El barrio de Diagonal Mar se enfrenta a un nuevo problema: el aumento de la presencia de drogadictos en sus calles que duermen a la intemperie y que causan molestias a los vecinos.

De un tiempo a esta parte, un grupo de personas sin techo se han instalado en los bajos de unos edificios. Allí se concentran en buen número en cuanto empieza a caer la noche. Y allí permanecen hasta la mañana siguiente.

MUCHA SUCIEDAD

El resultado es que la zona, que colinda con unos parques infantiles, se llena de la suciedad que dejan los sintecho. Pero lo más peligroso es que buena parte de los que allí se instalan son personas drogodependientes, que se toman su dosis correspondiente de droga y dejan los restos esparcidos por la zona. Hay, entre otras cosas, jeringuillas que quedan a merced de que cualquier persona, incluyendo los niños que acuden al parque, las toque, con todo lo que ello representa.

Jeringuillas en un parque de Diagonal Mar / MDM
Jeringuillas en un parque de Diagonal Mar / MDM

Pero, además, los vecinos se quejan de que los sintecho suelen dejar la zona plagada de orines y excrementos, con todo lo que ello conlleva, malos olores y riesgo de infecciones, sin contar con los cuidados que tienen que tener los vecinos que pasean con niños pequeños o con mascotas para que no se acerquen a los sitios más degradados.

DESALOJO… Y REOCUPACIÓN

Los habitantes de la zona han llamado en varias ocasiones a la Guardia Urbana para que proceda al desalojo del ‘campamento’ de los sintecho. Y aunque en alguna ocasión la policía municipal ha desalojado a las personas que se habían instalado, estas no han tardado mucho tiempo en volver a ocupar el mismo lugar.

Los vecinos quieren que el Ayuntamiento cierre el recinto por la noche para evitar que los sintecho vuelvan a instalarse, aunque por el momento no parece que este solución se vaya a hacer efectiva.

COMEDOR SOCIAL

Para los vecinos, el aumento de los drogadictos en la zona ha tenido mucho que ver con la apertura de un comedor social en la Rambla Prim. Muchos de ellos acuden a comer y se quedan por la zona.

A esto se une la presencia de narcopisos en el barrio de Besos i el Maresme, donde tienen acceso a las drogas que consumen. Es decir, que sin moverse de la zona pueden tener cubiertas algunas de sus necesidades básicas.