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Los dueños de perros son exigentes. Así lo han demostrado con las reiteradas críticas a los pipicán por las constantes inundaciones. Una de las mejores propuestas del actual consistorio en Barcelona fue poner una pequeña playa de perros en la zona de Diagonal Mar. Aunque, a día de hoy, sigue generando un gran malestar. Por cuarto año consecutivo, los 150.000 dueños de mascotas de Barcelona disponen de un reducto –minúsculo, por cierto– para ir a pegarse un baño con los perros.

Pero a los vecinos no les gusta ni un pelo. Hartos como están de ver a animales correteando felices buscan excusas de todo tipo para cargarse esta parte de playa canina.

NO QUIEREN COMPARTIR PASARELA CON LOS PERROS

Una de ellas –bastante fuerte, por cierto– es que comparten la misma pasarela de acceso que los humanos. Qué escándalo, ¿eh? Además, acusan a los perros de vomitar en la madera porque han bebido agua salada. ¿Qué se creen, que los animales son tontos? De verdad, a veces, nos ponemos histéricos por nada.

Afortunadamente, algunos vecinos han saltado en defensa de los perros recordando el incivismo de los humanos. No solo con estos animales, sino también de normal en cualquier contexto. No es extraño ver las playas llenas de residuos, botellas de alcohol del botellón, preservativos y, sí, también vómitos. Eso por no mencionar las fiestas que montan algunos con música a todo volumen a pleno día. La iniciativa de la playa de perros, aunque tenga sus fallos, me parece fantástica y necesaria. Así que pedimos más espacios como este. Para que quepan más perros y no se abarrote tanto. No estaría nada mal.