El Barça se atasca en la Liga, penalizado por un calendario infernal y por el apagón de Messi. Sin la magia del crack argentino, el equipo azulgrana es mucho más previsible. Leo se tomó un respiro después de sus últimas exhibiciones y el líder encadenó su segundo empate contra el Getafe. En apenas una semana, su renta ha menguado en cuatro puntos. El Atlético tiene licencia para soñar y Valverde deberá reactivar a una plantilla que necesita nuevos estímulos y recargar las pilas.

El del Getafe era un partido con muchas trampas. Con muchos obstáculos. El primero, la alineación de Yerri Mina y Digne como centrales. La segunda, la habitual distensión tras un duelo tan exigente como el de Valencia del pasado jueves. Y la tercera, un Getafe muy bien trabajado tácticamente, muy bien ordenado en defensa.

El Barça apenas inquietó a Guaita en la primera parte. Valverde apostó por un 11 muy ofensivo, con Alcácer, Messi, Coutinho y Suárez, y al equipo le faltó intensidad y equilibrio. Messi tardó en conectarse al partido y Coutinho todavía es una mala fotocopia de Iniesta, a quien el técnico dio descanso después de sus últimas exhibiciones. En defensa, Digne cumplía, pero Mina evidenciaba que le costará adaptarse al modelo Barça. Al colombiano le gusta tocar y conducir, un pecado en un equipo diseñado para jugar al primer toque. Deprisa.

GUAITA, MUY INSPIRADO

El segundo acto fue mucho más movido. Más entretenido. Perseveró el Barça, pero nunca encontró la fórmula para penalizar al Getafe, ni tan siquiera con las incorporaciones de Iniesta, Dembélé y Paulinho. El conjunto madrileño concedió muy pocos espacios y se encomendó a Guaita en las pocas ocasiones que puedo triangular el líder. Coutinho, en dos ocasiones, y Luis Suárez acabaron frustrados ante el meta visitante.

Quiso pero no pudo el Barça, cada vez más justo de fuerzas tras un calendario muy exigente. El Getafe sumó un meritorio punto e igualó la gesta del Celta. El empate fue merecido y Goku estuvo muy cerca de marcar en un error de Ter Stegen. Mucho más inspirado estuvo Guaita, que resolvió el poco trabajo con gran acierto en una tarde en la que apenas apareció Messi.

La Liga sigue teñida de azul y grana, como en Segunda División, pero el liderazgo del Barça es menos autoritario que el del Huesca de Rubi, un técnico superlativo que no tuvo recorrido en el Camp Nou. En Barcelona, sin embargo, manda Messi y el sentido común de Valverde es el mejor aliado del astro mundial y una garantía para la ciclotímica afición barcelonista.