Un abogado barcelonés, Manuel Torres Izquierdo, se puede convertir en el nuevo Gran Maestro de la Gran Logia de España (GLE), la institución masónica por excelencia. Desde hace casi 8 años años, el cargo de Gran Maestro lo ocupa el valenciano Óscar de Alfonso, el más joven dirigente de esta institución (fue elegido con sólo 42 años). El próximo sábado, durante una reunión en Madrid, se presentarán los nuevos candidatos a dirigir los destinos de la masonería. Y los candidatos, según manifestaron fuentes de la GLE a Metrópoli Abierta, sólo serán tres: el propio De Alfonso, Ramon Viñals y el abogado Manuel Torres Izquierdo.

El primero tiene en entredicho su reelección por algunas meteduras de pata realizadas durante su último mandato. El año pasado, el patrón de los masones españoles asistió en Brasil a un encuentro con la masonería de aquel país. Al valenciano no se le ocurrió mejor cosa que colgar en sus perfiles de las redes sociales algunas fotografías de su estancia. En una de ellas, aparecía en una piscina tropical con dos cocos cubriéndose los pechos. En otra, junto a sus colegas brasileños, se reía de sus ratos de esparcimiento, anunciando que el trabajo masónico comenzaba al día siguiente. Pero entre los hashtag que ponía figuraban #sexo, #chupar o #abuelopedofiloamilado.

El malestar entre la comunidad masónica fue de órdago, tanto que comenzaron a escucharse voces que pedían su dimisión urgente. El Gran Maestro se limitó a eliminar alguno de los polémicos hashtag que había utilizado y mantuvo todo el contenido de su estancia en Brasil.

Pero, según afirman en el universo masón, esta circunstancia ha sido la puntilla que le puede costar el cargo, porque consideran que su imagen daña a la masonería en general. Una gran cantidad de votos masones pertenecen a la comunidad británica que reside en España. En el Reino Unido la masonería tiene una excepcional fuerza social y muchos masones veteranos ya jubilados trasladaron su residencia a España. Al realizar todos los trámites, tienen derecho a votar al gran maestre en su lugar de residencia, circunstancia que aprovechó De Alfonso para desbancar a su antecesor. Pero la imagen que exigen los británicos también dista mucho de la frivolidad que se desprende de las últimas incursiones en las redes de De Alfonso, por lo que se ha difundido la creencia de que los ingleses residentes le retirarán, en su gran mayoría, el apoyo que le permitió mantenerse en el cargo durante 8 años.

UN VETERANO MASÓN

Ahora, pues, le hace sombra un abogado barcelonés con importantes contactos en el Reino Unido, hasta el punto de que es miembro de diversas órdenes de la masonería regular  de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Se trata de Manuel Torres, también abogado de profesión, como De Alfonso. Y no es un advenedizo: es un viejo masón de grado 33 (el máximo), integrante del Supremo Consejo del Grado 33 del denominado Rito Escocés Antiguo y Aceptado, fundado en 1811, institución que incluso llegó a estar enfrentada a la LGE. Se trata, pues, de un representante de la aristocracia masónica, puesto que el Supremo Consejo aludido reúne a los tres últimos grados de la masonería, una especie de elite de la masonería internacional.

Torres había dirigido en los 80 el Club Rotario de Pedralbes, la zona alta de Barcelona, y es miembro del capítulo español del Club de Roma. Iniciado en la masonería en 1979, fue uno de los fundadores de la GLE, miembro de su gran consejo rector de 2010 a 2016 y Gran Secretario de la institución. Ha sido miembro de las logias Sant George número 2, Concordia número 4, Tau número 12 y Traditio número 12. En la actualidad, milita en la Saint George número 38. Su hermano Ramón (expresidente del Supremo Consejo del Grado 33) había sido un íntimo colaborador de Lluís Salat, el restaurador de la masonería en España tras el franquismo (en un tiempo en que Salat recibió incluso el apoyo del literato Elías Canetti).

Manuel Torres Izquierdo
Manuel Torres Izquierdo quiere presidir la GLE

Torres se licenció en Derecho en 1970. En los años de la transición fue uno de los impulsores de Unión de Centro Democrático (UCD) en Cataluña, cuando este partido estaba liderado por Adolfo Suárez. Fue alto cargo de la formación política y resultó elegido diputado en las elecciones generales de 1979, cuando se presentó bajo las siglas Centristes de Catalunya (CC-UCD), que dirigía Anton Cañellas. (Ojo a sus compañeros de escaño: Joan Reventós, Jordi Pujol, Gregorio López Raimundo, Ramon Trias Fargas, Miquel Roca i Junyent, Jordi Solé Tura, Juli Busquets, Josep Maria Cullell, Heribert Barrera, Macià Alavedra o Raimon Obiols son algunos de los nombres que le acompañaron en esa primera legislatura democrática). Tras la debacle centrista, pasó a militar en el Centro Democrático y Social (CDS), fundado por el propio Suárez en la década de los 80. En la actualidad no milita en ningún partido.

EL CANDIDATO INDEPENDENTISTA

El tercero en discordia es Ramon Viñals, un viejo (y reincidente) aspirante a ocupar el cargo de gran maestre. Viñals fue diputado de ERC en los años 80 y, recientemente, fue uno de los apoyos públicos con que contó Artur Mas para su aventura independentista del viaje hacia Itaca. A finales de los años 70, Viñals había sido uno de los fundadores del Partido Social Demócrata de Cataluña (PSDC), antes de terminar en las filas republicanas. Tras romper con Esquerra, pasó a militar en el CDS de Adolfo Suárez, para luego aterrizar, en las europeas de 1987, en una coalición del PSDC con Estat Català (en una candidatura que obtuvo 556 votos).

Viñals fue presidente de la Cruz Roja en Catalunya y uno de los fundadores de la Fundació Ferrer i Guàrdia. Su hijo es uno de los dirigentes del deporte catalán. Ahora, con 83 años cumplidos, vuelve a intentar de nuevo dirigir la masonería española un independentista confeso como él. Masón desde 1984, pertenece a cinco logias diferentes tanto en España como en el Reino Unido. Pero, según fuentes internas de la GLE, no lo tiene fácil para hacerse con el control de la principal institución masónica española.