Si hay una calle de Barcelona que se distingue sin duda desde las alturas esa es la avenida Diagonal. Con sus 11 kilómetros de recorrido, pese a ello no es la más larga de la ciudad, su disposición en diagonal, de ahí su nombre, a la cuadrícula del Eixample la convierte en un hecho singular de la ciudad.

Nacida en la mente de Ildefons Cerdá en 1859, es una de las avenidas con mayor historia de la ciudad. Se construyó a tramos, ha ido variando su nombre por motivos políticos en varias ocasiones, aunque siempre fue conocida popularmente como Diagonal, ha alojado hasta un circuito de carreras, en lo que hoy es la zona universitaria, y, según algunos estudiosos de la ciudad, no se hizo respetando exactamente el trazado de Cerdà.

Pero vayamos por partes.

ORÍGENES

La avenida nació como Diagonal en 1884. Fue entonces cuando en su tramo central, en el que se cruza con el paseo de Gràcia, se inició su urbanización. Estaba concebida como una vía de unión entre la ciudad de Barcelona y algunas de las localidades que la rodeaban desde el río Besós hasta la salida hacia Madrid. El plan de Cerdà era muy ambicioso y a muy largo plazo y la avenida debía ser los suficientemente amplia como para convertirse, igualmente, en polo de atracción de la élites burguesas de la época, entonces asentadas en el paseo de Gràcia.

CASAS DE LUJO

Por eso, durante las primeras décadas de su urbanización, los mejores arquitectos de la época levantaron para la burguesía algunas edificaciones impresionantes. Aparece las obras de Puig i Cadafalch, como la Casa de les Punxes (1905) para los hermanos Terrades, el palacete del Baró de Quadras (1906) y Can Serra (1903), que actualmente alberga la sede de la Diputación; el templo de Pompeia y la iglesia de los Carmelitas, ambas de Enric Sagnier y Josep Domènech; la casa Comalat de Salvador Valeri Pupurull, entre otros.

Poco a poco se fue extendiendo, aunque con mucha mayor facilidad hacia la salida a la carretera de Madrid que hacia el mar. En 1909 se urbanizó el cruce con el paseo de Gràcia y se hizo una plaza que el ingenio popular acabó bautizando como el Cinc d'Oros. Hasta 1920 no se llegó a urbanizar hasta poco más allá del paseo de Sant Joan, donde se instaló el monumento a Mossèn Cinto Verdaguer, en un tramo que se conocía popularmente como “ente la sotana y la fulana”.

Conforme fue creciendo hacia Sarrià y Les Corts, la urbanización de la zona fue acabando con algunas masías existentes y con las fincas agrícolas que las rodeaban. En nombre del progreso fueron derribados edificios como el Mas de Can Barceló, del siglo XVIII en el que se ubicaba el asilo de Sant Joan de Déu, o Can Deliri, o el edificio que acogió, sucesivamente, el Asil del Bon Consell, la residencia de los marqueses de Peñalver, un pensionado femenino regido por unas monjas francesas, una cárcel de mujeres creada por la FAI tras incautar el edificio en 1936 y que siguió con esa función carcelaria hasta 1955, cuando fue derribado.

Un nuevo impulso urbanizador lo experimentó la calle en 1918, cuando el conde Güell ofreció unos terrenos que poseía en Les Corts para la construcción de una residencia para los reyes en lo que acabaría siendo el Palau Reial.

CIRCUITO DE CARRERAS

Sin embargo, la construcción del palacio no dio el impulso que las autoridades esperaban y no se pusieron en marcha nuevos proyectos urbanísticos en la zona. So se instaló la Penya Rhin, de amantes de los coches y la velocidad, que propusieron aprovechar la avenida y ampliarla para construir un circuito. Así nació en 1946 el circuito de Pedralbes, el primero en el que celebraron carreras internacionales de velocidad en España. Entre las actuales Diagonal, Numància, Manel Girona, avenida de Pedralbes y avenida de Esplugas, pilotos como Juan Manuel Fangio hicieron las delicias de los aficionados durante un corto espacio de tiempo. El circuito desapareció en 1954.

