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Leo Messi vive en cada partido una situación muy particular: se le acercan uno, dos o tres jugadores rivales, como mínimo, para reclamarle la camiseta al descanso o al final del partido.

El delantero del Barça solo cuenta con dos juegos de camiseta por encuentro -igual que el resto de compañeros-, con el handicap añadido de que suele tener una de las dos reservadas con antelación por compromisos publicitarios o de patrocinio. Eso quiere decir, hablando en plata, que Messi solo tiene una zamarra para regalar en cada partido. Una situación que suele producir más de un altercado entre los jugadores del equipo contrario en busca de la ansiada elástica del mejor jugador de la historia.

RODEADOS POR LOS RIVALES

El crack azulgrana ya se ha acostumbrado a ver cómo le rodean los rivales al descanso para reclamarle la camiseta. En algunos casos, el profesional de turno, sin ningún tipo de rubor, aprovecha que los dos equipos están en el túnel del vestuario antes del saltar al terreno de juego para pedirle la elástica, consciente de que existe una ley no escrita que dice que Leo se la dará al primero que la reclame.

Aunque no siempre es así porque a veces Leo ya tiene comprometidas las dos camisetas: en ocasiones le llaman compatriotas o amigos antes del encuentro para recordarle que se la ha prometido a sus hijos o a un familiar.  Entonces la situación se transforma en esperpéntica ya que el delantero ha de dar hasta explicaciones para rebajar el cabreo de los demandantes al constatar que se irán con las manos vacías.

MARCAJE PERMISIVO

Se ha dado la circunstancia también de un defensa en un partido de Liga que le prometió que sería especialmente “blando” en el marcaje si al final le regalaba la camiseta. Ese día, Leo marcó y, para desgracia del rival, éste se quedó sin camiseta.

El Barcelona, ante semejante agobio en busca de la elástica de marras, se ha planteado la posibilidad de que el jugador vaya al campo con dos o tres camisetas de reserva. Pero se llegó a la conclusión que ni así podrían satisfacer todas las peticiones que recibe en un partido. Así pues, al final se limitó en su caso también a dos equipaciones por partido y no hacer ningún tipo de excepciones.

PELEA ENTRE RIVALES

Messi también ha sido testigo de peleas entre los jugadores del equipo rival por este preciado premio. En una ocasión intentó intervenir, pero al ver que la situación iba in crescendo optó por poner pies en polvorosa y dirigirse raudo al vestuario, quedándose los contricantes sin la camiseta.

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Quique Sáchez Flores felicita y pide una camiseta a Messi después de un 4-1 del Barça al Espanyol / EFE

¿Y los jugadores del Real Madrid y del Espanyol también le piden la camiseta? Pues sí, pero de una forma mucho más discreta y evitando hacerlo públicamente en el campo para no soliviantar a la afición. De hecho, se armó un gran revuelo hace dos años cuando el entonces entrenador del Espanyol, Quique Sánchez Flores, se acercó al delantero argentino en el Camp Nou después de un dolorosa derrota en un derbi (4-1) para abrazarlo de forma cariñosa y aprovechar para pedirle una camiseta. Semejante gesto fue recibido como una bofetada por parte de la afición periquita, que le perdonó antes la derrota que semejante ultraje.

Donde afortunadamente la situación está más controlada es durante las pretemporadas y giras del equipo en verano, ya que el club cuenta, gracias a la marca patrocinadora, con más juegos de camisetas para cada jugador en cada partido. Este escenario permite cubrir mejor las necesidades y las peticiones.