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Brunch Electronik ha conquistado los domingos de Barcelona. La fiesta, conocida desde hace años entre todos los amantes de la música electrónica, ha traspasado fronteras y abarca un público mucho más amplio.

Este año encara su octava edición, aunque es prácticamente irreconocible desde sus inicios. Empezando por el nombre. El festival ha pasado de llamarse Brunch Electronik a Brunch -In the City –cuando se hace en primavera--  y Brunch -In the Park, ya entrado el verano. Tiene dos localizaciones fijas: de marzo a junio se celebra de forma recurrente en el Poble Espanyol, mientras que de junio a septiembre la fiesta se traslada a los Jardins de Joan Brossa de Montjuïc.

39 ‘SOLD OUTS’

Su éxito es incuestionable. En menos de una década llevan ya 39 sold outs, es decir, casi 40 ocasiones en las que se han quedado sin entradas pese al alto volumen de público que acogen.

Además, es un fenómeno in crescendo. En 2019, Brunch – In the City agota sus entradas días antes de la fiesta. ¿La fórmula del éxito? Buen cartel, precios económicos y una alta adaptabilidad a las nuevas tendencias, siempre con un ojo puesto en el compromiso social.

PRECIOS ECONÓMICOS

De media, una entrada cuesta 18 euros. El rango va desde los 11 euros hasta los 22 euros. Y en algunos eventos muy puntuales las han vendido por 25 euros, explican desde el Brunch a Metrópoli Abierta. “Trabajamos para que el nivel del cartel sea siempre muy alto y equilibrado en todos los eventos, y esto se refleja también en la asistencia. El año pasado finalizamos la temporada de Brunch -In the Park (verano) con una asistencia récord de 84600 personas” añaden fuentes de la compañía. 

Pero no siempre ha sido así. Las mismas fuentes aseguran que “la asistencia de público se ha ido incrementando notablemente a lo largo de los años. Las primeras ediciones no agotábamos entradas en todos los eventos, solamente en algunos Brunch en los que el cartel del día lo componían artistas más populares”. Queda demostrado, pues, que en la música electrónica una de las claves para garantizar una alta asistencia es el cartel. En Brunch han contado con artistas de la talla de Paul Kalkbrenner, Carl Cox, Richie Hawtin, The Black Madonna o Jeff Mills, entre otros. Los organizadores del festival han visto como las entradas para los Early Birds, por ejemplo, se agotan pocas horas después de anunciar su asistencia al Brunch. “Generalmente el día del anuncio se vende una cantidad muy elevada de entradas” afirman.

CAMBIOS DE ESPACIO

Otro de los factores diferenciales del festival es su constante rotación de espacios. A día de hoy, el Brunch se ha celebrado en localidades tan dispares como el Parc del Fórum, los Jardins del Teatre Nacional de Catalunya o la Antiga Fàbrica Estrella Damm, pasando por los ya clásicos Poble Espanyol y Jardins de Joan Brossa. Esta última, su localización permanente más grande, tiene un aforo de 9000 personas, muchas veces insuficiente para albergar a su público.

Con todo, el festival también ha hecho grandes esfuerzos para mejorar la convivencia con los vecinos. Conscientes del impacto que tiene el flujo constante de miles de personas al parque de Montjuïc, llevan a cabo diversas acciones para reducir al mínimo posible el ruido. Gracias a estas medidas, han logrado mejorar la opinión que tienen los vecinos del Brunch, que años atrás alzaron su voz contra el el festival. En el año 2018, un estudio realizado por el GESOP indicó que el 86% de los vecinos del barrio del Poble Sec tienen una opinión positiva o neutra sobre el festival. Además, los organizadores calculan que el impacto económico de Brunch en la ciudad es de alrededor de 14 millones de euros.

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