Durante las vacaciones hemos llevado un estilo de vida y un ritmo horario mucho más relajado. Nos hemos levantado y acostado más tarde, cambiando nuestro ritmo de sueño-vigilia; hemos hecho más lo que nos ha apetecido, disfrutando al máximo del tiempo de ocio; hemos cambiado los hábitos alimenticios, comiendo más lo que nos apetecía en el momento en que nos apetecía; y, en general, hemos disfrutado todo lo que hemos podido de cada momento, olvidándonos del reloj. Pero ahora toca readaptarse a la rutina diaria con todo lo que ello supone.

Por eso, desde memociono (http://www.memociono.com/) nos dan algunos consejos que facilitarán este proceso de adaptación:

  • Ir cambiando progresivamente el ritmo horario para ajustarlo al que llevaremos en el colegio: adelantar la hora de acostarse, evitando actividades agitadas antes de ir a dormir y haciendo cosas más relajadas, como leer o conversar, y adelantar también la hora en que nos levantamos para ir retomando el hábito de madrugar.

  • Respetar las horas de sueño (http://www.memociono.com/horarios-de-sueno-adecuados-a-cada-edad/) en función de cada edad.

  • Mantener unos horarios regulares durante el día.

  • Ir ajustando, en lo posible, las actividades diarias a la rutina escolar, sin dejar de hacer ejercicio físico. Por ejemplo, acabar los deberes que puedan quedar pendientes, dedicar un tiempo a la lectura, etc. Con ello nos iremos acostumbrando a trabajar la concentración, estar sentados durante más tiempo...

  • Preparar con tiempo el material escolar para tenerlo todo a punto para el primer día de cole.

En el caso de que se hayan detectado dificultades de aprendizaje en años anteriores, como problemas de lectura o dificultades con las matemáticas, entre otros, aconsejamos acudir a un profesional antes de comenzar el curso para que pueda evaluar al niño/a y orientar a los padres sobre lo que pueden hacer.

Lo más importante para todos los niños es establecer unas buenas rutinas desde el principio, ayudándoles a administrar su tiempo para que sean capaces de dedicar las horas que necesitan tanto al estudio como a las actividades extraescolares y el tiempo de ocio. Todos ellos deberían poder disfrutar de un espacio personal enfocado a su bienestar psicoemocional donde poder abordar todos aquellos temas o situaciones que se les vayan presentando, ayudándoles a crecer de manera consciente y equilibrada.