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Con lágrimas en los ojos, incapaz de refrenar sus emociones, la nadadora Erika Villaécija ha anunciado este lunes su retirada después de 17 años en la élite de la natación en los que ganó 16 medallas en competiciones internacionales y participó en cuatro Juegos Olímpicos.

La deportista, nacida en el barcelonés barrio de Horta hace 34 años, deja la natación con un extraordinario palmarés en el que se incluyen cuatro medallas de oro internacionales: en los 800 libres de los Mundiales de 2010, en Dubai; en los 800 libres y el relevo 4x200 libres, en los Europeos de Madrid de 2004, y en los 800 libres del Europeo de piscina corta de Dublín, en 2013.

Y lo que no le quitará nadie a Villaécija es haber hecho historia olímpica cuando se convirtió en la primera nadadora que compitió en pruebas de piscina y aguas abiertas en unos mismos JJOO, concretamente en los de Londres 2012.

"Me ha costado mucho dejarlo, pero me he llenado de ilusiones diferentes (en el mundo laboral) y he visto que no tenía el tiempo necesario para entrenarme y hacerlo bien, ya que soy muy exigente conmigo misma. Mis prioridades han cambiado", ha explicado la nadadora en su adiós, en el que ha estado acompañada por representantes de los cuatro clubes para los que ha competido (UE Horta, CN Hospitalet, CN Sant Andreu y CN Sabadell), familiares, amigos y entrenadores.

JOAN FORTUNY, SEGUNDO 'PADRE'

Erika empezó a nadar a los 6 años en el CN Horta, bajo la dirección de Sonia Fernández y Xavier Martí, hasta el 2000. Ese año ingresó en el CAR de Sant Cugat, cambió de club y pasó a ser entrenada por el que sería su "segundo padre", según sus propias palabras: Joan Fortuny.  "Te agradezco haberme enseñado a superarme. Te tendré en mi vida para siempre", le ha dicho al veterano técnico, presente en la despedida, que ha tenido lugar en el Museu de l'Esport Melcior Colet, en Barcelona.

La nadadora catalana ha llevado consigo al acto la medalla de oro que ganó en los Mundiales de piscina corta de Dubai, en 2010, en los que venció en la final de los 800 m libres a Mireia Belmonte. "Es la más simbólica, porque al ganarla me encontré conmigo misma tras haberme planteado dejar de competir".

Villaécija ha reconocido que "me queda la espina" de no haber ganado una medalla olímpica en los cuatro Juegos en los que participó, entre 2004 y 2016 (Atenas, Pekín, Londres y Río de Janeiro).

Villaecija (oro) y Mireia Belmonte (plata) con las medallas de 800 libre en el Mundial de Dubai-2010 / EFE
Villaécija (oro) y Mireia Belmonte (plata) con las medallas de 800 libre en el Mundial de Dubai-2010 / EFE 

A la hora de valorar su carrera ha dicho que todas las medallas "tienen su esfuerzo" y que se queda "con todo lo que he aprendido con este deporte. Me ha hecho como soy ahora, y sólo espero que la natación me recuerde como lo que soy: Erika Villaécija".

INSIGNIA DE ORO Y CREU DE SANT JORDI

En la última jornada de los próximos Campeonatos de España de piscina corta, la Real Federación Española de Natación le entregará su insignia de oro mientras que la Generalitat le concederá la Creu de Sant Jordi, la más importante distinción del gobierno autonómico.

El presidente de la Federación Catalana de Natación, Enric Bertran, ha dicho en la despedida de la nadadora que su palmarés y el hecho de competir en cuatro JJOO "hablan por sí solos", y es algo que "sólo está al alcance de los grandes campeones".

A Villaécija, de hecho, le quedan dos competiciones por nadar hasta hacer efectiva su retirada. Se despedirá de las piscinas compitiendo en los Campeonatos de España en piscina corta, que se celebrarán en el CN Barcelona, del 15 al 18 de este mes; posteriormente, en la Copa de Clubes, a mediados de diciembre, defenderá por última vez los colores de su club actual, el CN Sabadell.

Villaécija ha confirmado que seguirá ligada a la natación como entrenadora de los benjamines del CN Sabadell, que compatibilizará con el trabajo en una consultoría.