Hace unos días, varias asociaciones vecinales llevaron a cabo una manifestación para volver a exigir al gobierno de Ada Colau que tome decisiones para solucionar los problemas de seguridad y convivencia que les afectan. Se quejan de que no es que la situación haya mejorado en los años de gobierno de los comuns, es que ha empeorado mucho y en algunos lugares hasta extremos insospechados.

Las quejas de los vecinos hacen referencia sobre todo a los problemas de inseguridad, incivismo, tráfico de estupefacientes, ruido, suciedad... Una retahíla de quejas que empezaron siendo negadas desde el consistorio pero que han acabado por ser reconocidas antes las múltiples evidencias que ha podido ver todo el mundo en redes sociales y medios de comunicación.

Y ahora, cuando la ciudad se encuentra prácticamente inmersa en una nueva carrera electoral, desde el Ayuntamiento se intentan adoptar algunas medidas que ayuden a maquillar aquellos asuntos que en los últimos tres años y medio han causado indignación, malestar y angustia a los vecinos.

RAVAL

El barrio central de Barcelona aglutina en sus calles buena parte de los problemas que más han afectado a la convivencia en la ciudad. Narcopisos, prostitución, inseguridad, suciedad, peleas, ruido... Los problemas de los que se quejan los vecinos del este barrio histórico son tantos que casi cuesta enumerarlos. Las redes sociales van plagadas de fotografías y vídeos en los que se muestra una cara del barrio que el consistorio ha intentado ocultar durante meses, aunque finalmente la tozuda realidad le ha llevado a reconocer que los problemas existen y que no han hecho lo suficiente para solucionarlos, aunque los vecinos creen que ya es demasiado tarde y que, por lo menos hasta las próximas elecciones municipales, habrá más escenificaciones que adopción de medias reales para rebajar la tensión que se vive en el barrio.

GÒTIC

Justo al otro lado de la Rambla, los problemas van creciendo. La presión a los narcotraficantes en el Raval les ha obligado a cruzar la Rambla. Los vecinos ya denunciaron su presencia e incluso desde el Museu de la Cera vieron sorprendidos por la ocupación de uno de sus oficinas por un grupo de narcotraficantes. La presencia de clubes cannábicos ilegales, que se usan para vender droga sobre todo a los turistas, han incrementado la inseguridad en el barrio. Además, este es el barrio turístico por antonomasia de la ciudad. Y empresas de restauración aseguran haber notado, y mucho, los efectos de la inseguridad. Menos turistas y menos gasto que ha abierto un periodo de incertidumbre y que temen que el actual equipo de gobierno no solucionará.

Imagen de la pelea entre turistas y vecinos del Gòtic
Imagen de la pelea entre turistas y vecinos del Gòtic

BARCELONETA

Presencia masiva de turistas con comportamientos incívicos, manteros por doquier, vendedores de bebidas insalubres en las playas, robos, violencia... El barrio marinero ha acabado tan harto que incluso hay vecinos y comerciantes que apuestan por poner en la calle patrullas vecinales de vigilancia para evitar, con su simple presencia, algunos actos delictivos. Las manifestaciones que se han hecho en el barrio son una buena muestra de que el malestar es real y que la convivencia se sostiene por un hilo muy fino que en cualquier momento puede romperse.

FORUM Y DIAGONAL MAR

El uso de las instalaciones del Forum como recinto para festivales multitudinarios ha provocado un enorme malestar en el barrio. Los vecinos se quejan de que la suciedad que dejan tras de sí los asistentes a los conciertos es inadmisible y que parte de ello es achacable a la ausencia de guardias urbanos que controlen las entradas y salidas de los conciertos. A esto se une la ubicación de la playa de perros, el pésimo estado del paseo marítimo, la proliferación de carriles-bici... Un panorama difícil de digerir para los vecinos.

La suciedad se acumula a la puerta del Forum donde hay un festival / MDM
La suciedad se acumula a la puerta del Forum donde hay un festival / MDM

POBLENOU

El macroalbergue, la superilla, los usos del frente marítimo, la falta de plazas en la educación pública, el cierre de los locales del Port Olímpic... También en el Poblenou los problemas se le han acumulado al equipo de gobierno. La adopción de decisiones contra el criterio de buena parte de los vecinos (votaron en contra de la superilla y el consistorio hizo oídos sordos) y la escasa capacidad demostrada para poner orden en determinados asuntos también ha trastocado la vida en el barrio.

A estos cinco focos, en los que se concentran muchos de los problemas irresolutos por el actual equipo de gobierno, cuando no agravados por su pasividad, hay que unir aquellos que suceden en otros barrios y que han contribuido a crear muchas situaciones de descontento. Se puede hablar del derrumbe en el cementerio de Montjuïc, del fracaso de la multiconsulta, de la funeraria pública o de la unión de los tranvías, la proliferación de carriles-bici allá donde los vecinos los consideran innecesarios e incluso perjudiciales, etc. Una imagen de ciudad bastante peor de la que Ada Colau heredó de Xavier Trías.