección que buscaba reducir la brecha de género en la industria del teléfono móvil.

LA REALIDAD ES OTRA

Sin embargo, la realidad es otra. Pese a que según el consejero delegado de GSMA, John Hoffman, el sector femenino representa un 30 % del total, la percepción es menor. La imagen que más se repite en el congreso es la de un hombre adulto –entre 40 o 60 años– enfundado en un traje. La presencia femenina es minoritaria y, lamentablemente, en ocasiones, se reduce a una “mujer-objeto” a modo de reclamo para la seducción y la venta.

Cabe recordar que no es la primera crítica que recibe el Mobile durante esta edición. Días atrás saltaron las alarmas cuando se descubrió una medida discriminatoria con las mujeres, que prometía un plus económico a aquellas azafatas que midieran más de 1,75 metros. Fue condenada por varios partidos y organizaciones, e incluso Inspección de Trabajo ha abierto un expediente por el caso.