Condenan al sindicato de inquilinos de Barcelona por coacciones a una propietaria / ARCHIVO
Condenan al sindicato de inquilinos de Barcelona por coacciones a una propietaria / ARCHIVO

Condenan al Sindicat de Llogaters de Barcelona por coacciones a una propietaria

Una jueza de Barcelona obliga a dos miembros del grupo a pagar 720 euros por acoso político a una mujer

Periodista

El Sindicat de Llogaters de Barcelona, condenado por coacciones a una propietaria. Dos de sus afiliados tendrán que pagar 720 euros a Esther Argerich, la mujer afectada por unos incidentes producidos en 2019. El acoso sistemático fue de tal magnitud que la propietaria llevó el caso a la justicia, quien ahora le ha dado la razón.

Los hechos iniciaron cuando líderes de Podemos iniciaron una campaña intimidatoria contra Argerich, entre ellos la actual ministra Irene Montero.

ACOSO POLÍTICO

Los miembros del sindicato acosaron políticamente a la mujer. Publicaron vídeos testimoniales en sus redes sociales para presionar a la propietaria, en una campaña orquestada para presionarla y que cediera a las demandas del sindicato de inquilinos.

Además, llegaron a dar datos personales sobre ella y la acusaban de "querer subir el alquiler" a una pareja que en 10 años no había tenido subidas de precio, ni siquiera el IPC.

SENTENCIA JUDICIAL

Tres años después de que se produjeran los hechos intimidatorios, el sindicato de inquilinos ha recibido su primer fallo judicial en contra. La jueza considera que las coacciones están probadas y, por ello, ha fallado en contra del grupo.

Protesta de varios miembros del sindicato de inquilinos / ARCHIVO
Protesta de varios miembros del sindicato de inquilinos / ARCHIVO

INTIMIDACIÓN AMBIENTAL

Más allá de las coacciones a la propietaria, dos de los miembros del sindicato –Juan y Livia–, han sido condenados por "protestar en la oficina de la inmobiliaria que gestionaba los pisos".

El administrador de la oficina asegura que se sintió "coaccionado por la intimidación ambiental". A pesar de que no se ejerció violencia sobre las personas ni la oficina sufrió daños materiales, la jueza argumenta que la intimidación en las oficinas está demostrada porque "ambos acusados se encontraron en todo momento en el interior del local". 

RESPUESTA DEL SINDICATO

Para el sindicato esta condena es "un intento" para frenar las protestas contra los propietarios, según ha dicho Carme Arcarazo, la portavoz del grupo. 

En este sentido, la defensa de los inquilinos recurrirá el fallo ante la Audiencia de Barcelona. 

ESTHER ARGERICH

El comienzo de la polémica de Esther Argerich se remonta al 4 de octubre de 2018, cuando recibieron la primera carta del Sindicat de Llogaters pidiendo negociaciones. Aunque al principio no le dieron importancia, más adelante empezaron a colocar pancartas y folletos en la inmobiliaria y en su entorno "con maneras violentas". 

No puso la denuncia hasta que, en marzo de 2019, algunos integrantes del sindicato se desplazaron al edificio donde la propietaria trabaja con pancartas con su nombre. “Esto ya me obligó a poner una denuncia por las coacciones a las que estaba siendo sometida”, asegura la afectada. Argerich no recuperó su piso hasta finales de 2019, después de tres intentos de desahucio.

El caso de Esther es similar al de otros propietarios que han experimentado la presión del Sindicat de Llogaters, que en esta ocasión ha visto como un juez castiga su forma de presionar.

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