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En Barcelona viven 848.000 mujeres, un 52,6 % del total de habitantes de la capital catalana según el padrón municipal. Pero aunque ser mujer numéricamente te sitúe en la mayoría poblacional, el resto de indicadores siguen demostrando las desventajas estructurales a las que el sector femenino se enfrenta a diario. Y es que la violencia machista y las desigualdades socioeconómicas por cuestión de género (entre las cuales, una importante brecha salarial) son una de las grandes lacras de las que la capital catalana no se libra. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, repasamos algunos de estos datos y noticias que indagan en la necesidad de seguir trabajando por una ciudad libre de machismo.

VIOLENCIA MACHISTA 

En la común metáfora del iceberg que sirve para ilustrar las diferentes formas de violencia machista, las más sutiles se encuentran bajo el agua y son las más difíciles de detectar y analizar. Empezando por los cotidianos micromachismos -el camarero que le lleva la cuenta a él o los cambiadores para bebés en los lavabos femeninos-, y continuando por el lenguaje, la publicidad o el humor machista.

Recientemente, en Barcelona ha saltado la alarma con anuncios como el del Bailódromo Caña Dulce, donde se instaba a las mujeres a acudir sin ropa interior para ganar 100 euros o los disfraces de “enfermera/bombera sexy" dirigidos a niñas que circularon por las redes sociales y de los que se hizo eco la propia alcaldesa, Ada Colau. 

Sobresaliendo por encima del nivel del agua, se encuentran las agresiones físicas y sexuales. Como datos indicadores de este tipo de violencia machista explícita, según los Mossos d'Esquadra, en Barcelona las agresiones sexuales aumentaron un 12,63% (una cifra que no aparece desglosada por sexos de las víctimas), pese a que el cuerpo policial catalán atribuye este incremento a una mayor concienciación de las mujeres que denuncian hechos que antes se silenciaban. 

Este aumento de las denuncias al que apuntan fuentes policiales contrasta con las cifras que anunció la semana pasada la presidenta de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), Mercedes Vidal, que lamentaba que durante 2016 solo se presentaran 40 denuncias por acoso sexual en el metro. Un porcentaje que calificó como muy bajo si se tiene en cuenta que TMB traslada 600 millones de pasajeros anualmente.

En la punta del iceberg de violencia machista se encuentra su expresión más visible y cruel: los asesinatos. Según los datos de los Mossos d'Esquadra, de los 11 homicidios que se perpetraron en Barcelona durante 2016, uno de ellos fue por violencia de género. El portal Feminicidio.net, que desglosa los asesinatos de mujeres cometidos por hombres en España, recoge hasta 11 víctimas de violencia machista en la provincia de Barcelona durante este mismo año, dos de las cuales fueron asesinadas en la capital. 

BRECHA SALARIAL

Según los últimos datos, en la capital catalana, un hombre gana 7.424 euros al año más que una mujer. Es decir, de media el salario de un barcelonés es un 22,8% superior al de una barcelonesa. La brecha salarial se da en todos los sectores laborales y oficios, pasando por aquellos trabajadores de servicios a los que se dedican a la industria.

Además, estas desigualdades son también transversales en cuanto a la posición que ocupan las mujeres que las padecen, por lo que se da tanto en los altos cargos directivos hasta en los puestos de trabajo con menor retribución.

Se trata de una desigualdad que se ha pronolagado durante décadas pese a que nunca se había estudiado en el ámbito municipal hasta la publicación de las recientes estadísticas salariales del Gabinete Técnico del Ayuntamiento, que ha cruzado la información de la Seguridad Social, de la Agencia Estatal Tributaria y del padrón de Barcelona.

NUEVA CONCEJALÍA PERO SIGUE LA PRECARIEDAD 

Ante el reto de concienciar y frenar la violencia machista en el ámbito municipal, el gobierno de Colau creó una concejalía pionera en la materia, la de Feminismos y LGTBI, encabezada por Laura Pérez. El objetivo de Barcelona en Comú era dejar de hablar de género o de mujeres, como constató la propia alcaldesa, para hacerlo sobre feminismos.

Junto a la edil, Pérez presentó a finales del año pasado un nuevo protocolo de duelo ante los feminicidios, bautizado como “Parar la ciutat”, que pretende visibilizar la lacra de la violencia machista. El documento fija los pasos a seguir en caso de producirse un asesinato de este tipo. Así, establece que el consistorio hará un minuto de silencio, se pondrá un crespón negro en los edificios públicos, en su web, en las redes sociales municipales y se anunciará en el metro de la ciudad.

Sin embargo, pese a que el consistorio parece tomarse la problemática como prioritaria, las asambleas de trabajadoras de los dos servicios del Ayuntamiento que atienden a mujeres que sufren violencia machista han denunciado recientemente la precariedad de sus condiciones de trabajo. Concretamente, se trata del servicio de atención a víctimas de violencia machista y sus familias (SARA) y los puntos de atención a mujeres, que fueron municipalizados el octubre pasado pero que, según alegan, no han visto ninguna mejora laboral.

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