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La grúa municipal es uno de los servicios del Ayuntamiento más odiados. Muchos ciudadanos y algunos partidos políticos, como el PP, opinan que detrás de la mayoría de las intervenciones hay "un afan recaudatorio", ha dicho en muchas ocasiones el concejal Alberto Fernández, y que casi nunca está cuando de verdad se la necesita. Las cifras parecen dar la razón a los que piensan así. El año pasado, la grúa municipal ingresó 16.051.639 millones de euros, lo que se traduce en casi 44.000 euros al día  La cifra, facilitada por el grupo municipal del PP, figura en la ejecución del presupuesto municipal a 31 de diciembre de 2018.

De los 16.051.639 millones, 14.824.654 pertenecen a la tasa de la grúa y 1.226.985 millones a la tasa por el abandono de vehículos que impone Barcelona de Serveis Municipals (B:SM), la empresa del Ayuntamiento que gestiona el servicio de la grúa en Barcelona. Los ingresos, que pueden sufrir alguna modificación, son los más altos desde que Ada Colau gobierna, aunque las cifras no han variado en exceso los últimos cuatro años. En 2015, con la mitad del año con el Ayuntamiento aún bajo el mando de Xavier Trias, la grúa requisó vehículos por valor de 15.879.567 millones; en 2016, por valor de 15.896.673, y en 2015, por valor de 15.939.885, según los datos que figuran en la cuenta general del Ayuntamiento.

298 ACABAN EN EL DEPÓSITO CADA DÍA

Los últimos años, los vehículos retirados de las calles se han situado por encima de los 100.000. En 2014 acabaron en los depósitos municipales 110.492; en 2015, 107.997; en 2016, 106.262; en 2017, 104.426; y 108.779, en 2018. La media de los vehículos que se retiran de media cada día son 298. De los datos facilitados por B:SM, algo más del 9% de los coches sacados de la vía pública se produce tras una queja de algún vecino. Hace dos años, este medio ya hizo un balance sobre la actuación de la grúa en Barcelona. Curiosamente, los datos que facilitó en aquella ocasión B:SM sobre los años 2015 y 2016 no coinciden con los que se han dado ahora. Entonces, se dijo que los vehículos retirados fueron 102.067 (94.413, por infracciones de tráfico) en 2015; y 100.907 (92.463) en 2016.

Algunas de las infracciones más habituales que comportan la retirada de un vehículo son estacionar en zonas reservadas, aparcar en zonas carga y descarga y dejar el coche donde está prohibido estacionar. Otros acaban en el depósito por aparcar en un lugar prohibido por una señal, por falta de comprobante horario y estacionar en la acera. En febrero de 2018, la grúa se llevó el turismo del jugador del Barça Coutinho por incumplir uno de estos preceptos: aparcar en una zona de carga y descarga mientras visitaba la Sagrada Família. El futbolista tuvo que ir al depósito para recuperar su coche, un Audi Q7 de color negro.

Los coches que acaban en el depósito no son los únicos servicios que hace la grúa municipal. Por ejemplo, en 2016, la grúa hizo un total de 222.609 intervenciones, lo que incluye también actuaciones fallidas (como acudir a retirar un vehículo cuando éste ya se haya ido), accidentes, desenganches y traslado de coches abandonados, entre otros servicios. En este apartado, la tendencia fue claramente a la baja entre 2012 y 2016. De las 243.532 intervenciones de 2012 se pasó a 222.609 cuatro años después.

La grúa municipal se lleva un coche mal aparcado en Barcelona / B:SMLa grúa municipal se lleva un coche mal aparcado en Barcelona / B:SM

La tasa que se paga por la retirada de un coche de la vía pública es de 147,69 euros, mientras que las motocicletas cuestan 60,56 euros. Los precios de Barcelona son casi idénticos a los de Madrid. Allí, por la retirada de un coche se paga 147,55 euros, y por una moto, 60,40 euros. En ambos casos a estos precios hay que añadir la estancia en el depósito -19,86 euros un día- y la infracción si se ha cometido. El precio de la grúa en la capital catalana no sube desde 2012. De hecho, ese año PP y el gobierno de Trias pactaron una rebaja del 2% y la grúa bajó para los turismos de 150,70 euros a los 147,55 actuales.

SERVICIO DEFICITARIO, SEGÚN LA SÍNDICA

En agosto de 2017, la síndica de greuges de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, emitió una resolución sobre la grúa en Barcelona tras recibir diversas quejas de ciudadanos que consideraban que el servicio era muy caro y abusivo. Una de las conclusiones del informe de la defensora de los ciudadanos llama poderosamente la atención: la grúa municipal es deficitaria y con la recaudación se cubre el 85,4% de los costes.

La síndica analizó los diferentes servicios y actuaciones que hace la grúa, así como la singularidad de las intervenciones no solicitadas, intervenciones que no generan tasa y la necesidad de disponer de otros complementos del servicio como depósitos, custodia y seguridad, y concluyó que el coste de la grúa municipal no es comparable a los que prestan los operadores privados a demanda de los automovilistas y que, en general, son más baratos.

"NO ES UNA SANCIÓN"

En el dictamen, la síndica también dijo que, siempre que sea posible, se imponga la decisión más adecuada para el interés general y al mismo tiempo la menos onerosa para la persona responsable del vehículo, sin que la decisión adoptada suponga impunidad de la conducta infractora. También consideró que la retirada de un vehículo por parte de la grúa municipal no es un acto sancionador, aunque para el conductor tenga consecuencias onerosas en tiempo y dinero. “Es un acto instrumental para corregir un hecho que altera el orden público viario. El importe de la tasa no es una sanción sino el coste que hay que satisfacer por el servicio provocado por la infracción”, afirmaba.