"Barcelona puede lucir por el Barça o por la Sagrada Familia pero, sobre todo, por los signos de misericordia", ha defendido el obispo auxiliar de Barcelona, Antoni Vadell, en la misa por las 46 personas sintecho fallecidas en lo que llevamos de 2018 en Barcelona. La mayoría con edades comprendidas entre los 50 y los 60 años, con causas en muchos de los casos derivadas de infecciones respiratorias contraídas por las inclemencias meteorológicas y por otras enfermedades, que, al no tener un acompañamiento ni un lugar adecuado donde vivir, se han agravado.

La misa se ha celebrado este viernes en la parroquia de Santa Ana, una de las más implicadas en la ayuda a los sintecho, y en ella han participado familiares o conocidos de las 46 personas fallecidas. En la homilía de la misa el obispo auxiliar Vadell ha remarcado que "en Barcelona por la calle también hay miradas y gestos acogedores". Un total de 250 voluntarios colaboran en las tareas de esta iglesia para atender a las personas sin hogar.

46 velas se han encendido durante la celebración de la eucaristía, una vela por cada víctima. La cifra de fallecidos proviene de los datos recopilados por la propia parroquia de Santa Anna, vinculada a la obra social de Maria Lluisa de Marillac, de Sant Joan de Deu, de la asociación Assís y de la Fundación Arrels. 

HOSPITAL DE CAMPAÑA

Según ha declarado a EFE Peio Sánchez, párroco de la iglesia de Santa Anna, entre los fallecidos se encuentra David, un irlandés conocido como 'el irlandés errante', el cual estuvo dos años durmiendo en la puerta de la parroquia y fue quien inspiró la creación del proyecto del 'hospital de campaña' de esta iglesia, aunque él nunca llegó a saberlo".

El párroco ha informado de que el 'hospital de campaña' instalado en su iglesia desde el año pasado atiende a una media de 250 personas por día, que son 'sin techo' que acuden a cobijarse y a tomar alimentos.

Aunque el proyecto 'hospital de campaña' comenzó el año pasado para acoger a las personas sin hogar durante la noche, este año no se lo han planteado, pero, según el párroco, sí abrirán las puertas de la iglesia las noches en que la temperatura baje de forma extrema.