Con el paso de los años, la zona se ha transformado y actualmente acoge algunos de los campus de la Universitat de Barcelona, además de centro de convenciones, hoteles, oficinas y centros comerciales.

NOMBRES VARIADOS

La importancia que desde el principio tuvo la calle la demuestra el hecho de que gobernantes de todos los colores le han cambiado el nombre a su antojo. Empezó como Gran Vía Diagonal, nombre que le puso Cerdá y que mantuvo hasta 1874, cuando el Ajuntamente de Gràcia lo cambió por el de Avinguda de Argüelles. Así fue hasta 1922, cuando se le dio el nombre de Avenida de la Nacionalidad Catalana, que pervivió hasta que, en 1923, bajó la dictadura de Primo de Rivera, se llamó Avenida de Alfonso XIII. El nombre monárquico desapareció con la República, y desde 1931 hasta el final de la Guerra Civil llevó el nombre de Avenida 14 de Abril. Durante un corto espacio de tiempo al inicio de la dictadura recuperó su nombre de Diagonal, aunque pronto el dictador se 'cobró su diezmo' y la calle pasó a conocerse como Avenida del Generalísimo, nombre que mantuvo hasta después de la muerte del dictador. Desde 1979, ha mantenido su nombre de Diagonal.

LIGERO DESVÍO

El actual trazado de la Diagonal no respecta exactamente el que ideó Ildefons Cerdá. Una investigación de un experto en el callejero de Barcelona, Jesús Portavella, ha demostrado que algunas de las masías que se derribaron para la prolongación de la vía por Les Corts hubieran podido sobrevivir si se hubiera respectado el trazado de Cerdá.

El error surgió cuando se empezó a urbanizar la zona entre Pau Claris y paseo de Gràcia. Cerdá había establecido el ángulo que debía mantenerse en el cruce entre paseo de Gràcia y Diagonal. Y los ingenieros tomaron esa misma medida para la calle Pau Claris... sin tener en cuenta que el paseo de Gràcia no es paralelo al resto de las calles del Eixample y Pau Claris, sí.

Ese desvío, que en aquellas calles apenas se nota ya que es de tan solo un grado, fue creciendo con el crecimiento de la calle, hasta que en la zona de la plaza Francesc Macià el desvío respecto al trazado original ya es de 8 metros. Poco si tenemos encuentra la distancia y la amplitud de la Diagonal, pero suficiente para que trazado actual de la vía no sea el que planificó Cerdà.

Aunque esto no deja de ser un hecho anecdótico, evidencia que la construcción por fases de una vía tan larga nunca está exenta de problemas.

INACABADA

La actual Diagonal todavía no está acabada. Si la llegada de las obras de los Juegos Olímpicos de 1992 permitió urbanizar y alargar la parte final de su trazado hasta casi Sant Adrià del Besós y solo el Forum le impide besar en el mar, la conexión de la plaza de Les Glòries ha evitado hasta ahora que la vía mantenga la continuidad de principio a fin, asunto que puede solucionarse con las obras de remodelación de la plaza.

La Casa de les Punxes, uno de los símbolos de la Diagonal / HUGO FERNÁNDEZ
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La Casa de les Punxes, uno de los símbolos de la Diagonal / HUGO FERNÁNDEZ

La avenida es un artería básica para la vida de la ciudad / HUGO FERNÁNDEZ
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La avenida es un artería básica para la vida de la ciudad / HUGO FERNÁNDEZ

El Palauet del Baró de Quadras destacada entre los edificios aledaños / HUGO FERNÁNDEZ
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El Palauet del Baró de Quadras destacada entre los edificios aledaños / HUGO FERNÁNDEZ

Una vista excepcional de la Casa de les Punxes / HUGO FERNÁNDEZ
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Una vista excepcional de la Casa de les Punxes / HUGO FERNÁNDEZ

La avenida también es conocida por la importancia del comercio / HUGO FERNÁNDEZ
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La avenida también es conocida por la importancia del comercio / HUGO FERNÁNDEZ

Las casas de la alta burguesía proliferaron desde el primer momemto / HUGO FERNÁNDEZ
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Las casas de la alta burguesía proliferaron desde el primer momemto / HUGO FERNÁNDEZ

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