Fotomontaje de Ada Colau frente al Hotel Arts de Barcelona / METRÓPOLI
Fotomontaje de Ada Colau frente al Hotel Arts de Barcelona / METRÓPOLI

La CUP pone la proa a Colau para desgastarla: "Subasta la ciudad al mejor postor"

La subasta de los locales y espacios cercanos al Hotel Arts da munición a los cuperos para intentar robar votos a la alcaldesa en las próximas municipales

Periodista

La CUP está dispuesta a regresar al Ayuntamiento de Barcelona por la puerta grande. En las últimas elecciones municipales, se quedó a un puñado de votos para tener representación parlamentaria. Los sufragios que le robó la candidatura de Primàries, apadrinada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) le privó de obtener algún concejal: en realidad, la CUP sacó 29.335 votos (en el 2015 obtuvo 51.889 sufragios) y Primàries, 28.230. En esos comicios, el PP, con 37.745 se quedó con dos ediles. En las elecciones de 2023, los cuperos esperan recuperar buena parte de los votos que se le escaparon en el 19. Y no sólo cuentan con echar a su bolsa los votos que se llevó la ANC, sino un porcentaje “significativo” de los votos de los comunes.

Con ese objetivo, la CUP ya está embarcada en una larga precampaña municipal. Y la primera andanada, aunque falta año y medio para las elecciones, ya está dada: la primera premisa es asimilar a Podemos y los comunes con el PSOE, meter todo el voto en el mismo saco y absorber los votos desencantados. El primer gran tema de batalla ya está en el aire, con una campaña para “recuperar el litoral”. El objetivo último, desgastar al gobierno municipal y, en particular, a la alcaldesa, esperando que una parte decepcionada del electorado de los comunes se decante por las tesis cuperas.

UNA OPERACIÓN DE 93 MILLONES

A la ocasión la pintan calva: según la CUP, el pasado 19 de octubre, “en una pequeña sala del Ministerio de Hacienda en Barcelona tuvo lugar una de las operaciones especulativas más escandalosas e indignantes de los últimos tiempos”. Echando mano del lenguaje que emplea el independentismo (desde Carles Puigdemont hasta los más radicales de la CUP), la formación anticapitalista denuncia que “el Ministerio de Hacienda del Gobierno más progresista de la historia [la coletilla es la ironía que hacen servir todas las formaciones soberanistas] subastaba al mejor postor una parte importante del litoral de la ciudad”.

Ese día, en efecto, el fondo Archer Hotel Capital, propietario del Hotel Arts, compró 24 de los 26 lotes de los locales y espacios circundantes que habían salido a subasta debido a que había finalizado la concesión olímpica de 30 años. Fue una operación de 93 millones de euros, en la que se incluía los locales de las discotecas Pachá, Catwalk y Bestial. De hecho, los propietarios del hotel siempre habían aspirado a conquistar el terreno que expandiese sus propiedades hasta la línea de mar, lo que consiguieron hace menos de un mes. Lo único que dejaron fuera de sus intereses (los lotes 1 y 2) correspondían a la gasolinera y el McDonald’s que hay en la zona.

INQUILINOS DESPREVENIDOS

La operación pilló incluso desprevenidos a los usuarios de la zona. Cuando hace pocos años un banco le ofreció a Moncho Neira un préstamo para comprar su Moncho’s Marina, el restaurador se lo pensó, ya que él no había solicitado el crédito. “Cógelo, es una oportunidad única”, le insistieron desde la entidad bancaria. La compra fue por una cantidad irrisoria. Hace unos meses, le ofrecían 5 millones. Ahora se lo ha quedado Archer Hotel Capital pagando 8 millones. Es un ejemplo de la revalorización de la zona y la apuesta por el fondo que controla, entre otros negocios, la cadena Ritz-Carlton y los fondos ABP, GIC y Host Hotel & Resorts. La misma puja al alza la tuvo Pachá, comprado por 13 millones a pesar de que la última oferta era de 6,5 millones. O Catwalk, que de 3 millones pasó a 9 millones.

Esa sobreestimación de los precios, dejando fuera tanto a otros operadores como a los actuales inquilinos de los locales que estaban alquilados, es lo que aprovecha la CUP para poner en la diana a Ada Colau, a quien acusa de hacer pinza con el Gobierno español para privatizar la zona beneficiando a determinados operadores. “Hacía meses que se advertía el carácter especulador y privatizador de esta operación. Ante ello, el gobierno municipal ha mostrado una pretendida disconformidad estética con la operación, pero declarándose impotente para hacer nada”, acusa la formación anticapitalista. El concejal de Presidencia, Jordi Martí, lamentó públicamente la venta. Fue un brindis al sol. El resto del equipo de gobierno del Ayuntamiento guardó un sepulcral silencio sobre el tema.

“QUE COLAU IMPUGNE LA SUBASTA”

Para la CUP, lo que pretende el fondo del Hotel Arts es “convertir toda la fachada litoral en un gran complejo que extienda el uso privativo del hotel de lujo hasta el mar”. Y apunta con sus cañones hacia PSOE y Podemos: “Los dos partidos que forman el gobierno municipal son igual de cómplices de esta enorme pérdida para Barcelona y para los vecinos, de la misma manera que los dos partidos que forman parte del Gobierno español son igual de culpables”.

Los cuperos exigen a Colau que “impugne judicialmente la subasta, reclame la cesión de todos los espacios al Estado, abra un proceso participativo para decidir los usos y finalmente los delimite y los regule”, asegura la CUP antes de asegurar que socialistas y comunes “subastan la ciudad al mejor postor”.

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