Gerard Piqué ha necesitado muy poco tiempo para volver a las andadas y poner en solfa el código de conducta del vestuario del FC Barcelona. Unas imágenes suyas durante estas Navidades posando en una moto de nieve, en la Laponia Finlandesa, han vuelto a generar una polémica en el seno del club sobre lo que pueden y no pueden hacer los jugadores en sus días de descanso.

En el apartado de deportes de riesgo se desaconseja totalmente en el código interno montar en moto y todas sus variantes, inclusive el ‘quad’. Es verdad que no está explícitamente señalada la moto de nieve como actividad de riesgo, pero este subterfugio no deja de ser un mero regate legal, ya que al englobar a todas las modalidades se supone que también incluye la moto de nieve.

LA BICICLETA ELÉCTRICA

En cualquier caso, viniendo de Gerard Piqué no es ninguna novedad ni parece que sorprenda ya a nadie dentro del club. Y eso que al ser nombrado tercer capitán por sus compañeros podría uno pensar que el central catalán se lo pensaría dos veces antes de acometer alguna actividad extradeportiva.

Esta misma temporada ya fueron muy comentadas en el vestuario las imágenes de Piqué llegando a la Ciutat Esportiva en una bicicleta eléctrica -tampoco llevaba el correspondiente casco- que además requería de carnet de conducir para su manejo, cuando precisamente el jugador había sido sancionado por conducir con los puntos agotados. Consciente que estaba cometiendo una ilegalidad aún mayor, el blaugrana optó por dejar la bicicleta eléctrica en el parking.

LOS PERMISOS DE VALVERDE

Hay que reconocer al menos que Piqué se ha moderado mucho respecto a otros años donde lucía con todo desparpajo durante las vacaciones sus prácticas de deportes de alto riesgo como motos acuáticas, flyboard (consiste en ponerse unas botas en los pies que emiten dos potentes chorros de agua y que permiten volar sobre el agua, sumergirse y hasta dar saltos) o trineo de nieve, bajando una empinada ladera sin ningún tipo de control.

Pero Piqué sigue moviéndose a su antojo en el club, como demuestra los permisos que ha tenido que concederle Ernesto Valverde en varias ocasiones para gestionar su iniciativa de llevar a cabo una competición paralela de tenis a la Copa Davis que le ha obligado a hacer viajes transoceánicos durante la semana para poder participar de forma activa. Aquí no estamos en ningún caso ante un ‘salto’ del código interno, pero sí que puede llegar a dar la sensación de no estar centrado al cien por cien en su profesión.

Gerard Piqué, en la imagen celebrando un gol frente al Espanyol, se ha quedado con el Andorra / EFE
Gerard Piqué, tras marcarle un gol al Espanyol

EMPRESARIO Y EMPRENDEDOR

En el club preocupa este desborde y derroche de energía de Piqué a la hora de afrontar todas las actividades que asume como empresario y emprendedor, aunque admiten que si no le afectan en su profesión están obligados a hacer la vista gorda.

Sus compañeros ya se han acostumbrado a que el central catalán suela ser protagonista también por temas extradeportivos -evidentemente tener como pareja a la cantante colombiana Shakira tampoco ayuda a la hora de pedir una vida familiar menos expuesta mediáticamente-, por lo que cuando aparece una nueva noticia o salida del tono del central catalán, la respuesta del vestuario es tan reconocible como unánime: “Ya tenemos una nueva Piquentada”.