Duro e inesperado revés a Josep Maria Bartomeu. La supresión de la votación de la remodelación del escudo del Barça, por el rechazo de muchos socios, ha tenido un efecto devastador para la junta directiva azulgrana. Con los ánimos muy calientes, los compromisarios de la entidad han rechazado un incremento del techo de la deuda financiera, que actualmente es del 10% del presupuesto. La negativa frenará la expansión económica de la entidad y su proyecto estrella, el Espai Barça.

La junta directiva del Barça necesitaba el apoyo de 2/3 partes de los compromisarios para poder pedir créditos superiores a 96 millones de euros (el presupuesto actaul es de 960 millones de euros). Bartomeu y sus directivos consideraban que los estatutos actuales estaban desfasados porque el club ha multiplicado sus ingresos desde 2010.

Los socios compromisarios del Barça no han dado luz verde a la reforma del artículo 66, cuyos esttutos contemplan que “la junta directiva podrá emitir títulos transmisibles de deuda o aceptar dinero en forma de crédito o préstamo, el valor de los cuales no supere el 10% del presupuesto anuales de ingresos”.

EL PROBLEMA EMPIEZA CON EL ESCUDO

El artículo 20 de los estatutos del Barça recalca que es competencia de la asamblea general autorizar la aceptación de esos créditos.

La propuesta del club fue aprobada por 247 votos y rechazada por 201. En la votación también se contabilizaron 56 votos en blanco. El resultado fue insuficiente para proceder a la deseada reforma de los estatutos.

El voto de la reforma de los estatutos ha estado condicionada por la negativa de la junta directiva de que se votara el cambio del escudo. A partir de entonces se han vivido situaciones inesperadas, con muchos compromisarios increpando a Bartomeu. Unos 200 socios han abandonado la sala y el malestar con los rectores del club ha ido en aumento.

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