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El fallecimiento del brillante científico Stephen Hawking ha devuelto a la actualidad los resultados de muchas de sus investigaciones. Centrado habitualmente en el campo de las cosmología y la astrofísica, el científico también bajó a la tierra en algunas ocasiones para llevar a cabo estudios y predicciones muchos más intrascendentes. Y en una de ellas se adentró en el mundo del fútbol.

Una parte de su análisis se centró en una de las acciones más importantes que se pueden dar en un partido, el lanzamiento de un penalti. Y Hawking, que está considerado como una de las mentes más brillantes de nuestro tiempo, describió como debía ejecutarse está acción, una teoría que puede venirle muy bien a Leo Messi para mejorar en una de las pocas especialidades futbolísticas en las que sigue teniendo algún problema.

Según los estudios de Hawking, explicados en la “Teoría del penalti perfecto”, “el 84 % de los penaltis lanzados alto y a la escuadra acaban en gol”. Además, añadió que la mejor forma de golpear el balón es con el interior del pie y con velocidad, aunque esta no sea nada sin colocación. También afirmó que los jugadores zurdos tienen más opciones de transformarlos, así como que son los calvos o los rubios los que tienen más posibilidades de marcarlos. “Aunque esto seguirá siendo uno de los grandes misterios de la ciencia”, bromeó tras explicar su teoría. 

MEJOR FÍSICO QUE PITONISO

De todas formas, Hawking, catedrático de física de la Universidad de Cambridge, demostró que era infinitamente mejor como físico que como pitoniso. Antes del último Mundial, el disputado en Brasil, el científico hizo un análisis sobre las posibilidades de la selección de Inglaterra de hacer un buen papel en la cita sudamericana. “Como todos los animales, el equipo de Inglaterra es un animal de costumbres, por lo que estar cerca de casa reduce el impacto negativo de las diferencias y del jetlag”.

El científico, que analizó los resultados de todos los mundiales desde 1966, sacó varias conclusiones respecto a la selección inglesa: gana la mayor parte de sus partidos cuando le toca un árbitro europeo (“Los árbitros europeos son más empáticos con el juego inglés y menos comprensivos con bailarinas como Luis Suárez”, dijo); el calor, la altitud y la distancia de casa juegan en contra del combinado inglés, por lo que creía que tenía más opciones jugando a una altitud inferior a 500 metros; tiene más opciones de victoria cuando juega con la camiseta roja en lugar de la blanca habitual, tal vez porque con ese color los jugadores son vistos como más agresivos y dominantes; la presencia de novias y esposas es irrelevante; la selección inglesa juega mejor con un esquema 4-3-3 que con un 4-4-2.

A pesar de estas conclusiones, el brillante científico se equivocó... en casi todas. Respecto al partido de Uruguay, Inglaterra jugó de blanco, con un 4-5-1, pitó el partido un árbitro europeo (Velasco Carballo), y el resulado fue de 2-1 favorable a los uruguayos... Y Luis Suárez marcó los dos tantos charrúas.

No es de extrañar que, finalmente bromeara diciendo que “ya ven, estoy más cualificado para hacer pronósticos que el pulpo Paul”, en referencia al octópodo alemán que se hizo famoso por sus acertadas predicciones del Mundial de Sudáfrica.

 

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