Barcelona se ha convertido en los últimos años en todo un referente internacional de los festivales musicales. Primavera Sound, Sónar y Cruïlla han devenido en auténticos fenómenos de masas, donde la música se entremezcla, en muchas ocasiones, con el consumo de drogas.

Frente a esta realidad, hay quienes abogan por reducir los riesgos del consumo de estupefacientes. Es el caso de la organización Energy Control. El proyecto, obra de la ONG Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD), lleva más de dos décadas desarrollando “estrategias de gestión de placeres y riesgos”. Tras este eslogan, se esconde el ofrecimiento de servicios de “información, asesoramiento y formación sobre drogas con el fin de disminuir los riesgos de su consumo”.

RIESGOS DEL CONSUMO EN FESTIVALES

Uno de sus períodos de máxima actividad se concentra en esta época del año, cuando empiezan los festivales de música. Según Energy Control, el hecho de que duren varios días conlleva algunos “riesgos añadidos” en comparación con una noche de fiesta: “un mayor consumo de alcohol y otras drogas (dosis y frecuencia), poco descanso, alimentación poco adecuada, en algunos casos poca higiene, relaciones sexuales desprotegidas o una exposición a un volumen de música excesivo durante más horas”, señala la organización como factores de riesgo. En su página web, enumeran una extensa lista de recomendaciones para “ir a un festival y no morir en el intento” [ver aquí].

En conversación con Metrópoli Abierta, la coordinadora estatal de Energy Control, Núria Calzada, explica algunas de las funciones de este proyecto durante los macroeventos musicales. Entre ellas, destaca el ofrecimiento de “un servicio de análisis anónimo, confidencial y gratuito" de drogas, donde "los asistentes pueden analizar las sustancias que van a consumir y obtener información sobre su composición”. El fin, añade, es que el consumidor pueda tomar las decisiones adecuadas como es el rechazo del “consumo de una sustancia cuyo resultado no es el esperado”.

Puede pasar, por ejemplo, que se esté ingiriendo otra sustancia, que no contenga ninguna o, en el peor de los casos, que sea desconocida “porque contiene algún adulterante especialmente tóxico”. Su trabajo, en esas situaciones, pasa por alertar de la existencia de drogas que no son seguras, y que recomiendan no consumir. 

COLABORACIÓN HISTÓRICA CON EL SÓNAR

Para llevar a cabo su labor, Energy Control dispone de un stand informativo en los festivales al que la gente puede acercarse, y del que los más veteranos ya conocen su existencia. Pero su labor no acaba aquí. Según Calzada, durante el festival también están en contacto con el servicio de emergencias, con el que colaboran y se coordinan “para intercambiar información que puede ser relevante en el equipo médico”. 

Uno de los festivales con el que llevan trabajando desde hace más años es el Sónar. Lo hacen desde el 1998, “casi desde que nacimos”. Para Calzada, el hecho de que estén presentes en el recinto musical hace que “los y las asistentes se sientan cuidados por la organización y agradecen que existan servicios in situ como Energy Control”.

Uno de los conciertos del Sónar / EUROPA PRESS

Uno de los conciertos del Sónar / EUROPA PRESS

Se trata, en suma, de que la organización del festival asuma “la realidad de que el consumo de alcohol y otras drogas está asociado a espacios de ocio" y que buena parte de los problemas se derivan de la falta de información. Así, el hecho de que se apueste por un servicio que trata de disminuir esos riesgos reduce los problemas derivados del consumo de drogas, asegura la coordinadora de Energy Control.

DROGA MÁS CONSUMIDA

¿Y cuál es la droga más consumida en este tipo de eventos? “El alcohol”, afirma Calzada. “Es el alcohol el que da lugar al mayor número de atenciones sanitarias en grandes festivales”, señala.

 En cuanto al resto de drogas, Calzada destaca que, “por su condición de ilegalidad, nunca son seguras”. “Sea por el riesgo de adulteración que entrañe riesgos añadidos o sea porque la policía te pare con ellas encima, su status de ilegalidad le confiere mayor riesgo que si habláramos de un mercado regulado con los controles de calidad que cualquier producto de consumo humano requiere”, manifiesta.

ESTAFAS EN LOS FESTIVALES

Además, advierte que en los festivales de gran formato, que atraen la atención de muchos jóvenes del resto de Europa, “podemos encontrar personas avispadas que aprovechan la ocasión para hacer el agosto vendido fármacos como drogas”. Un riesgo añadido que debe tenerse en cuenta a la hora de consumir.

Por ello, recomienda adquirir las sustancias de “fuentes lo más fiables y conocidas posibles”. Comprársela a una persona desconocida en la propia fiesta “aumenta la probabilidad de que te den gato por liebre”, afirma.

PERFIL DE CONSUMIDORES

¿Y cómo es el consumidor de drogas en los festivales? Desde Energy Control han detectado que hay consumos de todo tipo: "desde primeros consumos, a personas que toman ocasionalmente al año, hasta las que toman con más o menos regularidad los fines de semana”. También los hay que son “muy prudentes a la hora de consumir" y los que "consumen desde la más completa ignorancia”, resalta Calzada.

También existen diferencias en el consumo de drogas en función del tipo de música y el perfil de asistente que atrae. En los eventos de música reggae, por ejemplo, hay mayor presencia y uso de cannabis; en los de música electrónica domina el MDMA, aunque también pueden encontrarse sustancias psicodélicas como el LSD o las setas, explica Calzada.

INEXISTENCIA DE ESTADÍSTICAS

Sin embargo, no existen cifras oficiales sobre el consumo de drogas en festivales en España. Los únicos datos que se disponen proceden de la encuesta a la población general y la de estudiantes de secundarias.

No obstante, la coordinadora de Energy Control destaca que existen datos que, “obviamente, confirman que la prevalencia del uso de drogas en espacios de fiesta se dispara con respecto a los datos de la población general". Según ella, este dato "no es ninguna sorpresa y entra dentro de la expectativa”, sentencia.