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Del candente debate sobre el posible uso de las aulas como puntos de adoctrinamiento en el independentismo no se salva ni la ciudad de Barcelona. Según un estudio elaborado por la entidad Convivencia Cívica Catalana (CCC), los profesores de la ciudad son el colectivo profesional más partidario del secesionismo, bastante por encima de la media del resto de barceloneses. El informe analiza los microdatos contenidos en los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) -publicados entre marzo de 2013 y septiembre de 2017-, que hacen referencia a profesores de Educación Primaria (EP), Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) y de Formación Profesional (FP) de la ciudad que han participado en los muestreos.

Así, el 60% del profesorado asegura sentirse más catalán que español o únicamente catalán, mientras que la media de la población de la ciudad que siente lo mismo se sitúa en el 45%, 15 puntos por debajo. Si se analizan los datos con más detalle se constata que el 29% de los maestros se sienten únicamente catalanes (la media en Barcelona es del 21%, 8 puntos por debajo) y el 31% de los profesionales de la enseñanza se definen como más catalanes que españoles (la media de la ciudad está en el 24%, un 7% menos).

La opción más escogida por los barceloneses cuando describen su sentido de pertenencia al territorio es la de definirse “tan español como catalán”, una alternativa que atrae al 40% de los habitantes. Por su parte, solo un 34% del profesorado se identifica con este sentimiento, es decir, un 7% menos. Los datos también destapan unas diferencias notables entre el colectivo profesional y el conjunto de los barceloneses a la hora de etiquetarse como “más español que catalán” (un 6% de la media poblacional frente al 3% de los profesores ). Los porcentajes son similares entre los que se consideran “únicamente españoles” (el 9% en el conjunto la población y el 3% en el profesorado).

POR UN ESTADO INDEPENDIENTE

Otra señal que confirma que los profesionales de la enseñanza son más independentistas que la media de los barceloneses se detecta al analizar sus preferencias sobre la organización territorial de Catalunya. En esta línea el 44% de los profesores (casi la mitad) sería partidario de que la actual comunidad autónoma se convirtiera un estado independiente, mientras que solo el 35% del conjunto de los barceloneses (una tercera parte) defenderían esta fórmula. La diferencia entre los dos grupos es del 9%.

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En el conjunto del territorio catalán los datos son más extremos porque la cifra de profesores en Cataluña favorables a un estado independiente sube hasta el 61%, veintitrés puntos porcentuales superior a la media de la población catalana (que se sitúa en el 38%). Si se desglosan las cifras por provincias la brecha se agranda todavía más entre ellas , pues el apoyo al secesionismo alcanza el 56% entre los docentes de toda la provincia de Barcelona y sube hasta el 75% en Lleida y Tarragona y se dispara hasta el 88% (es decir, casi 9 de cada 10 docentes) en la provincia de Girona.

El informe de CCC también arroja otros resultados llamativos respecto a la docencia a nivel de toda Catalunya: la de profesor es la profesión en la que más personas se sienten ‘únicamente catalanes’ (41%), casi el doble de la media de la población, establecida en el 21%. Jesús Sanz, responsable de estudios de CCC, subraya que los datos recogidos “constatan que ha habido una intencionalidad de catalanizar el sistema educativo catalán desde los sucesivos Govern de la Generalitat”, tal y como preveía un documento secreto redactado por Convergència i Unió (CiU) en los años 90 y filtrado en su momento a varios medios de comunicación.

MENOS FUNCIONARIOS

El hecho de que los resultados de la ciudad de Barcelona estén “menos escorados hacia el secesionismo” que los del conjunto de Catalunya, como reconoce Sanz, puede atribuirse a varios factores. Uno de ellos podría ser, según se desprende también de los resultados del informe de CCC, que “los funcionarios son en su conjunto más independentistas que los trabajadores del sector privado” y en Barcelona el porcentaje de funcionarios de la Generalitat es menor que en otras partes del territorio gracias a la mayor actividad industrial y empresarial y a la mayor presencia de colegios concertados y privados.

Según un portavoz de CCC, la constatación de que el profesorado es sustancialmente más nacionalista que la media de la población “ayuda a entender numerosos episodios vividos en las últimas fechas en Cataluña, como el apoyo de docentes al referéndum ilegal del 1 de octubre o las huelgas políticas que no han triunfado en otros sectores de la sociedad.” Jesús Sanz añade que dada la contundencia de los resultados obtenidos al cribar los informes del CIS es “sorprendente que nunca antes se haya hecho un estudio de estas características”.

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Los datos recogidos por Convivencia Cívica Catalana no hacen sino avivar el fuego sobre el posible adoctrinamiento en las escuelas catalanas. Justo la semana pasada, finalizó una campaña promovida por Societat Civil Catalana (SCC) en la que se han recogido denuncias de padres que ponen en tela de juicio la neutralidad ideológica dentro del sistema educativo catalán. Desde SCC se ha preferido no hacer una primera evaluación de estos resultados porque “se quieren estudiar con detenimiento, para que no se cuele ninguna denuncia que sea falsa”, destaca un portavoz de la entidad. Las mismas fuentes sostienen que “antes de dar una cifra, se tiene que analizar bien” para evitar que las posibles denuncias pierdan credibilidad.

MANIFIESTOS Y DENUNCIAS

La campaña de SCC ha levantado ampollas en el sector, sobre todo en las entidades que conforman el Marc Unitari de la Comunitat Educativa (MUCE) que ha hecho público un manifiesto en el que sostiene que “la educación pública ha sido y es la garante del clima de respeto social que vivimos en nuestro país”. SCC no está conforme con estos planteamientos y culpa a la MUCE de ser “profundamente irresponsable, al haber colocado a los centros escolares en el foco del referéndum ilegal del 1-O y al haber arrastrado a menores a concentraciones y paros políticos que, obviamente, no pueden comprender”, critica la entidad.

La recogida de quejas de SCC no ha pasado desapercibida para los colectivos más independentistas de la docencia que ,a través de internet ,han impulsado una campaña de boicot a la recopilación de denuncias, acusando a la iniciativa “de fomentar el odio”.