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Un golazo de Coutinho, tras una magistral incursión de Suárez, ha metido al Barça en la primera final de la 'era Valverde' -si descontamos la de la Supercopa perdida ante el Real Madrid, con la que se encontró el técnico a su llegada al Camp Nou.

Inmejorable debut goeador del brasileño desde que viste de azulgrana, confirmando que su fichaje ya aporta mucho a un club que busca la redención en este 2018 que promete ser triunfal. Al final fue 0-2, porque otro jugadón del uruguayo habilitó a Rakitic para sentenciar.

Será la octava final de Copa en los últimos diez años para el equipo azulgrana, convertido ya en el rey incontestable de la competición del KO, como lo demuestra que haya disputado las de las pasadas cuatro ediciones -y de las cuales ha ganado las tres últimas consecutivamente.

Curiosamente las visitas del Barcelona a Valencia también han tenido éxito si tenemos en cuenta la última década: 8 victorias y 4 empates desde 2008. Esta noche ha firmado un triunfo más, demostrando los peores temores de quienes creían que los locales serían los primeros en parar a un Barça invicto y líder en el campeonato de Liga. 

La final, prevista para el 21 de abril y todavía sin ubicación, enfrentará al Barça con el Sevlla, que se había clasificado el miércoles eliminando al Leganés. Habrá jaleo porque por entonces todavía quedarán jornadas de Liga por jugar, y a la LFP no le quedará más remedio que hacer modificaciones para hacerla factible.

El autocar del Barça, apedreado a su llegada al Nuevo Mestalla, tuvo la tradicional bienvenida que le depara la caliente afición che siempre que el conjunto blaugrana cruza el Ebro rumbo al Turia. También lamentable fue la descalificación a Piqué desde la grada, donde a veces la gente olvida que el fútbol ha de ser sólo eso: fútbol. Por cierto, que el central haría luego un partido magistral, como para cerrar bocas.

Resumen de la primera parte: dominio de balón del Barça, pero mejores oportunidades de un Valencia encerrado atrás y con la vista puesta en el robo de balón y salida. Las dos más claras fueron un cabezazo de Rodrigo al larguero en el 13:20 seguido de un paradón de Cillessen. A partir de ahí, dominio territorial del Barça con un Messi incordiante que lanzó un par de faltas sin fortuna y una rosca que salió cerca del palo y heló de golpe a la afición local.

En la seguda parte, Valverde hizo caso a todos los culés que estaban viendo el partido por televisión y sacó  del campo a un inoperante André Gomes por Coutinho. ¡Vaya cambio! El brasileño marcó a los 3 minutos de la reanudación. Y ahí acabó el partido, porque el Valencia necesitaba meter tres goles y eso, ni siquiera jugando en su casa, era demasiado pedir. 

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