El principio de acuerdo el que han llegado Barcelona en Comú, PSC y ERC para ampliar el distrito del 22@​ no ha despejado las dudas y las preocupaciones entre las empresas establecidas en la zona. La alcaldesa Ada Colau, sus tenientes de alcalde Jaume Collboni y Janet Sanz, así como los republicanos Ernest Maragall y Maria Buhigas presentaron el pacto que supone conjugar la construcción de viviendas con el aumento de la oferta de alquiler: se trataría de duplicar la reserva de vivienda protegida hasta llegar a las 10.000 y de manga ancha para generar hasta 60.000 nuevos empleos.

Pero para las empresas que ya residen en el distrito (y algunas con expectativa de crecer), el anuncio es redundante. Es decir, “no es nuevo. Es decir, anuncian que se ponen de acuerdo para un plan de distrito. Es lo mismo que habían dicho ya el pasado 28 de febrero. Lo que queremos ahora es que se materialicen las promesas municipales”, explican a Metrópoli Abierta fuentes de la Asociación 22@Network BCN.

LAS LÍNEAS ROJAS

El presidente de esta plataforma, Enric Urreta, señaló que “tras meses con las licencias suspendidas [fueron suspendidas el pasado mes de febrero], lo que toca es tener plazos claros de la aprobación del planteamiento para que los inversores puedan generar motores para la reactivación económica. Por eso, pedimos la máxima celeridad en la aprobación del nuevo planteamiento y normas y criterios claros que garanticen la seguridad jurídica de los que crean riqueza en la ciudad. De todos modos, vaya por delante que agradecemos el diálogo con el consistorio”.

La asociación no duda de las buenas intenciones municipales. “Pero del dicho al hecho va un trecho y lo que queremos es celeridad. No tenemos queja de la cúpula municipal, porque se está dialogando, pero pedimos la máxima rapidez y seguridad jurídica”. En este punto, desde la asociación se preguntan cuáles son las líneas rojas. “Primero, tener en cuenta la pérdida patrimonial, es decir, la pérdida de valor urbanístico que pueden padecer los propietarios en esta zona. Y luego, la gestión urbanística”.

SOLARES SIN SALIDA

En otras palabras, las empresas del distrito ven con buenos ojos el máximo consenso sobre la regulación del barrio pero creen que se han generado incertidumbres y que por ello es preciso aprobar unas nuevas normas que sean claras y específicas sobre el 22@.

Ante esta situación, la entidad reclama “un compromiso de que no va a verse mermado el lucro expectante, aunque para ello necesitamos mucha claridad y celeridad. En el barrio hay solares que están igual desde hace 20 años y consideramos que hay que replantearlos, no lo ponemos en duda”. Además, pide que el Ayuntamiento aclare si las normas urbanísticas que se apliquen afectan a todo el 22@ o sólo a las parcelas sobre las que se ha de actuar. Son pequeñas cosas que, al final, acaban por definir un proyecto y determinar el perfil de un distrito.

En el distrito, que tiene unas 200 hectáreas, hay un 10 o 12% del suelo que no se ha movido en las últimas dos décadas y el consistorio quiere darles alguna utilidad.  La Asociación 22@Network considera que “el suelo económico no ha de ir contra el suelo de vivienda y el suelo de vivienda no ha de ir contra el suelo económico, sino que creemos que son compatibles. El 22@ es el modelo de que eso es posible. Somos conscientes de que en el distrito falta suelo residencial y somos partidarios de que haya vida en el barrio, que no se limite a ser un distrito donde sólo se va a trabajar”.

LA CIUDAD DE LOS QUINCE MINUTOS

Las mismas fuentes explican que la entidad apuesta por “la ciudad de los 15 minutos”, es decir, una ciudad donde se pueda vivir, trabajar y disfrutar del ocio. “Durante mucho tiempo, hemos expulsado a los puestos de trabajo fuera de la ciudad. Ahora, nosotros estamos tratando de volver a traer esos puestos de trabajo​ a la ciudad”.

En ese sentido, la Asociación trabaja, aseguran desde la misma, en “una nueva forma de hacer ciudad, porque nos creemos el proyecto de innovación urbana, innovación económica e innovación social”. Partiendo de esa base, los planteamientos del Ayuntamiento no chocan con sus principios y el acuerdo puede llegar. “Pero si nos han dicho que en septiembre lo quieren tener zanjado, que no vaya más allá, porque mucho nos tememos que la cosa puede alargarse más de seis meses y hay proyectos que están a la espera de saber si se pueden materializar”.

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