El paseo de Sant Joan de Barcelona es una calle peculiar. Va desde Arc de Triomf hasta la Travessera de Gràcia, y forma parte de dos distritos, el Eixample y Gràcia. Una de las curiosidades que atesora es que acoge una gran cantidad de monumentos a personajes destacados del pasado de la ciudad. El tramo que pertenece a Gràcia se conoce como Sant Joan de Dalt.

Es una avenida amplia, elegante y llena de vida y espacios verdes. Es, a su vez, una vía comercial. Cruza nada más y nada menos que once manzanas, espacio más que suficiente para albergar, a parte de esculturas, edificios emblemáticos, fuentes, parques infantiles, áreas para perros, carriles bici, plataneras e incluso zonas para jugar a petanca. Si te aburres en este paseo, es porque quieres.

El paseo de Sant Joan es famoso por sus fuentes y monumentos / HUGO FERNÁNDEZ
El paseo de Sant Joan es famoso por sus fuentes y monumentos / HUGO FERNÁNDEZ

UNA CALLE DE BARRIO

Es una de las vías más queridas por la gente de Barcelona. Es una calle típica de barrio, con terrazas y negocios de toda la vida, ideal para pasear o quedar para tomar algo con amigos en un ambiente acogedor.

Visitar este bulevar es adentrarse en la historia de la capital catalana. Y no solo nos referimos a los monumentos, sino también a edificios de renombre. En el cruce con la avenida Diagonal, encontrarás el monumento a Jacint Verdaguer, en el número 108, la Casa Macaya, un destacable edificio modernista del gran Puig i Cadafalch.

LA FUENTE MÁS ANTIGUA DE BARCELONA

Por si fuera poco, en la intersección con la calle Còrsega se ubica la Fuente de Hércules, la más antigua de toda Barcelona. A la altura de la calle Rosselló se halla otra fuente, esta vez la de la Caperucita Roja, y hacia el final de la calle, la escultura de fray Pedro Ponce, una obra hecha de mármol.

Monumento a Clavé, en el paseo de Sant Joan / HUGO FERNÁNDEZ
Monumento a Clavé, en el paseo de Sant Joan / HUGO FERNÁNDEZ

MONUMENTO A CLAVÉ

Por último, y no por ello menos importante, más bien al contrario, queremos destacar el monumento a Anselm Clavé, una de las estatuas más míticas del paseo de Sant Joan. Esta obra dedicada al compositor y director de orquesta fue creada por el arquitecto José Vilaseca y el escultor Manuel Fuxá y fue inaugurada en el año 1888.